{"id":1059,"date":"2008-11-26T22:51:53","date_gmt":"2008-11-26T20:51:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/?p=1059"},"modified":"2010-01-06T14:51:49","modified_gmt":"2010-01-06T12:51:49","slug":"alberto-y-monica-de-nuevo-fragmentos-7","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/index.php\/2008\/11\/26\/alberto-y-monica-de-nuevo-fragmentos-7\/","title":{"rendered":"Alberto y M\u00f3nica. De nuevo &#8211; Fragmentos # 7"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/flickr.com\/photos\/sickening\/537750438\/\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/vacuo.jpg?resize=448%2C500&#038;ssl=1\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1060\" title=\"vacuo\" alt=\"Vacuo\" width=\"448\" height=\"500\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/vacuo.jpg?w=448&amp;ssl=1 448w, https:\/\/i0.wp.com\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2008\/11\/vacuo.jpg?resize=268%2C300&amp;ssl=1 268w\" sizes=\"auto, (max-width: 448px) 100vw, 448px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alberto se ha vuelto a poner delante de la pantalla de ordenador. La calidez del papel manuscrito no est\u00e1 a la altura de su letra, enrarecida desde una infancia en la que las cartillas se le atragantaban y en la que los trazos de los cuadernos de caligraf\u00eda realizaban sinuosidades de l\u00edneas de puntos con enlaces imposibles. Alberto hoy ha pensado y le ha venido a la mente una imagen: Kafka en el sill\u00f3n de un terapeuta. Alberto ley\u00f3 al checo por primera vez cuando ten\u00eda catorce a\u00f1os. Le anim\u00f3 la brevedad de la <em>Metamorfosis <\/em>del mismo modo que le acab\u00f3 conmocionando su contundencia. Desde entonces, siempre hab\u00eda cre\u00eddo que las obras de Kafka reflejaban el laberinto del ser humano contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alberto encaj\u00f3 sus dedos \u00edndices en los anclajes de la <em>f <\/em>y de la <em>j<\/em>, estir\u00f3 un poco su espalda y su cerebro empez\u00f3 a mandar sus reflejos de pensamiento en impulsos que llegaban casi instant\u00e1neamente ante sus ojos. Alberto comenz\u00f3 a dar siete vueltas de tuerca a Kafka, entre procesos y castillos y se imagin\u00f3 a Joseph K. sentado en la acogedora sala de un terapeuta. Al principio, se le imagin\u00f3 ante un psicoanalista, pero enseguida desde\u00f1\u00f3 la idea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los ojos de Alberto ve\u00edan refractar en su pantalla los pensamientos que le tra\u00eda M\u00f3nica. Siempre M\u00f3nica. M\u00f3nica no le contest\u00f3 a su \u00faltima carta y, desde entonces, Alberto no sabe qu\u00e9 significa esto, si indiferencia o cari\u00f1o. Le extra\u00f1a que M\u00f3nica, la misma M\u00f3nica que afirmaba siempre \u00abEres muy divertido. Contigo me lo paso genial\u00bb haya pasado al lado del silencio. Quiz\u00e1 preguntar a alguien qu\u00e9 expectativas tiene en la vida es una pregunta demasiado osada, demasiado personal. Demasiado volcada hacia fuera. Alberto piensa que si Joseph K. contase hoy sus cuitas a su terapeuta un espectador indivisible no dar\u00eda ning\u00fan cr\u00e9dito de verosimilitud a sus palabras. Alberto hab\u00eda le\u00eddo siempre las obras de Kafka como unas novelas de argumento fant\u00e1stico en un contexto plenamente realista. Alberto ahora ha borrado dos l\u00edneas enteras. No las ha seleccionado con el rat\u00f3n, sino que ha visto con fruici\u00f3n como iban desapareciendo letra a letra, con velocidad de v\u00e9rtigo. Alberto ha pensado que si uno se despierta convertido en un asqueroso bicho, el escritor tiene la posibilidad de hacerle vivir aventuras hacia afuera o hacia adentro. Y piensa, quiz\u00e1 equivocadamente, que hacia dentro significa aventura existencial y metaf\u00edsica. Eso teniendo en cuenta que los tiempos no corren ahora -quiz\u00e1 nunca- hacia