Por Raúl, hace 4 meses y 1 día

Serendipia

Garbanchip

Unas veces, buscamos para encontrar; otras, encontramos sin buscar. Los caminos son laberintos que nos conducen a algún sitio, ya sea al camino de la nada, al camino de algo o al camino de nosotros mismos, encerrados para siempre en sus intersecciones. Otra cosa muy distinta es que el destino al que lleguemos sea el que nos habíamos propuesto a la hora de partir. La historia de la ciencia, la historia de los hombres y la historia de nuestras vidas está llena de esos vericuetos, lo que no hace sino demostrar que habitamos un mundo de vasos comunicantes en los que uno tira por allí y sale por allá, vaya usted a saber por dónde. Es apasionante contemplar la historia del mundo como la historia de las invenciones y de los descubrimientos: sin ir más lejos -y mira que traspasó el fin del mundo- Colón fue a las Indias, descubrió un Nuevo Mundo que era ya muy viejo y nosotros, posteriormente, nos inventamos otro mundo leyenda tras leyenda. Luego, algunos se inventan que otros descubrieron que la Tierra era redonda, algo sabido por los que tienen que saber, es decir, por los sabios que intentan descubrir el mundo hacia fuera inventándolo hacia dentro.

Caminamos como navegamos y navegamos como caminamos. Por eso, tras una mañana de navegación dura pero azarosa, con las velas al viento pero sin brújula, me he encontrado con la serendipia. Por azar, quizás. O por necesidad transcendental. Porque los caminos del Señor son inescrutables (Isaías, 55, 6), pero los caminos de los hombres sí se pueden escudriñar. Otra cosa muy distinta es que, con excesiva frecuencia, el tiro nos salga por la culata. En mi vida, nunca busco cuando encuentro (cómo si buscar y descubrir fueran parte de lo mismo). Pero lo cierto es que no me canso de buscar.

(Gracias a la serendipia, me he encontrado con la serendipia en este blog. Y la foto que he hecho con motivo de esta entrada se la debo a la inspiración de Mafaldia en un comentario a la entrada precedente. No está exprimida, pero hemos seripendiado el jugo. Gracias a ello, puede comprobarse que no todo es tan negro como lo pintan.)

4 comentarios

#1. Mafaldia, hace 4 meses y 1 día

arch!!! pobre garbancillo, tampoco quería que lo hicieras literalmente...

#2. Bipolar, hace 4 meses y 1 día

#3. Mercedes Pallarés, hace 4 meses

Parece el potpurri entre el garbanzo negro y el chipirón... Besotes, M.

#4. Raúl, hace 3 meses y 25 días

Mafaldia y Merche. La literalidad es el principio de la metáfora. Me lo he pasado bien haciendo el gamba con la cámara.

Bipolar. Gracias por el enlace, bonito bonito.

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