{"id":2524,"date":"2010-05-20T23:47:41","date_gmt":"2010-05-20T21:47:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/?p=2524"},"modified":"2010-05-21T07:32:08","modified_gmt":"2010-05-21T05:32:08","slug":"suenos-de-nino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/index.php\/2010\/05\/20\/suenos-de-nino\/","title":{"rendered":"Sue\u00f1os de ni\u00f1o"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/www.flickr.com\/photos\/robertocastano\/4428810441\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/disco2.jpg\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2525\" title=\"disco2\" alt=\"Disco2\" width=\"500\" height=\"332\" srcset=\"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/disco2.jpg 500w, https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2010\/05\/disco2-300x199.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El abismo de acostarse, para no dormir quizas. Para no despertarse. Con un mill\u00f3n de notas de m\u00fasica agitada en la cabeza, como un v\u00eddeo de Lady Gaga a mil revoluciones, sin orden ni concierto. Con la venganza del amor, con los malos tragos de pasar por el quicio de la vida. Los auriculares enquistados en una cabeza atronada por m\u00faltiples percusiones sintetizadas. El caos de la m\u00fasica <em>dance<\/em> atragantado en la am\u00edgdala. Intentando darle un sentido a las rectas trazadas con tiral\u00edneas. Y buscando desesperadamente un pijama de pantalones a rayas y camiseta azul para enfundarlo en el cuerpo cansado de los trotes y vapuleos de la vida. Los minutos pasan por los ojos cerrados a dieciocho fotogramas por segundo, que es la velocidad de las cosas mudas en este ensordecedor mundo de sombras. Hasta los mism\u00edsimos de encontrar tu estilo en otros sitios, sin saber si el estilo no es tuyo o es que otros se lo apropian. Sin saber d\u00f3nde nos espera el pr\u00f3ximo salto hacia el otro conf\u00edn de un universo que se escribe sin may\u00fasculas. La necesidad como extremo y como contingencia. Los acordes f\u00e1ciles de m\u00fasica pegadiza, pegajosa, que se acopla a tu cuerpo, con los vaivenes del ritmo y de la desesperaci\u00f3n. <em>Fashion, baby. Fashion, baby. <\/em>\u00bfHasta d\u00f3nde llegan los vocablos que siempre debieron escribirse y, sobre todo, pronunciarse en franc\u00e9s? Un mal trago lo tiene cualquiera, pero el atragant\u00f3n de la vida nos hace deglutir las voces procesadas por las l\u00edneas telef\u00f3nicas. El sue\u00f1o de la fama produce sombras, monstruos que revientan como la distribuci\u00f3n cuerpo-alma, discutida en torno a la gl\u00e1ndula pineal. \u00bfMentiras del hipot\u00e1lamo? Somos espejos convertidos en neuronas, pl\u00e1sticas hasta estirarse como los malos alimentos. La buena alimentaci\u00f3n se traduce en migas, dicen. Tabla de salvaci\u00f3n, afirmar\u00eda Hansel. Afirmar\u00eda Gretel. Las casas de chocolate son la grande y nutricia y falsa madre. Son la pista que nos lleva hacia el abismo, se tuerza hacia la derecha o hacia la izquierda. Hacia el centro nunca. Es muy obvio. Y anida el ansia de perfecci\u00f3n, que es la \u00faltima de nuestras imperfecciones. \u00bfAlguna vez fue verdadera la teor\u00eda triple de nuestro cerebro? \u00bfSe descompone en capas, como si de prospecciones arqueol\u00f3gicas habl\u00e1semos, medit\u00e1semos. Siempre hay quien visita yacimientos para ver las piernas de las mujeres. Es la finalidad \u00faltima de las escaleras de vanos recortados. No me llames por los nombres que no tengo. Los cad\u00e1veres ya no habitan en los cementerios, sino en los armarios, llenos a rebosar de ropa fuera de temporada. \u00bfPor qu\u00e9 mi mini-mando no obedece a los dictados de la con(s)ciencia? Se habla de lo que no se sabe. De lo que no se siente. De lo que no se paladea con el velo de la verg\u00fcenza. La historia de nuestras vidas es una comedia musical que acaba con unas zapatillas y un albornoz en una plaza en una madrugada demasiado caliente para ser tratada con los tonos de la muerte. Necesito desesperadamente el azul turquesa para salvar al mundo de los colores tristes. A fuerza de credulidad, tendr\u00e9 que conformarme con lo que dicen. Aunque todav\u00eda me resulta dif\u00edcil creer que alguien sea asesinado en frente de Central Park. El acto de escribir canciones. El acto de pensarlas. El acto de dibujarlas con las manos. Por eso el mundo es una constante espera de la mirada recibida. Del local brumoso y enloquecido en el que los cuerpos s\u00f3lo est\u00e1n hechos para bailar y para beber a espuertas. \u00bfSon los sentimientos la llave de nuestros enojos? Una voz canta y la remezcla la repite como coro pertinaz, impertinente. El interrogante individual se convierte en la interrogaci\u00f3n del mundo y, por ende, de la esencia. \u00bfHabit\u00f3 alguna vez entre nosotros la partitura que no hab\u00eda de ser cantada, tocada, bailada? Qu\u00e9 maravilla pulsar una tecla y escuchar una voz repetida hasta la saciedad, hasta el hartazgo, hasta la pen\u00faltima escalera esculpida por el demiurgo que, de creer a Cioran, s\u00f3lo puede ser aciago. A lo lejos oigo unas voces que me hablan para que retorne hacia el hilo que me entresaque del laberinto. Puta Ariadna. Ahora que estaba escuchando a las sirenas en forma de unos vecinos: los muy cabrones, siempre se olvidan de apagar el despertador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Imagen de <a href=\"http:\/\/www.flickr.com\/photos\/robertocastano\/4428810441\/\" target=\"_blank\">Roberto Casta\u00f1o<\/a>.)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El abismo de acostarse, para no dormir quizas. Para no despertarse. 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