{"id":3714,"date":"2011-12-14T20:29:44","date_gmt":"2011-12-14T19:29:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/?p=3714"},"modified":"2011-12-14T23:10:47","modified_gmt":"2011-12-14T22:10:47","slug":"los-libros-electronicos-y-el-futuro-de-la-industria-editorial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/index.php\/2011\/12\/14\/los-libros-electronicos-y-el-futuro-de-la-industria-editorial\/","title":{"rendered":"Los libros electr\u00f3nicos y el futuro de la industria editorial"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/www.flickr.com\/photos\/jope1978\/2846561468\/\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-3715 aligncenter\" title=\"2846561468_7d2e7f0083_b\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/2846561468_7d2e7f0083_b.jpg?resize=819%2C545&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"819\" height=\"545\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/2846561468_7d2e7f0083_b.jpg?w=1024&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/2846561468_7d2e7f0083_b.jpg?resize=300%2C199&amp;ssl=1 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 819px) 100vw, 819px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para todo lo que quiero decir aqu\u00ed, es necesario hacer un poco de historia personal. Empec\u00e9 a enamorarme de la lectura cuando ten\u00eda unos diez u once a\u00f1os (unos cuantos menos, si contamos los tebeos de <em>Mortadelo y Filem\u00f3n<\/em>, <em>Ast\u00e9rix<\/em> y <em>El capit\u00e1n Trueno<\/em>). Como tantos otros, comenc\u00e9 con sagas literarias de Enid Blyton, pas\u00e9 por todos los autores de la literatura cl\u00e1sica de aventuras, luego fij\u00e9 mis obsesiones en la novela polic\u00edaca (que, junto con la novela negra, me ha acompa\u00f1ado siempre en mi voracidad lectora) y, poco a poco, fui ampliando mi abanico de lecturas. Tuve la suerte de nacer en una casa con libros y con una familia que inspir\u00f3 y alent\u00f3 mi afici\u00f3n. Todo el dinero que recib\u00eda por mi cumplea\u00f1os y Reyes lo invert\u00eda en libros. Cuando esto no alcanzaba, cont\u00e9 con la complicidad de Humi, mi librera (luego me enter\u00e9 que la librer\u00eda que regentaba, <em>Granado<\/em>, tuvo una de las trastiendas m\u00e1s ricas a la hora de combatir la incultura y las prohibiciones en el franquismo), con la que llegu\u00e9 a un pacto: yo cog\u00eda el libro que quer\u00eda y no lo ten\u00eda que pagar hasta ir a comprar el siguiente. Con el tiempo, mis queridos libros, mis apreciadas lecturas, lograron cambiar mi visi\u00f3n del mundo, ampliaron mi experiencia, compensaron todo aquello que, por motivos diversos, no hab\u00eda podido vivir. Las estanter\u00edas se quedaban cortas, las baldas eran insuficientes, los vol\u00famenes se apilaban.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando la ficci\u00f3n no fue suficiente, llegaron los libros de divulgaci\u00f3n, los ensayos, los libros de historia primero, los de psicolog\u00eda y los de filosof\u00eda despu\u00e9s. Lleg\u00f3 el momento de decidir una carrera y los estudios de Filolog\u00eda Hisp\u00e1nica me exigieron, no sin placer, el ir haci\u00e9ndome con un gran caudal de literatura cl\u00e1sica hisp\u00e1nica y, a la par, con estudios monogr\u00e1ficos sobre literatura y sobre ling\u00fc\u00edstica. El n\u00famero de libros y lecturas sigui\u00f3 creciendo cuando decid\u00ed realizar los estudios de posgrado y la tesis doctoral. Alguna que otra beca alivi\u00f3 mis gastos (o, mejor dicho, los de mis padres y de mi hermana, que hicieron un impagable \u2013nunca mejor dicho\u2013 esfuerzo para que no me faltara nunca ni una p\u00e1gina de las que yo considerara necesarias). Como todav\u00eda no ten\u00eda una relaci\u00f3n