— Verba Volant

Griten de gozo los árboles del bosque

(Salmos, 96: 12)

A veces, los árboles son los únicos seres vivos capaces de contarnos su felicidad. En 2017, yo quiero ser árbol.

Imagen de Jos van Wunnik.

Read More

Soltando un poco la cuerda de las vacaciones, estaba preparando unas cosas del trabajo. Unos textos con sus ejemplos ilustrativos, cosas de palabras, acciones y contextos. Luego me vino un recuerdo. Fui dejando poco a poco el ordenador y

me puse a leer versos

para sentir el frío de una tarde cálida

en la que pisábamos las mismas baldosas

ese día en que, después de la tormenta,

pisaste sobre una losa hueca

y el agua nos invadió las pantorrillas.

Y leía que el alma nos ha cortado a su medida, a solas, sin el testigo de todo lo que no somos. Después, no sé por qué, aparté los libros y los auriculares me devolvieron unas palabras en forma de canción, que, más que notas, eran recuerdos convertidos en fotografías del alma y pensando que

Vivo cerca del paraíso, pero el reino

no es de nuestro mundo:

está cerca de un zumo a la luz de una galleta,

próximo el edén distante,

dormida tú en el sofá tras una noche de perros y pesadillas

y yo desvelando cada pliegue de un trayecto conocido.

Son momentos de ensoñación en los que todo se nubla para vislumbrar una verdad más allá, que traspasa muchos millones de segundos con el suelo en todo lo alto y el cielo brillando por todos los suelos. Unas notas que desvelan y revelan

Que nos sentaremos

frente a frente

para reconocernos

pensando en esa poca habilidad tuya

para reconocer los rostros

en los contextos adecuados

y esa incapacidad mía

para las tareas más cotidianas.

Es una búsqueda de las huellas, un acto reflejo de perderse en todos los laberintos. Tú, que pensabas que la vida era fácil, hasta que cada meandro iba a demostrar que el agua que llega a la mar no podía nunca ser la misma. En un principio, fue un sueño.

La coincidencia de que nos pasen

las mismas cosas por la cabeza

Es una ilusión, dijiste. Demasiado bueno

para ser verdad.

¿Existe el amor o solo consiste

en un proyecto,

en un balance de cuentas,

en una manera de olvidarse en los detalles?

¿La vida era eso?

Revelarse contra la conformidad

y negar que todos los días sean uniformes,

que el horizonte es imposible y no un problema de bulto,

 de no encontrar

la manilla de la puerta.

Pasa todo por unos retazos, como esa aseveración que aún persiste con toda el alma, ese concepto tan bello de estar juntos, que es permanecer y alegrarse y transcender. Una locura equilibrada que se construye con cada fragmento de una historia que se perfila rato a rato.

 

Buscando una emboscada de abrazos sin medida,

un vaho que empañe todos los reflejos

de la mirada de todos los que no pueden ser tú.

Hoy hace frío, lejos del tiempo. Nada más desapacible que una espera a solas, en el portal del dolor. Nos toca ver la noche desde ángulos distantes,

y sentir que es un consuelo

que todo el universo se resuma

en los márgenes,

que, como todo el mundo sabe,

son lo único importante.

 

Read More

1.

Entre los dedos lo siento, lo noto por todas partes. Escrito en el viento, volando hacia el interior. Y me alegro por poder contar, a la manera de Benedetti. Viendo siempre tu rostro cuando cierro los ojos y sintiendo en ti todo lo que necesito. Así que, si realmente me quieres, deja que te vea.

2.

Lo oigo en la radio: están escribiendo canciones de amor, pero no son para mí. No puedo evitar el recuerdo de un beso que no es para mí.

Todo es así siempre. Las vidas, como las canciones de amor.

(Canción prosificada, traducida, adaptada y modificada a voluntad sobre las canciones “Love is Around” de Wet Wet Wet y “But not for me” de Chet Baker, con imagen de Santiago Nicolau).

 

 

 

 

Read More

ELLA. El otro día leí una cosa sobre monos.

ÉL. ¿Sobre gatitos muy monos?

ELLA. Pero mira que eres idiota. No, sobre monos. Monos.

ÉL. ¿Ya te ha dado otra vez con los monos?

ELLA. Sí, me apasionan. ¿Sabías que las mujeres se pintan los labios de rojo porque…

ÉL. Sí, ya me lo has contado.

