Por Raúl, hace 1 mes y 16 días

Otra

Urb 172b

Me enteré de que ella había vuelto. Deambulé como loco, de un lado a otro. Conocida su afición por los lugares de paso, ávida por ver pasar ante sus ojos la materia viva del paseante meditabundo, me sumergí por todas las calles, por todos los recovecos, por todas las esquinas. La busqué luego por los grandes lugares de tránsito, aquellos que gustan de remontar el vuelo de los sueños y de las personas, desde MAD hasta CIA, pero no vi claras las huellas serenas de sus pasos. Enseguida fui consciente, tuve la seguridad que sólo se puede manifestar con las expresiones literales, de que estaba jugando al escondite. Intenté buscar hacia fuera, consciente de mi error, sabedor de que todas las búsquedas de nuestro mundo han de partir de nuestro yo profundo. Cansado de los miles de kilómetros hacia arriba, hacia abajo, en un periplo de miles de lugares, de miles de organismos digitales, de miles de sueños concentrados en unos ojos que pudiesen devolverme la mirada, me puse a callejear por esos senderos eternos en los que las rúas brillan con decadencias y huelen con esplendores. Sentí, por un momento, que estaba barriendo todos los recovecos del ancho mundo con mis pasos atorados, cual aprendiz de escritor de post embebecido por la mentira de los enlaces. De repente, sin ser muy consciente del cuándo suspendido con los segundos tranquilos ni del cómo de los azares que no o son, me la encontré. Sus ojos paralelos sosteniendo mi mirada, su boca esbozada en la más bonita de las sonrisas del mundo. Me estrechó su mano estrictamente, me acompañó un centenar de pasos, me susurró unas palabras que en mis oídos sonaron al bisbiseo de las cosquillas. Me invitó a entrar en su casa y me presentó a su amiga.

Por Raúl, hace 1 mes y 19 días

Troppo vero

Inocenciox

En esto de los cuadros y el arte, salto muy frecuentemente de la afición y la pasión al fetichismo. Para bien o para mal, puede decirse que soy un forofo, seguidor constante e idólatra de algunas obras. Es lo que me ocurre con retrato de Inocencio X de Velázquez (también me gustan las interpretaciones y estudios de Bacon). Basta contemplarlo para sentirme sobrecogido: rostro severo, inquieto, nervioso, cruel o expectante..., la mano izquierda sujetando un papel con toda la firmeza y, a la vez con toda la suavidad, la mano derecha levitando próxima al brazo del sillón. Me ocurrió desde la primera vez, en un lejano libro de texto de una lejana infancia. Cuando me enteré de que el cuadro estaba expuesto en Roma, entré en estado de frenesí. Y tuve una grata recompensa. La obra se encuentra en uno de los museos que más me ha impresionado, la Galeria Doria-Pamphilj, un precioso palacio en la Vía del Corso (en el que todavía viven sus propietarios: ¡para pasmarse!) que tiene todo lo que tiene que tener un museo: obras magistrales, ambiente recogido, silencio, sensación de intimidad. El cuadro estaba en un cuartito, me acerqué despacio, con la cautela y el miedo del primer amante, intuí su presencia a la izquierda. Pude degustarlo, explorarlo, tocarlo con la suavidad de la mirada. Os aseguro que, desde ese momento, he dado un paso más en mi vida, creo que he aprendido más, creo que he crecido en mi dimensión del mundo. Cuentan que el Papa Inocencio X afirmó al ver el resultado del cuadro: Troppo vero!, demasiado real. Y estoy de acuerdo con él. Solamente el arte puede captar la realidad. La vida está demasiado ocupada en joder la marrana. No es exageración. Es arte. Simplemente.

(Ya hay más fotos en mi galería de Roma)

