{"id":6666,"date":"2018-09-25T18:59:06","date_gmt":"2018-09-25T17:59:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/?p=6666"},"modified":"2018-09-25T19:07:32","modified_gmt":"2018-09-25T18:07:32","slug":"un-medico-ejemplar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/index.php\/2018\/09\/25\/un-medico-ejemplar\/","title":{"rendered":"Un m\u00e9dico ejemplar"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image\"><a href=\"https:\/\/flic.kr\/p\/8sbkRy\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"427\" src=\"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/4890744182_c61f44bd39_z.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6667\" srcset=\"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/4890744182_c61f44bd39_z.jpg 640w, https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/4890744182_c61f44bd39_z-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:17px\">Nos conocimos en 2004. Por razones que solo cabe citar aqu\u00ed de manera resumida. Ingres\u00e9 en el hospital con un cuadro de hepatitis t\u00f3xica por medicamentos. Despu\u00e9s de las primeras pruebas, \u00e9l fue el primer m\u00e9dico que me atendi\u00f3. Me sorprendi\u00f3 por su eficacia, su profesionalidad y por su amabilidad. Fue sincero desde el principio: la cosa no pintaba bien. Lo dijo de manera delicada y pausada, con el tacto especial que distingue a las personas de bien.\u00a0Yo reaccion\u00e9 con calma. Respir\u00e9 hondo y le dije que quer\u00eda que todas las noticias sobre la evoluci\u00f3n de la enfermedad me las comunicase directamente a m\u00ed y que no le dijese nada a mi familia, que prefer\u00eda filtrarles la informaci\u00f3n y dosificarla en la medida de lo posible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:17px\">A medida que pasaban los d\u00edas, todo se complicaba un poco m\u00e1s. Los niveles de bilirrubina eran alarmantes. No me dol\u00eda nada, pero me encontraba enormemente cansado y, cuando me miraba al espejo, me encontraba a una persona totalmente amarilla (ni siquiera el blanco de los ojos se libraba de esa pigmentaci\u00f3n que acab\u00f3 casi por convertirse en naranja). Y, con la bilirrubina por las nubes, llegaron los picores por todo el cuerpo. Unos picores horrorosos porque no proced\u00edan de la superficie de la piel, sino de algo m\u00e1s profundo e incontrolable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:17px\">No se pod\u00eda hacer mucho m\u00e1s que esperar. Me controlaban con an\u00e1lisis, me pon\u00edan unas inyecciones de vitamina K que no se las deseo ni a mi mejor enemigo e intentaban calmarme esos picores con medicamentos que no perjudicasen mi h\u00edgado. A todo esto, \u00e9l llegaba todos los d\u00edas con una sonrisa. Entraba, me ped\u00eda que me acercase a la ventana, me controlaba no s\u00e9 qu\u00e9 en las palmas de las manos y me daba una informaci\u00f3n muy ligera y breve sobre la enfermedad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:17px\">El picor era tan horroroso que pr\u00e1cticamente no me dejaba dormir, as\u00ed que me dio licencia para que pudiese pasear por los pasillos del hospital por la noche (caminar aliviaba un poco el sufrimiento). En una noche que \u00e9l estaba de guardia, coincidimos cerca de una sala y me dijo que entrase para charlar un poco. Con cara seria y voz enternecedora, me dijo qu\u00e9 tal estaba. Bien, le dije. De \u00e1nimo me refiero, dijo. Vaya. Me volvi\u00f3 a sonre\u00edr. \u00bfQu\u00e9 se puede hacer? Nada, me dijo. Solo esperar. Y, entonces, yo le pregunt\u00e9 que cu\u00e1ndo podr\u00eda estar curado. Le ped\u00ed detalles y \u00e9l me fue contando toda una serie de posibilidades, desde la mala-mala hasta la buena, que requerir\u00eda, en todo caso, un poco de suerte. Le agradec\u00ed esa necesidad sincera, que me llegaba no tanto a la cabeza como al coraz\u00f3n. \u00c9l notaba que necesitaba comprender, enfrentarme a la verdad y lo explic\u00f3 de manera sencilla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:17px\">A partir de entonces, repetimos esas charlas nocturnas en alguna ocasi\u00f3n m\u00e1s. Segu\u00eda cont\u00e1ndome c\u00f3mo marchaba todo, pero tambi\u00e9n me iba hablando de otras cosas, se interesaba por cosas de mi vida y, al acabar, me cog\u00eda un brazo, lo apretaba un poco y acababa con una palmada en la espalda. Era todo lo que necesitaba para volver a la cama e intentar conciliar el sue\u00f1o y encontrar la esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:17px\">Un d\u00eda, cuando casi llevaba un mes ingresado, entr\u00f3 con una sonrisa diferente. Los niveles de bilirrubina hab\u00edan bajado por primera vez. No era algo definitivo, porque segu\u00edan superando todos los l\u00edmites imaginables, pero era un posible comienzo. En otra conversaci\u00f3n (en esa ocasi\u00f3n fue vespertina), me habl\u00f3 de nuevo de todo lo que cab\u00eda esperar, pero con mucho m\u00e1s optimismo. Tengo que resumir el desenlace: todo acab\u00f3 con el mejor desenlace posible.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:17px\">Aunque no totalmente recuperado, decidi\u00f3 darme el alta. Necesitaba comer, coger peso y fuerzas, respirar, salir de ese c\u00edrculo cerrado. Volvi\u00f3 a esbozar esa sonrisa contenida. Me agarr\u00f3 de nuevo el brazo y, en este caso, me dio la mano. Y me dijo: \u00abVoy a echar de menos esas conversaciones que ten\u00edamos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:17px\">Hace unos a\u00f1os, me enter\u00e9 de que mi m\u00e9dico estaba enfermo. Y, el otro d\u00eda, me dijeron que hab\u00eda fallecido. No pude evitar sentir una enorme l\u00e1stima mezclada por un recuerdo agradecido del m\u00e9dico que, con su sinceridad y buen tacto, supo mantenerme conectado a la vez con la realidad y la esperanza. Se llamaba Federico S\u00e1ez-Royuela. Y creo que se merece este recuerdo y otros muchos m\u00e1s. Gracias, Federico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Imagen de <a href=\"https:\/\/flic.kr\/p\/8sbkRy\">Georges Dowle<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nos conocimos en 2004. Por razones que solo cabe citar aqu\u00ed de manera resumida. 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