ELLA. Qué borde… Bueno, lo que te decía. Era sobre los orangutanes en Borneo. No te puedes imaginar lo parecidos que somos.

ÉL. Te puedo asegurar que yo no me siento nada identificado con los orangutanes de Borneo.

ELLA. Eso es lo que tú te crees. Déjame que te cuente…

(Entrada perteneciente a la serie Diálogos. Imagen de Louise Goggin.)

Read More

El gato de Schrödinger es una paradoja de la mecánica cuántica que forma parte, con sobrados méritos, de las cosas inexplicablemente explicables. Como ya sabe la mayoría de los lectores, lo que Schrödinger plantea es que, metido en una caja y sometido a unas circunstancias que podéis leer en el artículo vinculado, un gato puede estar vivo y muerto a la vez.

Me gustaría trasladar esta paradoja al campo de la felicidad. La imagen es ya típica: los optimistas ven el vaso medio lleno y los pesimistas, medio vacío: cuestión de perspectiva. Yo siempre he pensado que esto, más que una simplificación, es una mentira. Cuando un vaso tiene exactamente la mitad de líquido en su interior, no se puede (no se debe) ver el vaso medio lleno o medio vacío. El vaso, simple y llanamente, está medio lleno y medio vacío a la vez. Ignorar esta perogrullada, mucho más fácil de entender que los principios de la física cuántica, es de juzgado de guardia. Y luego nos pasa lo que nos pasa.

Por un lado, tenemos a los pesimistas convencidos e irredentos. Siempre contemplarán la realidad desde una óptica de la que es imposible recuperarse. Una inclinación a percibir el lado negativo de todo nos lleva, irreductiblemente, a la desesperación. Ver un vaso que tiene exactamente la mitad de líquido como medio vacío es ignorar la cantidad de líquido impulsor, creador o vivificante.

Por otro lado, tenemos a los optimistas de los mundos imposibles, ingenuos e iluminados, que prefieren ver la felicidad como un valor seguro. La inclinación que nos lleva a la risa floja, al beneplácito acomodaticio. Ver un vaso que tiene exactamente la mitad de líquido como medio lleno supone ignorar la cantidad de aire y de vacío que, a nada que uno se descuide, puede invadir una parcela de su vida, su vida entera o su media vida.

Nos quedan más posibilidades, claro. Porque quizás nos equivocamos al ver el líquido como el elemento positivo o el vacío como algo huero. Todos preferimos el aire mondo y lirondo al veneno refinado. Todos preferimos el agua fresca a un gas lleno de muerte parapetada.

Invito a los pesimistas a que se gradúen la vista de cerca y a los optimistas a que se supervisen su miopía. El vaso está medio vacío y medio lleno a la vez. Y la curiosidad (científica), que mató al gato, también sirve para salvarlo.

La imagen es de Bart.

Read More

Estoy escuchando “Forever Young” de Alphaville y me llama la atención aquello de que “The music is for the sad men”. La música es para personas tristes. La música puede ser para todo, para todos, pero a mí no hay nada que me guste más que escuchar canciones tristes. Me llenan de vacíos, horadan mi plenitud y socavan plácidamente la poca autoestima que me queda en el bolsillo, aquel que se va descosiendo poco a poco cuando tiras de un hilo.

Cuánto tiempo sin escuchar esta canción. Cuánto tiempo para llegar a las contradicciones. En 1984 yo quería ser joven para siempre, pero no sabía nada de lo rápido que pasa la eternidad. No era consciente de que tenía que haber aprovechado para bailar hasta que no me quedasen fuerzas. En tiempos en los que la disyuntiva era morir joven o ser eterno. Épocas en los que se vivía con el impulso de no tener nada por delante. Cuando saltabas, llegabas a la luna.

Pasa un día, una semana, un año y, sin querer, llegas a otro extremo de la vida. La eternidad es ver pasar los días y sobrevivir entre cargas, pesos infinitos. Pensar en la agilidad con la que subes las escaleras, con la que corres y con la que vives… y no darte cuenta de la trampa: antes la agilidad venía de serie, igual que la sonrisa o la lágrima trágica que era sincera pero cándida.

Estoy escuchando a Alphaville y me doy cuenta de todo por lo que he pasado para querer seguir siempre joven de modo eterno. Y conformarme con que me quiten lo poco que he bailado.

