{"id":2889,"date":"2010-12-08T18:02:49","date_gmt":"2010-12-08T16:02:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/?p=2889"},"modified":"2010-12-08T18:05:40","modified_gmt":"2010-12-08T16:05:40","slug":"elogio-de-la-lectura-y-de-la-ficcion-discurso-de-vargas-llosa-en-la-recepcion-del-nobel-de-literatura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/index.php\/2010\/12\/08\/elogio-de-la-lectura-y-de-la-ficcion-discurso-de-vargas-llosa-en-la-recepcion-del-nobel-de-literatura\/","title":{"rendered":"Elogio de la lectura y de la ficci\u00f3n. Discurso de Vargas Llosa en la recepci\u00f3n del Nobel de Literatura"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/www.flickr.com\/photos\/ggunter\/2387304841\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/Captura-de-pantalla-2010-12-08-a-las-17.00.53.png\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2890\" title=\"Mario Vargas Llosa\" alt=\"Captura De Pantalla 2010 12 08 A Las 17 00 53\" width=\"408\" height=\"534\" srcset=\"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/Captura-de-pantalla-2010-12-08-a-las-17.00.53.png 408w, https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/Captura-de-pantalla-2010-12-08-a-las-17.00.53-229x300.png 229w\" sizes=\"auto, (max-width: 408px) 100vw, 408px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El d\u00eda 7 de diciembre, Mario Vargas Llosa ley\u00f3 su discurso de recepci\u00f3n del premio Nobel de Literatura 2010. En un discurso magistral, habla de muchas circunstancias personales que giran en torno a la lectura y a la escritura (a lo que se unen otras reflexiones enlazadas con ellas). En esta entrada reproducimos alguno de los pasajes del discurso, que pod\u00e9is leer en<a href=\"http:\/\/www.elpais.com\/articulo\/cultura\/Elogio\/lectura\/ficcion\/elpepucul\/20101208elpepicul_2\/Tes\" target=\"_blank\"> formato web<\/a> o en <a href=\"http:\/\/www.elpais.com\/elpaismedia\/ultimahora\/media\/201012\/07\/cultura\/20101207elpepucul_1_Pes_PDF.pdf\">pdf<\/a> y ver en v\u00eddeo (<a href=\"http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=8UkVazIxr2Y\" target=\"_blank\">1<\/a>, <a href=\"http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=E4Kf1G6bvHs\" target=\"_blank\">2<\/a>, <a href=\"http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=ty6XnvsUN9A\" target=\"_blank\">3<\/a>, <a href=\"http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=TkT6uKbCg9w\" target=\"_blank\">4<\/a> y <a href=\"http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=j9lL4MVuWmw\" target=\"_blank\">5<\/a>). Obviamente, la selecci\u00f3n es muy personal y a\u00f1ade a lo que le interesa a Vargas Llosa lo que m\u00e1s me llega a m\u00ed en lo que concierne a la lectura y la escritura.<\/p>\n<blockquote style=\"text-align: justify;\"><p>La lectura convert\u00eda el sue\u00f1o en vida y la vida en sue\u00f1o y pon\u00eda al alcance del pedacito de hombre que era yo el universo de la literatura.<\/p><\/blockquote>\n<blockquote style=\"text-align: justify;\"><p>esta pasi\u00f3n, vicio y maravilla que es escribir, crear una vida paralela donde refugiarnos contra la adversidad, que vuelve natural lo extraordinario y extraordinario lo natural, disipa el caos, embellece lo feo, eterniza el instante y torna la muerte un espect\u00e1culo pasajero.<\/p><\/blockquote>\n<blockquote style=\"text-align: justify;\"><p>Ser\u00edamos peores de lo que somos sin los buenos libros que le\u00edmos, m\u00e1s conformistas, menos inquietos e insumisos y el esp\u00edritu cr\u00edtico, motor del progreso, ni siquiera existir\u00eda. Igual que escribir, leer es protestar contra las insuficiencias de la vida. Quien busca en la ficci\u00f3n lo que no tiene, dice, sin necesidad de decirlo, ni siquiera saberlo, que la vida tal como es no nos basta para colmar nuestra sed de absoluto, fundamento de la condici\u00f3n humana, y que deber\u00eda ser mejor. Inventamos las ficciones para poder vivir de alguna manera las muchas vidas que quisi\u00e9ramos tener cuando apenas disponemos de una sola.<\/p><\/blockquote>\n<blockquote style=\"text-align: justify;\"><p>Sin las ficciones ser\u00edamos menos conscientes de la importancia de la libertad para que la vida sea vivible y del infierno en que se convierte cuando es conculcada por un tirano, una ideolog\u00eda o una religi\u00f3n.