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Tag "Sugerencias"

 

Hay obras que te reconcilian con el arte. Es lo que me ha ocurrido recientemente con Muchos hijos, un mono y un castillo, una película documental de Gustavo Salmerón. El que quiera críticas sesudas, dispone muchos lugares para encontrarlas en internet, así como el que quiera conocer detalles de los éxitos y premios que ha obtenido, por lo que me voy a limitar a escribir lo que me apetece (que es lo que suelo hacer siempre).

El arranque de la peli  justifica el título y dice mucho de su recorrido. En un comienzo, lo que se cuenta no nos pertenece: aunque mi familia no era numerosa, conozco a unas cuantas familias con muchos hijos, pero creo que no conocía nunca a ninguna familia que hubiese tenido ni un mono ni un castillo. Esta peculiaridad familiar, que se suma al asunto de unas vértebras sobre el que no me voy a detener para no traicionar la sorpresa de futuros espectadores, se agranda y magnifica con la extraordinaria Julita, la madre de Gustavo Salmerón. Porque esta es una película sobre una familia y una película sobre Julita (o, porque es una película sobre Julita, es una película sobre su familia).

Esta sensación de diferencia y distancia dura solo unos segundos. Casi de inmediato, uno se siente como en (su) casa. Y, no habiendo tenido primates ni castillos, uno aprecia que Salmerón está contando algo muy cercano y que se aproxima mucho a la vida (a nuestra vida, a cualquier vida). Porque la vida es un compendio de sueños que luego se cumplen, un compendio de sueños cumplidos que luego se rompen. Porque los monos y los castillos pueden ser trasuntos de otra cosa en cada familia. Porque la vida tiene que ver con nuestras cosas y con nuestros recuerdos. Con una figura familiar que sirve de anclaje y referente, con todas sus virtudes y todos sus defectos. Porque construimos una vida y llega un momento en que la tenemos que desmontar. Porque la mudanza es parte de nuestro devenir hasta que no sabemos qué hacer con nuestros recuerdos, que tenían sentido en un lugar y, cuando se trasladan a otro, significan otra cosa y pueden servir para que cualquiera los coja y se los lleve.

No puedo decir más: es una película que necesita una conversación después de verla. Solo un detalle: a veces, unas tostadas de pan un poquito quemado con abundante mantequilla y mermelada son el trasunto del mayor de los placeres. Cuando nosotros no nos atrevemos a sucumbir a los placeres, Julita nos enseña otra perspectiva.

En fin, una película, nunca mejor dicho, sobre cuestiones cervicales. Sobre enseres y sobre familia. Y una reflexión sobre la muerte cuando todavía hay vida. A veces, te tienen que pinchar para sentirte vivo.

(Esta entrada pertenece a la serie Sugerencias, que sigo teniendo muy abandonada. Pero tengo propósito de enmienda

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Acabo de leer el libro Los Cinco y yo, de Antonio Orejudo. Es un libro magnífico, escrito en el sendero más interesante de la autoficción, que nos hace reflexionar sobre la lectura. Sin desvelar mucho del libro, nos hace reflexionar, en realidad, sobre la lectura en tres niveles y sobre la escritura en dos. Por supuesto, es un libro que va más allá de la metaliteratura: sus reflexiones sobre el pasado y sobre el presente, sobre el presente mediatizado por el pasado, sobre el pasado mediatizado por el futuro y otras muchas cosas más lo convierten, de por sí, en una obra merecedora de una lectura atenta. Pero esa triple reflexión sobre la lectura (y su materialización en dos niveles de escritura) es una de las bases de la construcción del libro de Orejudo.

Todos esos niveles están intercalados en un mismo plano de forma muy inteligente. El primer nivel y la base de todos los demás, son los libros de Los Cinco de Enid Blyton. Aunque más joven que Orejudo, pertenezco a esa generación lectora que se formó con los libros de Los Cinco. Escribí, hace ya mucho, una entrada, titulada Thaumasía en la isla Kirrin, en la que hablaba sobre la curiosidad y admiración que me provocaron las novelas juveniles de Blyton. En casa había un par de libros, que empecé por casualidad y, durante unos años, propicié que todos los regalos de cumpleaños y de Reyes fueran completando toda la saga. Nunca he realizado, como Orejudo, una revisión –ni crítica ni acrítica– sobre estas novelas, pero la lectura de Los Cinco y yo ha conseguido reavivar esa chispa lectora juvenil que mantuve durante aquellos años. Luego llegaron lecturas de más “calidad”, pero nunca las consideré “mejores”, sino una evolución lógica de lo que estaba empezado y ya no podría parar.