 

Read More

"Introspection" by Eddy Van 3000

Hacia mucho que no escribía tan poco. Ahora escribo más para dentro que hacia fuera. A veces, con la trampa de pensar que escribo cuando solo pienso. A veces, con la trampa de pensar que pienso cuando solo siento.

Es hora de buscar culpables, acuso a la introspección. Mirada que podría ser tramposa y ser manifestada, contada, narrada pero que quiero dejar muchas veces exclusivamente para mí. Es una retirada de la vida pública. Parcial, sí; no absoluta. He aprendido a convertir el silencio en valor relativo y a percibir las palabras en valor absoluto con tanto respeto como para no marearlas de significados, como para no malearlas en el escaparate del sinsentido. Compruebo también que en las redes sociales me he convertido en más informativo, lo que quiere decir menos personal y –quizá– muy poco necesario. Aunque casi prefiero informar que sentir en voz alta, sobre todo en el golpe inmediato de los 140 caracteres.

Esta entrada es, en sí misma, la evidencia más grande de las contradicciones. Pero es que retirarse no es renunciar. Dar dos pasos atrás no es escapar. Sigo siendo yo. Y estoy. Quizás encuentre muy pronto una forma de manifestarme contra todo y contra nadie. Quizás no.

Imagen de Eddy Van 3000.

Read More

Lo dijo Noam Chomsky:

“Cuando abordamos un problema, puede que no sepamos su solución, pero tenemos intuición, un conocimiento cada vez mayor y ciertas ideas de qué andamos buscando. Cuando nos enfrentamos a un misterio, sin embargo, sólo podemos quedarnos mirando fijamente, maravillados y desconcertados, sin siquiera saber qué aspecto tendría una explicación”. 

Cómo me gusta la maravilla y el desconcierto.

 

Read More

Fotografía de Anjamation

Vidas, batallas. Rodeado de sombras yo, alma perdida. Con la fragilidad de un papel. Un mundo loco que no quiero perder. Quizás un camino, una senda no tan oscura. Intentando mantener el equilibrio, pero siempre en el alambre. Dicen que descalzo es mejor, que se necesita sentir algo bajo tus pies para no precipitarte. Lo mismo la oscuridad, cuando toda se llena de vida. Una luz entre las rendijas. Sentirte siempre así, cuando la luz se pone y todo comienza. Sujetando tu corazón sin cáscaras ni caparazones. Todo esto es muy extraño. Quietud y movimiento. La cabeza perdida y encontrada. Y los ojos cerca y al final. Estamos aquí. Mientras, algo que nos rodea. Sombras yo, alma perdida. Fuera, el viento helado, repleto de cada minuto esperado. ¿Imaginas todo bajo el imperio de la luz entrecortada? La fragilidad del papel se llena con tus colores para devolver  la belleza con sus matices. Todo es caos dentro de un orden. Convertido en la sempiterna capacidad de asombro. Camino y dos luces. Brillando a la vez que vives.

Para que luego digan. Que escribes cosas raras.

Con imagen de Anjamation.

 

 

 

 

 

 

Read More

"Tobogán", by Raúl Urbina

Querido diario:

Hoy iba a escribir algo triste porque las conversaciones con los demás son para compartir alegrías, vivencias y los diarios, como tú, estáis hechos para compartir los momentos difíciles y las carencias. Pero he estado pensando en voz alta y quiero dejar escritas en tus páginas otras cosas. He buscado una receta perfecta y he visto que necesitaba sal para compensar lo dulce y azúcar para compensar lo salado. Que necesitaba agua para aliviar la cerveza y una cerveza para que la vida no sea solo agua. Que necesito la oscuridad para ver y la claridad para dormir con los ojos abiertos. Sé que necesito escribir y andar, correr y pensar, nadar y decir. Que el deseo es calma y el calor el principio del frío. El que llega después, tan profundo como la ausencia. Que los sentidos están para recibirlos con ansia y guardarlos firmemente con la imaginación de los recuerdos.

Por todo esto, querido diario, quiero decirte que duermo entre sabores y me despierto entre perfumes. Que deseo recorrer el camino hasta que no se note el horizonte. Que quiero adentrarme en el mar hasta que caiga en el quicio del fin del mundo. Y que la felicidad se disfruta en los finos vasos del presente.

La imagen pertenece a mi galería de Flickr.

 

Read More