<\/p><\/blockquote>\n<blockquote style=\"text-align: justify;\"><p>La buena literatura tiende puentes entre gentes distintas y, haci\u00e9ndonos gozar, sufrir o sorprendernos, nos une por debajo de las lenguas, creencias, usos, costumbres y prejuicios que nos separan. [\u2026] La literatura crea una fraternidad dentro de la diversidad humana y eclipsa las fronteras que erigen entre hombres y mujeres la ignorancia, las ideolog\u00edas, las religiones, los idiomas y la estupidez.<\/p>\n<p>Y la verdad es que debo a Francia, a la cultura francesa, ense\u00f1anzas inolvidables, como que la literatura es tanto una vocaci\u00f3n como una disciplina, un trabajo y una terquedad.<\/p>\n<p>Ella [mi mujer] hace todo y todo lo hace bien. Resuelve los problemas, administra la econom\u00eda, pone orden en el caos, mantiene a raya a los periodistas y a los intrusos, defiende mi tiempo, decide las citas y los viajes, hace y deshace las maletas, y es tan generosa que, hasta cuando cree que me ri\u00f1e, me hace el mejor de los elogios: &#8216;Mario, para lo \u00fanico que t\u00fa sirves es para escribir\u00bb.<\/p>\n<p>La literatura dej\u00f3 de ser un juego. Se volvi\u00f3 una manera de resistir la adversidad, de protestar, de rebelarme, de escapar a lo intolerable, mi raz\u00f3n de vivir. Desde entonces y hasta ahora, en todas las circunstancias en que me he sentido abatido o golpeado, a orillas de la desesperaci\u00f3n, entregarme en cuerpo y alma a mi trabajo de fabulador ha sido la luz que se\u00f1ala la salida del t\u00fanel, la tabla de salvaci\u00f3n que lleva al n\u00e1ufrago a la playa.<\/p>\n<p>Aunque me cuesta mucho trabajo y me hace sudar la gota gorda, y, como todo escritor, siento a veces la amenaza de la par\u00e1lisis, de la sequ\u00eda de la imaginaci\u00f3n, nada me ha hecho gozar en la vida tanto como pasarme los meses y los a\u00f1os construyendo una historia, desde su incierto despuntar, esa imagen que la memoria almacen\u00f3 de alguna experiencia vivida, que se volvi\u00f3 un desasosiego, un entusiasmo, un fantaseo que germin\u00f3 luego en un proyecto y en la decisi\u00f3n de intentar convertir esa niebla agitada de fantasmas en una historia. \u00abEscribir es una manera de vivir\u00bb, dijo Flaubert. S\u00ed, muy cierto, una manera de vivir con ilusi\u00f3n y alegr\u00eda y un fuego chisporroteante en la cabeza, peleando con las palabras d\u00edscolas hasta amaestrarlas, explorando el ancho mundo como un cazador en pos de presas codiciables para alimentar la ficci\u00f3n en ciernes y aplacar ese apetito voraz de toda historia que al crecer quisiera tragarse todas las historias. Llegar a sentir el v\u00e9rtigo al que nos conduce una novela en gestaci\u00f3n, cuando toma forma y parece empezar a vivir por cuenta propia, con personajes que se mueven, act\u00faan, piensan, sienten y exigen respeto y consideraci\u00f3n, a los que ya no es posible imponer arbitrariamente una conducta, ni privarlos de su libre albedr\u00edo sin matarlos, sin que la historia pierda poder de persuasi\u00f3n, es una experiencia que me sigue hechizando como la primera vez, tan plena y vertiginosa como hacer el amor con la mujer amada d\u00edas, semanas y meses, sin cesar.<\/p>\n<p>La literatura es una representaci\u00f3n falaz de la vida que, sin embargo, nos ayuda a entenderla mejor, a orientarnos por el laberinto en el que nacimos, transcurrimos y morimos. Ella nos desagravia de los reveses y frustraciones que nos inflige la vida verdadera y gracias a ella desciframos, al menos parcialmente, el jerogl\u00edfico que suele ser la existencia para la gran mayor\u00eda de los seres humanos, principalmente aquellos que alentamos m\u00e1s dudas que certezas, y confesamos nuestra perplejidad ante temas como la trascendencia, el destino individual y colectivo, el alma, el sentido o el sinsentido de la historia, el m\u00e1s ac\u00e1 y el m\u00e1s all\u00e1 del conocimiento racional.