{"id":4045,"date":"2012-09-30T22:12:12","date_gmt":"2012-09-30T21:12:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/?p=4045"},"modified":"2012-09-30T22:12:12","modified_gmt":"2012-09-30T21:12:12","slug":"perros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/index.php\/2012\/09\/30\/perros\/","title":{"rendered":"Perros"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/www.flickr.com\/photos\/srbarao\/5459418021\/\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-4046\" title=\"Fotograf\u00eda de Sr. Barao\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/5459418021_ca94cde052.jpg?resize=500%2C375&#038;ssl=1\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"375\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/5459418021_ca94cde052.jpg?w=500&amp;ssl=1 500w, https:\/\/i0.wp.com\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/5459418021_ca94cde052.jpg?resize=300%2C225&amp;ssl=1 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta ma\u00f1ana he ido a correr. Hoy tocaba darle duro y mantener un ritmo fuerte. Hago todo el trayecto que puedo por hierba o por caminos, ya que el asfalto es poco deseable para el corredor. Por eso, aprovecho que en mi ciudad contamos con unas orillas del r\u00edo magn\u00edficas para poder pasear o hacer ejercicio.\u00a0Cuando estaba ya de vuelta, a dos kil\u00f3metros de mi destino, me encontraba cansado, con la respiraci\u00f3n algo desbocada y lleno de sudor. De pronto, me encuentro en ese paseo al lado del r\u00edo con dos perros que, jugando y sin advertir mi presencia, vienen hacia m\u00ed a toda velocidad, con tan mala suerte que uno de ellos se estampa con fuerza contra mi rodilla. Los due\u00f1os de los perros no se escandalizan tanto de que su perro haya embestido a un corredor, como de que el corredor se haya enfadado por sufrir la embestida. He o\u00eddo frases como \u00abEst\u00e1n jugando\u00bb, \u00abHay espacio para todos\u00bb, \u00abEllos tienen tanto derecho como t\u00fa\u00bb. Despu\u00e9s del par\u00f3n y dolorido como estaba, retomo la carrera para intentar acabar con buenas sensaciones y sentir que el entrenamiento ha merecido la pena. No han pasado ni 400 metros cuando otro par de perros han corrido hacia m\u00ed. En este caso, no quer\u00edan jugar entre ellos, sino jugar conmigo. En estos casos, lo mejor es parar. Por si acaso. Uno de ellos me ha saltado encima y el otro, jugando, ha enganchado con los dientes la manga de mi cortavientos. En ning\u00fan momento he o\u00eddo a los due\u00f1os llamarles, ni intentar intervenir. Solo se han limitado a decir frases que he o\u00eddo muchas veces: \u00abNo te preocupes, quiere jugar\u00bb, \u00abNo, si no hace nada\u00bb. Y, una vez m\u00e1s, no se han enfadado porque sus perros hayan molestado a alguien, sino porque ese alguien se haya enfadado con sus due\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Obviamente, no me puedo enfadar con los perros, porque son perros. Animales que, en cierto modo, hacen lo que sus amos les permiten hacer. A los due\u00f1os de esos animales les suele parecer espantoso que sus mascotas vayan sujetas con la correa y, desde luego, no suelen ser amigos de ejecutar \u00f3rdenes precisas para evitar problemas. Como me huelo que el que lea estas l\u00edneas pensar\u00e1 que tengo algo contra los perros, les dir\u00e9 que he disfrutado durante 14 a\u00f1os con mi perro, un pastor belga con el que he corrido miles de kil\u00f3metros \u2013no, no exagero: miles\u2013 y he disfrutado como nunca jugando con \u00e9l y paseando. Pero debo de ser alguien raro: nunca cre\u00ed que los dem\u00e1s tuviesen que soportar \u2013o no\u2013 que tuviese perro. Comprend\u00eda perfectamente que otros no quisieran que mi perro los persiguiese o jugase con ellos. Entend\u00eda meridianamente que alguien se enfadase si se acercaba demasiado. Sab\u00eda, tambi\u00e9n, que mi perro no har\u00eda nada nunca a una persona, pero era consciente de que una persona que viese a un belga malin\u00e9s corriendo hacia ella no sab\u00eda cu\u00e1les eran las intenciones del animal. Por eso, corr\u00eda siempre con \u00e9l sujeto a la correa (y eso que correr no tiene nada que ver con pasear). Y, si andaba suelto, lo hac\u00eda porque me levantaba a correr a las cinco de la ma\u00f1ana para no encontrarme a nadie por la Quinta (nunca, de ninguna manera, por la ciudad). Era duro, pero es lo que tiene ser due\u00f1o de un perro: que tienes la responsabilidad de cuidarle, de educarle&#8230; y de no ser un pu\u00f1etero zoquete que deje que tu perro moleste a los dem\u00e1s. Adem\u00e1s de hacer un flaco favor a los due\u00f1os de perros responsables, haces que tu perro tenga un due\u00f1o subnormal de solemnidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(La <a href=\"http:\/\/www.flickr.com\/photos\/srbarao\/5459418021\/\">imagen<\/a> es del Sr. Barao.)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta ma\u00f1ana he ido a correr. Hoy tocaba darle duro y mantener un ritmo fuerte. Hago todo el trayecto que puedo por hierba o por caminos, ya que el asfalto es poco deseable para el corredor. 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