El segundo nivel de lectura (y el primero de escritura) lo supone una supuesta novela de Rafael Reig, After five. Rafael Reig es un escritor real, amigo de Antonio Orejudo. Todo forma parte del juego literario que establece Orejudo a raíz de esta novela apócrifa: su escrito es una reflexión sobre el libro de Reig, en el que se nos habla de la vida de Julián, Dick, Ana y Jorge después de las novelas: su evolución como adolescentes y su vida como adultos. Como digo, este es el primer nivel de escritura de Orejudo, como creador de esta primera cota sobre la que escala su narración sobre los Cinco. Y un segundo nivel de lectura que se intercala necesariamente sobre el primero: no se trata ya solamente de hablar de las novelas de Los Cinco, sino de hablar de esas conexiones entre pasados y presentes. Orejudo aprovecha para, partiendo de la infancia, hablar de su juventud, de sus inquietudes, de la vocación literaria de ese Toni que está, sin ser una equivalencia exacta, tan cerca de él y de Reig en sus años de universidad. Vemos ese registro del pasado que construye la juventud sobre los cimientos de la infancia. Los Cinco son aprovechados, en este nivel, como argamasa que conjunta la niñez y la juventud como premonición de lo que puede ser el futuro.

El tercer nivel de lectura (y el segundo de escritura) es la novela Los Cinco y yo como tal. Es un nivel que, como los anteriores, asume y abarca los anteriores. Ahora se trata de cómo la lectura de los libros de Los Cinco y la necesidad narrativa que tiene el autor de hablar del libro After five de Reig le lleva a extender ese pasado y ese presente como reflexión intrapersonal, interpersonal y diría que generacional. Sin desvelar nada importante para posibles lectores de la novela, diremos que ese juego interno de narradores y lectores también los convierte, doblemente, en personajes. Y comprobaremos hasta qué punto pueden sus vidas combinarse, intercalarse, mezclarse y confundirse con las de Julián, Dick, Ana y Jorge.

Todos los lectores de Los Cinco tuvimos nuestra casa en la de tía Fanny y tío Quintín. Tuvimos experiencias gastronómicas de platos que nunca habíamos comido en nuestras casas. Tuvimos unas excursiones mágicas y llenas de peligros de la que nuestros cuerpos salieron ilesos, aunque nuestro corazón se agitó al ritmo trepidante de los acontecimientos Descubrimos que las islas y los tesoros estaban más cerca de lo que nos imaginábamos. Mientras aprendíamos a ser personas, supimos gracias a Los Cinco que la vida está llena de pasadizos secretos que servían como vasos comunicantes de nuestras experiencias adolescentes. Lo malo es que, ya de adultos, se nos olvidó todo y los pasadizos secretos los convertimos en laberintos. Pero ahí están las novelas de Los Cinco para recordarnos esa verdad y ahí está la novela de Orejudo para recordarnos que la realidad y la ficción están más unidas de lo que parece. Siempre.

 

 

 

(Esta entrada pertenece a la serie Sugerencias, que tenía muy abandonada. Por su tema, aparecerá también en mi blog académico, ScriptaManent.

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Halt and Catch Fire

Para que sea más dinámica y más frecuente, voy a reconvertir mis sugerencias. Como ya saben los asiduos, antes recomendaba, en una misma entrada, una serie de televisión, una película, una canción y un libro. Ahora, según las circunstancias, haré una recomendación única, pero dejando pasar menos tiempo entre ellas.

Lo que no cambia es la esencia y la motivación de las entradas. Por eso, copio la entradilla con la que empiezo siempre: no se trata de hacer críticas largas, sesudas y brillantes, sino de sugerencias de un empedernido visitante de las ficciones. Ni más ni menos.

Hoy voy a recomendar una serie de televisión de las nuevecitas (se estrenó en Estados Unidos en junio de este año: Halt and Catch Fire. Empecé a verla casi por casualidad y pensaba que era un producto destinado para los frikis y los nostálgicos de la informática (en líneas generales, la historia aborda los momentos en los que algunas compañías pugnaron por intentar crear clones que hicieran la competencia al todopoderoso IBM). Pero hubo algunos detalles que empezaron a sugerirme que esa historia externa trata, en el fondo, de otra cosa.

