{"id":2298,"date":"2010-02-10T20:15:35","date_gmt":"2010-02-10T18:15:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/?p=2298"},"modified":"2010-02-11T23:26:44","modified_gmt":"2010-02-11T21:26:44","slug":"objetivar-la-depresion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/index.php\/2010\/02\/10\/objetivar-la-depresion\/","title":{"rendered":"Objetivar la depresi\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/www.flickr.com\/photos\/track24\/299611098\/\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2010\/02\/depresi%C3%B3n.jpg?resize=341%2C500&#038;ssl=1\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2299\" title=\"depresi\u00f3n\" alt=\"Depresi\u00f3n\" width=\"341\" height=\"500\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2010\/02\/depresi%C3%B3n.jpg?w=341&amp;ssl=1 341w, https:\/\/i0.wp.com\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2010\/02\/depresi%C3%B3n.jpg?resize=204%2C300&amp;ssl=1 204w\" sizes=\"auto, (max-width: 341px) 100vw, 341px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Objetivar la depresi\u00f3n es una de las tareas m\u00e1s complicadas cuando se est\u00e1 dentro. Del mismo modo que casi no hay modo de arreglar un ascensor si se est\u00e1 en su interior, hablar de la depresi\u00f3n sin victimismos, derrotas y autocomplacencias es una meta dif\u00edcilmente conseguible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La depresi\u00f3n es una de las enfermedades m\u00e1s terribles para el que la padece y una de las m\u00e1s absurdas para el que la ve padecer (si ese ver padecer no te toca de muy cerca). Algunos de los reflejos de este espejo \u2013a veces c\u00f3ncavo, a veces convexo, pero nunca plano\u2013 pueden ser desgajarse de la tristeza y no conseguirlo, sentir un grado supremo de inutilidad y ver que la raz\u00f3n es uno mismo, seguir en el camino por inercia (o por miedo), no ser capaz de llevar los proyectos y ponerlos en marcha, no tener proyectos. La depresi\u00f3n conduce al aislamiento de no querer estar con nadie y a la contradicci\u00f3n euf\u00f3rica en los momentos de subida, tan escasos y pat\u00e9ticos. La depresi\u00f3n te mantiene entre el pozo de la medicaci\u00f3n y el pozo directo del abismo. Lo peor, con diferencia, llega cuando est\u00e1s solo. En el quicio de la media tarde, cuando la luz natural se apaga y buscamos el abrigo del hogar, uno se sienta en el sof\u00e1 y siente un vac\u00edo que no se rellena m\u00e1s que comiendo de forma compulsiva y desordenada y con dosis exageradas de televisi\u00f3n basura con la mirada no enfocada hacia ninguna parte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como dec\u00eda, lo curioso es el contraste entre el deprimido y su mundo circundante. Por m\u00e1s que los que te rodeen conozcan tu dolor profundo, al no ser \u00e9ste objetivado ni objetivable pasa a ser olvidado. La tortura de tener una vida sin plazos, la actitud de mantenerse en la indefinici\u00f3n y en los compromisos vac\u00edos son para el deprimido las patadas que consiguen hundirlo a\u00fan m\u00e1s en una enfermedad que pocos consideran como tal. Las conductas de uno, entonces, pasan a ser injustificables y, por lo tanto, vituperables y punibles. Si para un atleta que tiene un hueso de la pierna fracturado la escayola le exime (tristemente) de seguir con su entrenamiento y, por lo tanto, no se le exigen nuevos retos en la convalecencia, en la vida del deprimido el mundo gira alrededor y \u00e9l tiene que seguir danzando. Si no puede, se le critica. Si se cae, se le recrimina. Si no se levanta, pocos se acercan a echarle una mano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay una cosa m\u00e1s dif\u00edcil a\u00fan que objetivar una depresi\u00f3n: padecerla. Cuando la mente est\u00e1 tan turbia, tan perdida como para no poder racionalizar la existencia con criterios medianamente serenos, la cabeza se acogota, se inclina. De esta manera, es muy dif\u00edcil ver el horizonte. Y, con el rostro y el \u00e1nimo encogido, lo \u00fanico que queda es buscar el calor de tus propios brazos en los d\u00edas dif\u00edciles del invierno. Y eso no es la cura, sino el parche.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Imagen de\u00a0<strong><a href=\"http:\/\/www.flickr.com\/photos\/track24\/299611098\/\" target=\"_blank\">\u00b7S<\/a><\/strong><strong>)<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Objetivar la depresi\u00f3n es una de las tareas m\u00e1s complicadas cuando se est\u00e1 dentro. Del mismo modo que casi no hay modo de arreglar un ascensor si se est\u00e1 en su interior, hablar de la depresi\u00f3n sin victimismos, derrotas y autocomplacencias es una meta dif\u00edcilmente conseguible. 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