laboral con ninguna instituci\u00f3n universitaria y viv\u00eda en una ciudad sin muchos recursos bibliogr\u00e1ficos, tuve que emprender viajes a otras ciudades de Espa\u00f1a e, incluso, salir al extranjero para acudir a bibliotecas y adquirir libros en librer\u00edas especializadas. Mi campo de investigaci\u00f3n era tan estrecho y, a la vez, tan vasto, que necesit\u00e9 de un grand\u00edsimo caudal bibliogr\u00e1fico. No fueron pocos los a\u00f1os en los que me llegu\u00e9 a gastar, ya trabajando, m\u00e1s de medio mill\u00f3n de pesetas anuales en libros. Trabajaba en un centro de secundaria en el que te miraban con los ojos torcidos si te gastabas demasiado, con lo que muchos de los materiales pedag\u00f3gicos que necesitaba tambi\u00e9n corrieron por mi cuenta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En conclusi\u00f3n, el no-s\u00e9-d\u00f3nde firmante acumula una librer\u00eda de unos siete mil vol\u00famenes: un mont\u00f3n de dinero bien invertido, en directa proporci\u00f3n a la satisfacci\u00f3n y los r\u00e9ditos personales y profesionales que me han dado. Todav\u00eda me parecen pocos libros, pero diferentes situaciones profesionales y personales acarrearon problemas de espacio y almacenamiento. Amigo como soy de las nuevas tecnolog\u00edas, decid\u00ed hace unos tres a\u00f1os comprarme en Amazon un <em>Kindle <\/em>(comprado por internet en los EE. UU., ya que hasta solo hace cuesti\u00f3n de unas semanas se puede adquirir en la reciente tienda <em>on lin<\/em>e espa\u00f1ola). Embebecido por la ilusi\u00f3n de la causa y el efecto, pensaba yo (no lo hab\u00eda comprobado previamente) que el caudal de libros disponibles ser\u00eda enorme, en uno u otro formato. Por la tarde, lo primero que hice es entrar en internet para comprar <em>El asedio<\/em> de P\u00e9rez-Reverte en edici\u00f3n electr\u00f3nica. Los resultados de <em>Google<\/em> me mostraban unas cuantas p\u00e1ginas en las que el libro sal\u00eda gratis a trav\u00e9s de una descarga, pero yo no buscaba eso. Perd\u00ed algo as\u00ed como dos horas hasta que descubr\u00ed que, simplemente, no pod\u00eda hacer lo que hab\u00eda sido mi h\u00e1bito durante a\u00f1os: pagar por el libro que quer\u00eda comprar. Opt\u00e9 por la descarga gratuita (y no s\u00e9 a\u00fan si ilegal, alegal o vaya usted a saber qu\u00e9). En los d\u00edas y semanas siguientes, segu\u00ed haciendo el intento. Ante mi extra\u00f1eza y mi asombro, la industria editorial espa\u00f1ola no dispon\u00eda de ning\u00fan mecanismo para que yo pudiera utilizar mi dispositivo (y esto era v\u00e1lido para cualquier otro modelo, para cualquier otra marca) con libros pagados. Me acostumbr\u00e9 a descargar los libros que no le\u00eda en papel. Me familiaric\u00e9 con determinadas p\u00e1ginas, con determinados programas que convert\u00edan formatos. Me acostumbr\u00e9 a no pagar por lo que hab\u00eda pagado durante d\u00e9cadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta fechas bien recientes, la estrategia editorial espa\u00f1ola, en lo que se refiere al libro electr\u00f3nico, ha sido err\u00e1tica en algunas ocasiones y, en otras muchas m\u00e1s, ineficaz o inexistente. Algunos autores tomaron iniciativas honradas y valientes, pero eran tan pocos los que las emprend\u00edan que los dispositivos electr\u00f3nicos de lectura crecieron en un bosque en el que no hab\u00eda casi \u00e1rboles aut\u00f3ctonos y, a los amigos de la naturaleza, nos obligaron a plantar especies de otras latitudes, a veces saltando una valla y sacando ese pino for\u00e1neo del cepell\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estando las cosas tal y como est\u00e1n, algunos autores mantienen absurdas posturas negacionistas en las que