La evolución de la informática a principios de los años 80 se convierte, aquí, en una lucha por la superación empresarial y personal. En competencia y colaboración. En un salto al vacío de la imaginación y el talento frente a lo establecido. Y, por supuesto y por encima de todo, en los abismos personales de quienes protagonizan la historia. Lo que en un inicio parecen estereotipos, poco a poco, se van revelando como personas de carne y hueso que tienen un reto insuperable y que tienen que debatirse entre esa conciliación entre el trabajo y sus vidas. Porque, por encima de todo, en esta serie vamos conociendo cosas de nosotros mismos gracias a nuestra paulatina identificación con vivencias que, en un inicio, creíamos muy lejanas. Y, a medida que van pasando los capítulos, llegamos a vernos reflejados en la programadora genial y desadaptada, en el jefe que no lo es, en el ejecutivo ambicioso con recovecos, en el ingeniero con extraordinarias habilidades para su trabajo y nulas capacidades de gestionar su vida familiar. Y mucho más. La serie no ha acabado todavía, pero promete. Y el último capítulo emitido es sublime.

Hay que verla, amigos. Hay que verla.

(Esta es la séptima entrada de la serie Sugerencias.)

 

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Continuamos con una tanda de recomendaciones. Recordemos que no se trata de hacer críticas largas, sesudas y brillantes, sino de sugerencias de un empedernido visitante de las ficciones. Ni más ni menos.

SERIE

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House of Cards. Que algunos de los mejores senderos de la ficción cinematográfica ya no están de modo exclusivo en las películas no es ningún descubrimiento. De hecho, creo que no se puede hablar con criterio de la ficción cinematográfica contemporánea sin tener en cuenta el mundo de las series de televisión. House of Cards es muchas cosas. Una de ellas –y no menor– es que ha supuesto un cambio sustancial en la forma de transmisión y visión de las series televisiva. Pero la determinante es que es una de las grandes series de televisión. De las más grandes. Ya en su segunda temporada, Francis Underwood (protagonizado por Kevin Spacey) se ha convertido en un personaje inolvidable: malo y perro hasta decir basta; calculador pero no frío; estratega sin principios pero sí con finales. La intriga política es tan real que podemos tener fe en que está más cercana a la verdad que muchos informativos –que, ahora mismo, son un género de ficción–. Todo es redondo.

PELÍCULA

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Her, dirigida por Spike Jonze en 2013. Recientemente galardonada al óscar como mejor guion original, Her es una de esas películas esenciales. Theodore es un escritor de cartas manuscritas por encargo (cartas “manuscritas” dictadas a un ordenador y sacadas por una impresora, dicho sea de paso) que, tras una crisis matrimonial comienza una relación amorosa… con un sistema operativo. La cosa podría parecer extraña hasta que se ve la película y se conoce a Samantha, ese sistema operativo al que pone voz una Scarlett Johansson que, con todos los matices de su voz encantadora, sería merecedora de todos los premios de interpretación del mundo por esta película. Es una película ambientada en un futuro no muy lejano y bastante reconocible. Es un tratado magistral sobre las relaciones humanas, sus grandezas y sus carencias. Insisto en que no es una película rara. Después de verla, todos comprendemos a Theodore (¡qué grande es Joaquin Phoenix!) y, como ocurre con las mejores ficciones, nos conocemos mucho mejor a nosotros mismos.

LIBRO

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El francotirador paciente, de Arturo Pérez-Reverte. Se me puede preguntar: ¿cuál es la razón de recomendar este libro? Primero, porque creo que la literatura española de finales del XX y principios del XXI le debe unas cuantas cosas. Segundo, porque Pérez-Reverte es un escritor al que admiraba por unas cuantas obras (su Territorio comanche me parece una obra cargada de aciertos) y, sin embargo, pienso que se estaba acomodando en un tipo de literatura cargada de estereotipos demasiado obvios pero sin grandes virtudes. Y Pérez-Reverte no lo sería sin estereotipos, pero tampoco lo es sin sus aciertos. Creo que esta obra recupera muchas de las claves de sus novelas. Entretenida, bien escrita y con personajes viviendo en el margen.