Por Raúl, hace 1 mes y 22 días

El mundo en nuestros ojos

Fotografiando

He vuelto ya de Roma e iré colgando en una galería de Flickr las fotos del viaje. Hoy he colgado algunas, pero si queréis ver más iré añadiendo otras muchas en días sucesivos. La fotografía es una de mis pasiones y, a la par, una de mis grandes frustraciones. Me gustaría saber más de lo que sé y tener más técnica de la que tengo... entre otras cosas, porque no sé nada y mi técnica es algo muy parecido al cero absoluto. Pero me apasiona coger entre mis manos mi réflex digital (sin duda, la mejor compra que he hecho en mucho tiempo), de esas en las que aún tienes que echar ojo al visor para tomar la foto, apuntar y creerme el amo y señor de lo que me rodea. Las cosas están ahí, pero la cámara las recoge como yo quiero y como ellas se dejan, a partes exactas e iguales de indefinición y, por lo tanto, de magia. Se dice que, en los primeros tiempos del arte fotográfico, muchas personas no se dejaban retratar porque pensaban que la imagen les arrebataría el alma. Lejos de ser una superchería, es la verdad más rotunda y sublime que he leído, pero con una salvedad: el alma de los seres, de las cosas, se estira de tal manera que ese trocito trasplantado a nuestra cámara se regenera de manera cauta inmediata a la causa de su reflejo. Camara en mano, el mundo es un poco más nuestro gracias a nuestra mirada. Mala -como es mi caso- pero insustituible.

(Aprovecho la ocasión para comentaros algunas cosas: las entradas publicadas recientemente fueron escritas a todo correr en los ratos que me dejaban las madrugadas y las conexiones del hotel y programadas para que fueran apareciendo en un par de días. Por lo tanto, no he podido leer vuestros comentarios con calma hasta hoy. En pleno proceso de deglución de decenas y decenas de correos que tienen que ver con el trabajo -cosa tristemente sagrada-, todavía no puedo contestaros, salvo unos pequeños apuntes. El hotel, perfecto para lo que yo quería: muy próximo a la Università di Roma Tre y a una boca de metro. Los zapatos de señora, hay para todas: rojos, verdes... El mundo sin internet, una evidencia de que soy adicto. Y muchas cosas más de museos, de compañías y soledades, y vivencias, y experiencias, con las que espero aburriros un rato. Besos y abrazos y muchas gracias a todos. Repartid todo como corresponda.)

Por Raúl, hace 1 mes y 26 días

I'm alive

Vivo y sin conexión a Internet... Contaré todo el día 28.

Besos, abrazos... ciao.

Por Raúl, hace 1 mes y 28 días

Roman Holiday

Roman Hol2

Sí, soy más partidario de la Roma de William Wyler que la de Fellini, por mucho que éste último me guste mucho. Y ahora voy a tener la oportunidad -por fin- de visitarla, aunque sea por motivos de trabajo. Adoraba la magia de la visita de la ciudad a ritmo de Vespa. Y Audrey Hepburn -comparto pasión con los amigos y colegas- es lo más de lo más. De lo más bella, de lo más elegante, de lo más estilosa, de lo más... de lo más. Espero poder tener una conexión a internet a mano, para poder seguir dando la paliza a los parroquianos que se pasan de vez en cuando por aquí. Cuando esta entrada aparezca, ya estaré pisando esa bendita ciudad. Los viajes son pequeñas vidas concentradas en experiencias, en momentos y en intensidades. Estaré trabajando, pero intentaré escaparme algunos momentitos de la rutina. Lástima que ni la Vespa ni Audrey Hepburn me estén esperando.

Por Raúl, hace 10 meses y 7 días

Me gusta ver tu cielo

Gárgola contemplando París

Llevo muchos años contemplándote, entre la indiferencia y la pereza. Todo ha cambiado por aquí desde hace unos siglos. Obras y edificios, nombres y apellidos, horizontes más nítidos y oscuros entre la confusión del cemento y el asfalto. Yo estoy aquí, al recaudo de la piedra, en la meta de las escaleras empinadas, en la lucha del viajero por contemplar el cielo frente a frente y la ciudad a sus pies. Unos prefieren la alta torre, la frialdad del hierro y el ascensor; otros el centro de la estrella para erigirse en su propio triunfo; los más modernos, se alzan en el cuadrado imposible. Yo espero paciente a que todos mueran. Entonces, la ciudad será toda mía. Y el cielo no tendrá espejos en los que mirarse.

Por Raúl, hace 10 meses y 19 días

Y, para acabar el año, a la luna de Valencia

Los placeres de la vida

Después de unos días de descanso no avisado, retomo la actividad. He pasado unos poquitos días en Valencia para celebrar la Nochevieja y el cumpleaños de Alberto, mi hijo. Desde hace diez años, las dos cosas van a la par. El cambio de aires ha sido saludable. No conocía Valencia y, la verdad, me ha gustado. Como estoy recién llegado, escribo la entrada para que se vea que aún existo, pero ya me explayaré con alguna cosilla otro día. Algunas fotos del viaje las podéis ver aquí. Hasta pronto.