confunden, por puro odio, por pura ignorancia, el contenido con el continente. Es el caso de Juan Manuel de Prada, en <a href=\"http:\/\/xlsemanal.finanzas.com\/web\/firma.php?id_edicion=6927&#038;id_firma=15192\" target=\"_blank\">una reacci\u00f3n iracunda<\/a> de aquel que ve que se le puede acabar el pastel de postre o, incluso, el primer plato. Otros autores son mucho m\u00e1s razonables: algunos de ellos, fueron de los pocos que vieron el problema con suficiente antelaci\u00f3n y perspectiva. Es el caso de Lorenzo Silva, que mantiene <a href=\"http:\/\/lorenzo-silva.blogspot.com\/2011\/11\/mezki-ladron.html\" target=\"_blank\">una actitud l\u00f3gicamente combativa, pero siempre educada y prudente<\/a>. El ya puso a disposici\u00f3n de todo el que quisiera algunas de sus obras de manera gratuita; de aquellas que se pod\u00edan descargar pagando, el coste era m\u00e1s que razonable. De hecho, si vemos ahora <a href=\"http:\/\/www.amazon.es\/s\/ref=nb_sb_noss?__mk_es_ES=%C5M%C5Z%D5%D1&#038;url=node%3D827231031&#038;field-keywords=lorenzo+silva&#038;x=0&#038;y=0\" target=\"_blank\">los precios de sus libros en formato electr\u00f3nico en Amazon<\/a>, comprobamos que los precios son justos y necesarios: toda su serie de libros de Chamorro y Bevilacqua por menos de cinco euros, etc. En otros casos, en otros autores, la diferencia entre el libro en papel y el formato electr\u00f3nico es tan peque\u00f1a que se parece a una tomadura de pelo m\u00e1s que a cualquier otra cosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La encrucijada de las editoriales espa\u00f1olas y de los autores llega ahora: convencer a quienes han visto que se puede ver el Cielo gratis para decirles que tienen que pasar por caja con una tarifa reducida. Y ahora llega la pregunta: \u00bfser\u00e1 demasiado tarde, cuando todos los internautas tienen una librera que ya no se llama Humi y que te deja llevarte un libro sin pagar por este, ni por el siguiente?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Imagen de <a href=\"http:\/\/www.flickr.com\/photos\/jope1978\/2846561468\/\" target=\"_blank\">Leandro Su\u00e1rez<\/a>.)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para todo lo que quiero decir aqu\u00ed, es necesario hacer un poco de historia personal. Empec\u00e9 a enamorarme de la lectura cuando ten\u00eda unos diez u once a\u00f1os (unos cuantos menos, si contamos los tebeos de Mortadelo y Filem\u00f3n, Ast\u00e9rix y El capit\u00e1n Trueno). Como tantos otros, comenc\u00e9 con sagas literarias de Enid Blyton, pas\u00e9 &#8230; <a title=\"Los libros electr\u00f3nicos y el futuro de la industria editorial\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/index.php\/2011\/12\/14\/los-libros-electronicos-y-el-futuro-de-la-industria-editorial\/\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Los libros electr\u00f3nicos y el futuro de la industria editorial\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"_kadence_starter_templates_imported_post":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":false,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[72,54,114,13],"tags":[],"class_list":["post-3714","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-contrastes","category-kindle","category-lectura","category-libros"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/pLsVN-XU","jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3714","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3714"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3714\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3714"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3714"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3714"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}