CANCIÓN

La película recomendada me lleva a sugerir como canción “The Moon Song”, que pertenece a la banda sonora del filme. Cuenta con tres versiones (la que aparece durante un momento en la película está interpretada por Phoenix y Johansson). Preciosa. Y, puesta en contexto, magnífica.

(Esta es la sexta entrada de la serie Sugerencias.)

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Continuamos con una tanda de recomendaciones. Recordemos que no se trata de hacer críticas largas, sesudas y brillantes, sino de sugerencias de un empedernido visitante de las ficciones. Ni más ni menos.

SERIE

Ray Donovan (2013) es la constatación de que Showtime es un canal que tiene un recorrido admirable (DexterHomeland, The Big, Californication, Weeds) y constituye un auténtico referente en la mezcla de calidad y atractivo para el público. ¿Quién es Ray Donovan? Digamos, en pocas palabras, que es un “facilitador”, alguien que soluciona los problemas a personas influyentes y famosas de Hollywood. Claro, cada uno soluciona los problemas como quiere y como puede y, para ello, no se puede andar en comparaciones con las monjas ursulinas. Y si, además, tiene un padre que acaba de salir de la cárcel después de ni se sabe cuánto tiempo y se une a la fiesta para fastidiarla, la cosa se anima bastante. El protagonista, Liev Schreiber, borda su papel (además de su rudeza, tiene una maravillosa voz, incompatible con una versión doblada). Y si, además, tiene un padre al que da vida y vidorra Jon Voight, para qué contar.

PELÍCULA

BlueValentine

Blue Valentine (Derek Cianfrance, 2010). Un servidor que, aunque no lo parezca, es muy de comedias románticas, agradece otras visiones cinematográficas del amor. Porque, en esta película, como en la vida, hay dosis del (des)amor todas sus escalas. Una mirada diferente y tan gratificante que uno es capaz de sentirse atrapado e –incluso identificado– en todas sus etapas. Porque el amor nace, se reproduce y muere.

LIBRO

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Tenía difícil la elección y, de hecho, guardo para próximas ediciones las recomendaciones que tenía en mente. Y, en esta ocasión, elijo, sin lugar a dudas, Canadá, de Richard Ford. (Anagrama, 2013). Lo único malo, que ya denuncié aquí, es la editorial española, que se empeña en (im)poner a sus libros en formato electrónico, en comparación con el precio del ejemplar en papel. Pero esto va de literatura y no de precios. Esta novela es una novela sobre la familia que dejará de serlo. Trata de decisiones equivocadas. De miradas infantiles. De atracos y condenas. Y de la llegada a un país igual, pero distinto. Y viceversa.

CANCIÓN

John-Lennon

 “Real Love ”, de John Lennon. A un servidor, John Lennon le parece uno de esos portentos, de esos prodigios que no se pueden explicar con palabras. Por eso, no voy ni siquiera intentar justificarme. Mi devoción por Lennon va más allá del fanatismo y del papanatismo. Es algo real y palpable, con lo que convivo de forma agradabilísima desde hace años. “Real Love”, como canción,  tiene una historia complicada, enrevesada. Parte de una grabación de Lennon al piano y grabada con magnetófono y concluye con una forma de resurrección, cuando, en 1995, los otros tres Beatles acompañan con arreglos, música y voz a la grabación de su compañero (bendita antología para la BBC, que rescató también “Free as a Bird”). La versión de Lennon es Lennon en estado puro. Y la versión de 1995 son Beatles en estado puro. Lo cual no es sino una forma igual y distinta de decir lo mismo de diferentes modos. Y, en cualquier caso, si se sabe esperar, siempre llega el amor. El de verdad.

(Esta es la quinta entrada de la serie Sugerencias.)

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Continuamos con una tanda de recomendaciones. Recordemos que no se trata de hacer críticas largas, sesudas y brillantes, sino de sugerencias de un empedernido visitante de las ficciones. Ni más ni menos.

SERIE

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Dates (2013). Es una serie británica de 9 episodios. El argumento es sencillo: se trata de parejas que se han conocido a través de internet y que tienen una cita para conocerse. En ese proceso de conocimiento, acabamos profundizando en la forma de ser de cada uno de ellos y, sobre todo, vamos estableciendo, de forma inevitable, simpatías y afinidades con unos personajes y poca conexión con otros. Lo mejor es que, en algunos casos, algunos de los personajes –con alguna que otra interpretación sublime– repiten en otros episodios. Y hasta ahí puedo leer.