<\/p>\n<p>Siempre me ha fascinado imaginar aquella incierta circunstancia en que nuestros antepasados, apenas diferentes todav\u00eda del animal, reci\u00e9n nacido el lenguaje que les permit\u00eda comunicarse, empezaron, en las cavernas, en torno a las hogueras, en noches hirvientes de amenazas -rayos, truenos, gru\u00f1idos de las fieras-, a inventar historias y a cont\u00e1rselas. Aquel fue el momento crucial de nuestro destino, porque, en esas rondas de seres primitivos suspensos por la voz y la fantas\u00eda del contador, comenz\u00f3 la civilizaci\u00f3n, el largo transcurrir que poco a poco nos humanizar\u00eda y nos llevar\u00eda a inventar al individuo soberano y a desgajarlo de la tribu, la ciencia, las artes, el derecho, la libertad, a escrutar las entra\u00f1as de la naturaleza, del cuerpo humano, del espacio y a viajar a las estrellas. Aquellos cuentos, f\u00e1bulas, mitos, leyendas, que resonaron por primera vez como una m\u00fasica nueva ante auditorios intimidados por los misterios y peligros de un mundo donde todo era desconocido y peligroso, debieron ser un ba\u00f1o refrescante, un remanso para esos esp\u00edritus siempre en el qui\u00e9n vive, para los que existir quer\u00eda decir apenas comer, guarecerse de los elementos, matar y fornicar. Desde que empezaron a so\u00f1ar en colectividad, a compartir los sue\u00f1os, incitados por los contadores de cuentos, dejaron de estar atados a la noria de la supervivencia, un remolino de quehaceres embrutecedores, y su vida se volvi\u00f3 sue\u00f1o, goce, fantas\u00eda y un designio revolucionario: romper aquel confinamiento y cambiar y mejorar, una lucha para aplacar aquellos deseos y ambiciones que en ellos azuzaban las vidas figuradas, y la curiosidad por despejar las inc\u00f3gnitas de que estaba constelado su entorno.<\/p>\n<p>la ficci\u00f3n es m\u00e1s que un entretenimiento, m\u00e1s que un ejercicio intelectual que aguza la sensibilidad y despierta el esp\u00edritu cr\u00edtico. Es una necesidad imprescindible para que la civilizaci\u00f3n siga existiendo, renov\u00e1ndose y conservando en nosotros lo mejor de lo humano. Para que no retrocedamos a la barbarie de la incomunicaci\u00f3n y la vida no se reduzca al pragmatismo de los especialistas que ven las cosas en profundidad pero ignoran lo que las rodea, precede y contin\u00faa. Para que no pasemos de servirnos de las m\u00e1quinas que inventamos a ser sus sirvientes y esclavos. Y porque un mundo sin literatura ser\u00eda un mundo sin deseos ni ideales ni desacatos, un mundo de aut\u00f3matas privados de lo que hace que el ser humano sea de veras humano: la capacidad de salir de s\u00ed mismo y mudarse en otro, en otros, modelados con la arcilla de nuestros sue\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">las ficciones de la literatura han multiplicado las experiencias humanas, impidiendo que hombres y mujeres sucumbamos al letargo, al ensimismamiento, a la resignaci\u00f3n. Nada ha sembrado tanto la inquietud, removido tanto la imaginaci\u00f3n y los deseos, como esa vida de mentiras que a\u00f1adimos a la que tenemos gracias a la literatura para protagonizar las grandes aventuras, las grandes pasiones, que la vida verdadera nunca nos dar\u00e1. Las mentiras de la literatura se vuelven verdades a trav\u00e9s de nosotros, los lectores transformados, contaminados de anhelos y, por culpa de la ficci\u00f3n, en permanente entredicho con la mediocre realidad. Hechicer\u00eda que, al ilusionarnos con tener lo que no tenemos, ser lo que no somos, acceder a esa imposible existencia donde, como dioses paganos, nos sentimos terrenales y eternos a la vez, la literatura introduce en nuestros esp\u00edritus la inconformidad y la rebeld\u00eda, que est\u00e1n detr\u00e1s de todas las haza\u00f1as que han contribuido a disminuir la violencia en las relaciones humanas. A disminuir la violencia, no a acabar con ella. Porque la nuestra ser\u00e1 siempre, por fortuna, una historia inconclusa. Por eso tenemos que seguir so\u00f1ando, leyendo y escribiendo, la m\u00e1s eficaz manera que hayamos encontrado de aliviar nuestra condici\u00f3n perecedera, de derrotar a la carcoma del tiempo y de convertir en posible lo imposible.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Imagen de <a href=\"http:\/\/www.flickr.com\/photos\/ggunter\/2387304841\/\" target=\"_blank\">Harrison Gunter.<\/a>)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El d\u00eda 7 de diciembre, Mario Vargas Llosa ley\u00f3 su discurso de recepci\u00f3n del premio Nobel de Literatura 2010. En un discurso magistral, habla de muchas circunstancias personales que giran en torno a la lectura y a la escritura (a lo que se unen otras reflexiones enlazadas con ellas). En esta entrada reproducimos alguno de &#8230; <a title=\"Elogio de la lectura y de la ficci\u00f3n. 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