{"id":6536,"date":"2018-02-09T12:19:52","date_gmt":"2018-02-09T11:19:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/?p=6536"},"modified":"2018-02-09T12:19:52","modified_gmt":"2018-02-09T11:19:52","slug":"necesitaba-poner-distancia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/index.php\/2018\/02\/09\/necesitaba-poner-distancia\/","title":{"rendered":"Necesitaba poner distancia"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/flic.kr\/p\/HPwMtV\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-6537\" src=\"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/27448509159_e3492c3709_z.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"381\" srcset=\"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/27448509159_e3492c3709_z.jpg 640w, https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/27448509159_e3492c3709_z-300x179.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Helena necesitaba poner distancia. Distancia de todo y de todos. A Helena no se le ha ocurrido nada mejor que materializar esa distancia en una dimensi\u00f3n real. Busc\u00f3 en un sitio de viajes por internet y eligi\u00f3 un combinado de vuelo y hotel para 8 d\u00edas. 8 000 kil\u00f3metros en un vuelo de 10 horas le ha parecido razonable. El lugar elegido le ha permitido poner espacio y kil\u00f3metros entre su d\u00eda a d\u00eda, pero tambi\u00e9n supone un cambio radical. Helena quiere permutar fr\u00edo que siente su alma y que se materializa en el invierno g\u00e9lido de su ciudad por la calidez de los veinticinco grados, la sensaci\u00f3n de sentir el sol y la brisa del mar en la cara, descansar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Helena lleg\u00f3 al hotel despu\u00e9s de que un autob\u00fas fuese realizando la peregrinaci\u00f3n desde el aeropuerto hasta los hoteles en los que se iban bajando todos los pasajeros. El veh\u00edculo estaba casi vac\u00edo cuando el autob\u00fas se detuvo, al fin, en un <em>resort<\/em>\u00a0con nombre sugerente. Un empleado muy simp\u00e1tico y dispuesto recogi\u00f3 sus cosas y Helena se encamin\u00f3 a una recepci\u00f3n que parec\u00eda un palacio. Despu\u00e9s de realizar todos los tr\u00e1mites, una chica muy atenta le invit\u00f3 a acercarse a una mesa donde hab\u00eda un peque\u00f1o c\u00f3ctel de bienvenida. Helena se encuentra muy cansada y bebe r\u00e1pidamente el brebaje ex\u00f3tico. Cuando se dirige hacia su habitaci\u00f3n, empieza a sentir un calor h\u00famedo, que se corta de forma abrupta cuando entra en una habitaci\u00f3n inmensa, de iluminaci\u00f3n difusa y elegante, con un aire acondicionado a una temperatura alarmantemente fr\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Helena lleva ya varios d\u00edas en el complejo, saltando de la piscina a la playa, de la playa al restaurante (cada d\u00eda uno diferente), del restaurante a una terraza donde toma una margarita. All\u00ed conoce a Ralph y Gina, una pareja de reci\u00e9n casados que le invita un d\u00eda a sentarse con ellos. Helena se muestra reticente en un principio, temerosa de molestar a los enamorados. Piensa que hay mucha distancia entre su soledad y su felicidad y, sobre todo, entre sus cuarenta y tantos y la exultante juventud de la pareja. Pero Ralph y Gina son tremendamente simp\u00e1ticos. Helena se quita pronto ese complejo de eterna molestia para considerarlos aut\u00e9nticos amigos. Cansados los tres de estar repantigados al sol, sale con ellos a ver ciudades antiguas llenas de encanto e historia. Otro d\u00eda, acuden a nadar a un lugar m\u00e1gico. Helena salta desde lo que a ella le parece un precipicio hasta un pozo de agua c\u00e1lida. Animada por Ralph y Gina, se enfunda unas gafas de buceo y unas aletas para explorar el fondo marino en una isla llena de corales. Helena, Ralph y Gina, hambrientos, comen langosta hasta reventar. Helena r\u00ede cuando Gina cuenta an\u00e9cdotas de su familia, llena de recovecos y extra\u00f1ezas y estalla en alegr\u00eda cuando Gina le obsequia con una pulsera preciosa que Ralph y ella le han comprado a un chico que va vendiendo bisuter\u00eda en la playa. Para que no nos olvides nunca.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gina y Ralph salen para su pa\u00eds al d\u00eda siguiente de madrugada. Helena se ha levantado para darles el \u00faltimo abrazo. Tienes que venir a visitarnos, dicen Ralph y Gina.\u00a0Estamos en contacto, dice Helena. Ya sab\u00e9is d\u00f3nde estoy si ven\u00eds a Espa\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Helena da un peque\u00f1o paseo por una playa que contempla un sol naciente esplendoroso. Se hace una foto con el m\u00f3vil. Va a desayunar al restaurante. Caf\u00e9, tortitas y unos huevos revueltos. Un poquito despu\u00e9s, ha contratado un paseo en barca. Mateo, el empleado del hotel, enciende el motor y va adentr\u00e1ndose en el mar hasta que, despu\u00e9s, va siguiendo a mucha distancia la l\u00ednea de la costa. Pasados diez minutos, Helena le pide que pare el motor. Mateo enciende un cigarrillo y se pone a mirar el m\u00f3vil. Helena contempla el mar desde ese mar en calma. Y siente ganas de llorar.<\/p>\n<p>(Imagen de <a href=\"https:\/\/flic.kr\/p\/HPwMtV\">Cristian<\/a>.\u00a0Esta entrada es el fragmento n\u00famero 51 de la serie\u00a0<a href=\"http:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/index.php\/tag\/fragmentos-para-una-teoria-del-caos\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Fragmentos para una teor\u00eda del caos<\/a>.)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Helena necesitaba poner distancia. Distancia de todo y de todos. A Helena no se le ha ocurrido nada mejor que materializar esa distancia en una dimensi\u00f3n real. 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