PELÍCULA

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Mud (Jeff Nichols, 2012). Cuando empecé a ver la película, lo vi claro: un par de niños viven cerca de un gran río en Estados Unidos y, de pronto, empiezan a experimentar una gran aventura. De forma inconsciente y luego de forma razonada, vi que la película me transportaba de forma inevitable al universo de Mark Twain. Y la comparación puede ser injusta, pero no azarosa. La visión del universo de los adultos desde los ojos de la primera juventud es un regalo que no hay que desaprovechar. Del mismo modo, el aprendizaje que supone este intercambio es interesante, porque los niños dejan de ser niños y porque los adultos tienen que plantearse ciertas cosas. Me parece que es una de las películas que no hay que dejar de ver.

LIBRO

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Mario Vargas Llosa: El héroe discreto (Madrid, Alfaguara, 2013). Leer a Vargas Llosa siempre es una delicia. La forma atinada de contar y la forma paralelística de estructurar son dos de sus grandes virtudes. Y, en su caso, contar y estructurar son importantes porque nos ayudan a comprender mejor el mundo. En este caso, dos personajes realizan dos pequeños (y grandes) actos de heroicidad. Y la vida, ya lo sabemos, siempre pone a prueba a los héroes. Para comprender en toda su dimensión la novela, convendría no olvidar que el maestro Gracián escribió dos tratados titulados El héroe y El discreto. Si leemos la novela y establecemos las comparaciones con Gracián, veremos las cosas mucho más claras: aunque no sea imprescindible conocer la obra del maestro del Barroco, sí ayuda.

CANCIÓN

“Blue Monday” (New Order, 1983). Como hoy hemos estado muy al día con el resto de sugerencias, me permito dar un salto y recomendar una canción modernísima y siempre actual, pero de los años 80. Aunque en el vídeo que acompaña esta entrada es el de una versión corta, recomiendo alguna de las versiones largas (7 o 12 minutos). Me apasiona la música dance por muchas cosas que no cabe explicar aquí. Y, desde luego, creo que no es necesario dar muchas justificaciones para pensar que este tipo de música cuenta con muchas obras maestras. Esta canción, sin duda, lo es. Escuchadla (o volvedla a escuchar) y responded a la letra de la canción: “¿Qué se siente?”.

 (Esta es la cuarta entrada de la serie Sugerencias.)

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Continuamos con una tanda de recomendaciones. Recordemos que no se trata de hacer críticas largas, sesudas y brillantes, sino de sugerencias de un empedernido visitante de las ficciones. Ni más ni menos.

SERIE DE TELEVISIÓN

Borgen

Borgen. Es una serie danesa que ha terminado ya su tercera temporada. Trata sobre el gobierno y el poder y la mirada desde la perspectiva de un país nórdico es de lo más vivificante. Gracias a esta magnífica producción, vemos los problemas que tienen los daneses con su democracia. La clave está, además de en las interesantes historias personales, en cómo resuelven ellos esos problemas. Además, sirve como contraste. No puedo ni imaginarme una serie de estas características en una serie española. Nosotros, para la política, solo sabemos hacer comedias.

PELÍCULA

Dans la maison

Dans la maison, película de François Ozon (2012) basada en la obra del dramaturgo español Juan Mayorga El chico de la última fila, es una película apasionante. El punto de partida es un trabajo escolar encargado por un profesor. Entre la medianía de los trabajos de todos los alumnos, destaca la composición de Claude, brillante y desconcertante. La obligación de un profesor, en este caso, es animar al alumno al escribir. Esto suscita curiosidad, hasta que la literatura empieza a mezclarse con la vida. Y, como en la vida, todo se descontrola.

CANCIÓN

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Hoy, como en el caso del libro recomendado, nos iremos unos años atrás. La canción que sugiero para que recuperéis (o descubráis) es “Beyond my control”, de Milène Farmer. Está inspirada en dos personajes de Les Liaisons dangereuses (mal traducido en español por Las amistades peligrosas. El que haya leído el libro o visto la película, sabrá que esas relaciones tienen cualquier cosa menos amistad: de hecho, aparece repetida la voz de Malkovich en un corte de la adaptación cinematográfica de la novela. Una canción de amor y muerte. Y no digo más.