b\u00fasquedas que no sean concretas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alberto ha cambiado palabras. Reconoce su torpeza, reconoce que ha utilizado <em>Word <\/em>para escribir una palabra y ha pulsado una combinaci\u00f3n de teclas (may\u00fasculas+F7). Ha recorrido las diferentes posibilidades, aunque no se ha quedado con ninguna. De momento. Alberto escribe a la vez que recuerda una tarde, con M\u00f3nica y su espalda desnuda. Recuerda n\u00edtidamente su torso recostado entre penumbras. Recuerda con claridad -tiene la imagen casi eid\u00e9tica- c\u00f3mo la punta de sus dedos iban desliz\u00e1ndose con dulzura por un cuerpo que se estremec\u00eda. Le gustaba el contacto leve pero intenso de unas caricias que se resist\u00edan a seguir m\u00e1s all\u00e1 y que se deten\u00edan ante cualquier obst\u00e1culo susceptible de ser directamente er\u00f3geno. Alberto piensa que las cosas son as\u00ed, que as\u00ed hay que aceptarlas, pero al mismo tiempo piensa que uno tiene que luchar y enfrentarse a s\u00ed mismo, a sus miedos y a sus verdades.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras escribe, Alberto se da cuenta de que sus manos se atenazan. Quiz\u00e1 sea el cansancio, quiz\u00e1 una postura incorrecta. Mira que se ha le\u00eddo todos los folletos que le han dado en su empresa hasta poner un manual de inform\u00e1tica debajo de la pantalla para que \u00e9sta resplandezca en la l\u00ednea de sus ojos. Alberto piensa en la calidez de los cuerpos y en la calidez de la compa\u00f1\u00eda humana, en la complicidad y en el cari\u00f1o. Cuando ya ha escrito casi dos folios, Alberto vuelve a pensar en Joseph K., y en Gregor Samsa. Y en un amable terapeuta intentando seguir sus impulsos. Y en un espectador anodino y an\u00f3nimo intentando comprender el mundo. Entonces, Alberto ha deslizado el rat\u00f3n hacia la esquina superior -derecha- de la pantalla. El procesador, siempre perspicaz, siempre atento, le ha preguntado si deseaba salir sin guardar los cambios. Alberto ha contestado que s\u00ed, se ha levantado y se ha ido a la cocina. Una mandarina -y la soledad- le iban a llenar de amargura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Imagen de <a href=\"http:\/\/flickr.com\/photos\/sickening\/537750438\/\" target=\"_blank\">Peyote<\/a>)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Puedes ir leyendo la secuencia de <em>Fragmentos para una teor\u00eda del caos<\/em> de forma ordenada pinchando <a href=\"http:\/\/urbinavolant.com\/index.php\/2008\/11\/fragmentos-para-una-teoria-del-caos\/\" target=\"_blank\">aqu\u00ed<\/a>)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alberto se ha vuelto a poner delante de la pantalla de ordenador. La calidez del papel manuscrito no est\u00e1 a la altura de su letra, enrarecida desde una infancia en la que las cartillas se le atragantaban y en la que los trazos de los cuadernos de caligraf\u00eda realizaban sinuosidades de l\u00edneas de puntos con &#8230; <a title=\"Alberto y M\u00f3nica. 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De nuevo &#8211; Fragmentos # 7\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_kadence_starter_templates_imported_post":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[117],"tags":[161],"class_list":["post-1059","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-fragmentos-para-una-teoria-del-caos","tag-fragmentos-para-una-teoria-del-caos"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pLsVN-h5","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1059","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1059"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1059\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1059"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1059"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1059"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}