LIBRO

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Hoy no voy a hablar de un libro de reciente aparición, sino de una novela de 2005. Se trata de Brooklyn Follies, de Paul Auster. Podéis consultar aquí un dosier coordinado por Jocelyn Dupont con artículos y reflexiones sobre el libro (en inglés y en francés). Cuando algún amigo me recomienda un libro para leer, de forma casi inevitable me sale este, por varias razones. La principal, porque Auster tiene una manera de contar las historias tan peculiar y atrayente que, ya solo por esto, merece la pena adentrarse en estas ficciones. En este caso, además, encandila la historia del protagonista, del que no voy a dar muchos datos. Nathan, que está recuperándose de un cáncer y acabada una etapa desde el punto de vista familiar, regresa a Brooklyn. Su vida ha cambiado tanto, que espera que, por sí sola, cambie de rumbo de nuevo. Y en las novelas, como en la vida, a veces el azar cumple su cometido. Conviene, para acabar, recordar unas palabras del autor, que se encuentran en la reseña de Guelbenzu a la novela: “Una vez leí una frase del cineasta Billy Wilder que me impresionó hondamente: ‘Si te sientes realmente feliz, deberías escribir una tragedia; si te sientes verdaderamente desgraciado, deberías escribir una comedia’. Escribir una comedia ayuda a poner las cosas en perspectiva. El mundo ha ido de tragedia en tragedia, de horror en horror, pero los seres humanos seguimos existiendo, enamorándonos y hallando alegría en la vida. Me pareció que éste era un momento para recordarlo”.

(Esta es la tercera entrada de la serie Sugerencias.)

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Continuamos con una tanda de recomendaciones. Recordemos que no se trata de hacer críticas largas, sesudas y brillantes, sino de sugerencias de un empedernido visitante de las ficciones. Ni más ni menos.

SERIE DE TELEVISIÓN

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What Remains. Una reciente producción de la BBC de cuatro capítulos. Sí, es una serie con tintes policíacos y de misterio con asesino desconocido hasta (casi) el último momento, pero no es solo eso. Iremos conociendo a los inquilinos de un pequeño edificio y, a la par, avanzaremos en el conocimiento de las miserias de la especie humana. Y no me refiero solo a grandes miserias, sino a las determinantes, a aquellos pequeños detalles que, paulatinamente, hacen que nuestros actos y nuestras voluntades se decanten de un lado de la balanza. El edificio en el que se desarrolla la acción no es solo un continente, sino que dota de contenido a las historias y a las vidas.

PELÍCULA

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Amour es una película dirigida por Michael Haneke en 2012. Es recomendable por tantas cosas que no es posible agotarlas todas sin desvelar parte de su quintaesencia. Baste decir que trata el tema del alzhéimer desde una perspectiva descarnada y nada fácil, con las actuaciones magníficas de su pareja protagonista. Que nadie espere sensiblería, músiquita con violín de fondo y lágrimas fáciles. Los que hemos vivido de cerca esta enfermedad, nos sentimos identificados y horrorizados a partes iguales.

Y se me olvidaba: el piso de París, en el que está rodada la película y en el que se desarrolla prácticamente toda la (in)acción deslumbra porque acaba siendo un personaje más, quizá determinante. Como ocurría con la sugerencia televisiva, el continente es contenido.

CANCIÓN

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Iba a elegir alguna de mis últimas canciones prosificadas, pero he resuelto no repetirme. Sin poder dar un juicio racional sino emocional (en el fondo, creo que todos nuestros juicios tienen más de lo segundo que lo primero, que no es sino una justificación ulterior), he elegido “50 Ways to Say Goodbye”, de Train en su disco California 37. Los aficionados a Silvio Rodríguez me dirán que estoy loco si la comparo con la magistral “Ojalá”, de Silvio Rodríguez, pero no hay más que escucharla con cierta atención para ver que no hay mayor muestra de el amor que el intento de desamor, con sus justificaciones y sus mentiras. Es una canción demasiado alegre como para ponerte triste y demasiado triste como para ponerte alegre, lo que es sinónimo de la combinación perfecta (Como anécdota, en el vídeo podéis ver a David Hasselhoff. Sí, el de El coche fantástico).

LIBRO

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Entre muchas de las posibilidades que tenía entre manos, me decanto hoy por Las lágrimas de san Lorenzo de Julio Llamazares (Alfaguara, 2013). La casualidad llevó a que leyera el libro justo en los días en los que las Perseidas iluminaban el cielo con sus luces y sus sueños. Leer a Julio Llamazares puede desconcertar a los lectores poco avisados. En muchos de sus libros da la impresión de estar contando las cosas de forma casi improvisada, en un cúmulo de anécdotas y comentarios en voz alta dispersos y desordenados. Nada más lejos de la realidad: a medida que vamos leyendo, veremos que Julio Llamazares es uno de los mejores narradores en los que, hablando de instantes, nos retrata el Tiempo.

(Esta es la segunda entrada de la serie Sugerencias.)

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Por mi trabajo y por mis aficiones, es muy frecuente que me pidan me piden que recomiende algún libro, alguna película, alguna serie de televisión. También es cierto que, en otras ocasiones, sobre todo cuando estoy en clase, doy también recomendaciones aunque no me las pidan…

El otro día, al hilo de una conversación tuitera sobre un libro, hice unas sugerencias de lectura y una amiga me propuso  que incorporara algunas de ellas a mi blog. Me pareció buena idea, así que ahí va la primera tanda.

En torno a estas sugerencias, diré varias cosas:

  1. Como no podía ser de otro modo, son personales y muy poco transferibles. Subjetivas, por lo tanto.
  2. No pretendo (ni quiero) realizar ninguna crítica académica ni sesuda.
  3. No todas las sugerencias tienen por qué ser actuales. En ocasiones, es bueno también acudir al rescate de lo olvidado.
  4. En la mayor parte de las ocasiones, hablaré muy poco del argumento y me centraré… en alguna cosa.
  5. Intentaré, eso sí, que sean de provecho para los visitantes del blog.
  6. Como es habitual, en el caso de las series de televisión y las películas me refiero siempre a la versión original.
  7. El que me haga caso, tendrá minutos, horas o días de entretenimiento. Y se acordará de mí, o no.

SERIE DE TELEVISIÓN

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Orange Is the New Black (2013). Es una serie de ambiente carcelario creada por Jenji Kohan, conocida por la magnífica Weeds. ¿Sus señas de identidad? Que cuando parece que es una comedia descubrimos que es más trágica de lo que parece y cuando parece un drama nos damos cuenta de que es muy divertida. Meter a una niña pija, muy rubia y blanquita, en una cárcel es todo un “experimento sociológico”. Y nada es lo que parece, lo que nos hace descubrir que nosotros tampoco.

Tráiler de la serie.

PELÍCULA

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No recomiendo una, sino tres, ya que se trata de una trilogía:

 ¿Qué digo? Pues, que el que no las haya visto, las vea. Y, por supuesto (y como no podía ser de otro modo), que empiece por el principio. No pienso decir nada del argumento. He leído un montón de críticas sobre estas tres películas y me han parecido, casi todas, desacertadas.

Ya que no digo nada, voy a decir algo. Al director, Richard Linklater, habría que hacer un monumento. Lo mismo que a los dos protagonistas, especialmente a Julie Delpi. Los diálogos son fantásticos y hay alardes cinematográficos tan complicados y que hacen las cosas tan fluidas que son para enmarcar.

Por no poner, no quiero ni poner ningún fragmento. O sí, voy a poner esto.

CANCIÓN

Weak Me Up

No solo recomiendo la canción, sino también y, ante todo, la canción + videoclip. Se trata de Wake Me Up, de  Avicii. Lo descubrí gracias a un antiguo alumno, Rodrigo Mena, que lo recomendó en las redes sociales.

Puede que no sea solo un videoclip de un DJ de moda. Puede que no solo haya una chica guapa (y una niña encantadora). Si se lee la letra de la canción y se compara con el vídeo, quizás haya que pensar y todo. Para que luego hablen (mal) de la música dance.

LIBRO

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La invención del amor, de José Ovejero. Porque un amor que no es puede serlo. Porque, a veces, es bueno ver las cosas desde la altura. Porque, de tanto inventarnos las cosas, igual hasta surgen realidades.

 

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