{"id":6848,"date":"2019-02-06T08:58:33","date_gmt":"2019-02-06T07:58:33","guid":{"rendered":"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/?p=6848"},"modified":"2019-02-06T08:58:43","modified_gmt":"2019-02-06T07:58:43","slug":"historias-de-alumnos-el-chico-al-que-expulsaron-de-la-clase-de-matematicas-por-preguntar-por-los-numeros-pares-e-impares","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/index.php\/2019\/02\/06\/historias-de-alumnos-el-chico-al-que-expulsaron-de-la-clase-de-matematicas-por-preguntar-por-los-numeros-pares-e-impares\/","title":{"rendered":"Historias de alumnos: el chico al que expulsaron de la clase de matem\u00e1ticas por preguntar por los n\u00fameros pares e impares"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/flic.kr\/p\/9Sgawd\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"213\" src=\"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/5819637652_d9bbabbe65_z.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6850\" srcset=\"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/5819637652_d9bbabbe65_z.jpg 640w, https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/5819637652_d9bbabbe65_z-300x100.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\">El primer curso que di clase de Filosof\u00eda en la educaci\u00f3n secundaria fue un a\u00f1o m\u00e1gico. Era mi segundo a\u00f1o en el instituto y ya conoc\u00eda a la mayor parte de los alumnos por haberles dado clase de Educaci\u00f3n F\u00edsica. Como me informaron de que iba a impartir Filosof\u00eda con muy poco tiempo, me ve\u00eda obligado a preparar las clases con poca antelaci\u00f3n, de manera que trabajaba intensamente hasta bastante tarde o me levantaba de madrugada para intentar que todo saliese a la perfecci\u00f3n. Nunca me he sentido m\u00e1s fresco y m\u00e1s vivo que en esa tensi\u00f3n tan placentera de prisa que no atenaza el cuerpo sino que lo vivifica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\">Bueno, digo sensaci\u00f3n placentera cuando pienso en las clases de Filosof\u00eda de 3.\u00ba de BUP (el equivalente a 1.\u00ba de bachillerato) y no tanto al rememorar el primer a\u00f1o de clase de Historia de la Filosof\u00eda en COU (equivalente a 2.\u00ba de bachillerato): mientras los grupos de tercero eran receptivos y estaban muy motivados, la primera clase que me toc\u00f3 de alumnos de Historia de la Filosof\u00eda en el COU de Letras estuvo plagada de alumnos resabiados (y bastante poco preparados en general, todo hay que decirlo).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\">El caso es que llegaba como profesor novato, con todos los conocimientos te\u00f3ricos y ninguna idea concreta de c\u00f3mo llevarlos a la pr\u00e1ctica que no fuera lo experimentado en aquel curso de adaptaci\u00f3n pedag\u00f3gica (el famoso CAP, transformado ahora en m\u00e1ster sacaperras y obligatorio para ejercer la profesi\u00f3n) que hab\u00eda realizado el curso anterior. Me empap\u00e9, eso s\u00ed, de libros sobre did\u00e1ctica de la Filosof\u00eda, segu\u00ed el ejemplo, que he tenido siempre presente, el de Manolo, que fue mi profesor de Literatura y Filosof\u00eda cuando era estudiante (tendr\u00e9 que hablar alguna vez de \u00e9l, claro) e intent\u00e9 no hacer demasiado caso de algunos compa\u00f1eros que me invitaban a ajustarme a lo establecido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\">Como digo, fue un a\u00f1o magn\u00edfico, pleno en todos los sentidos. Las clases eran un territorio de retos y de debates, de ideas frescas que surg\u00edan cada d\u00eda. El m\u00e9rito, por supuesto, no era m\u00edo. Yo solo daba pie a provocar todas esas inquietudes que ellos ten\u00edan. Ese curso, qued\u00e9 marcado para siempre por muchos alumnos que tengo grabados en la memoria. Habr\u00e1 entradas m\u00e1s que curiosas dedicadas a un buen pu\u00f1ado de ellos. (Por cierto, yo que cre\u00eda que esta serie iba a tener un recorrido relativamente corto, veo ahora que puede tener much\u00edsima m\u00e1s extensi\u00f3n: a medida que voy escribiendo cada d\u00eda, me vienen a la cabeza nombres que hab\u00eda olvidado, caras significativas, actitudes interesantes, an\u00e9cdotas inolvidables. A todo ello \u2014y a la ilusi\u00f3n con la que me leen muchas personas que participaron de aquellos tiempos o que participan de los actuales\u2014 es necesario darle salida).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\">Hoy voy a contar una historia relacionada con Juan Miguel, uno de mis alumnos m\u00e1s queridos. Es dif\u00edcil olvidar esos ojos llenos de vida, esa voz llena de reflexiones pausadas, esos colores en las mejillas que demostraban que las ganas de vivir le sobraban a raudales, aunque a veces estuviese tambi\u00e9n cercenado por una extra\u00f1a melancol\u00eda. Juan Miguel, dentro de una clase sobresalientemente participativa, siempre estaba dispuesto a dar un poco m\u00e1s, a elevar el nivel de reflexi\u00f3n, a discutir o matizar un concepto. Estaba en una clase de ciencias y tuvo pensado dedicarse a la ingenier\u00eda. De hecho, empez\u00f3 los estudios de Ingenier\u00eda T\u00e9cnica y, cuando estaba a punto de finalizarlos, decidi\u00f3 que no era lo suyo, que \u00e9l quer\u00eda dedicarse al mundo de las letras. Y, dando la vuelta a la inercia de aquellos tiempos y de estos, decidi\u00f3 estudiar Humanidades, donde coincidi\u00f3 con Anne, que tambi\u00e9n hab\u00eda sido alumna m\u00eda y creo tambi\u00e9n que con un famoso, apreciado y prestigioso escritor burgal\u00e9s. Pero Anne tendr\u00e1 su propia historia, y Anne y Juan Miguel tendr\u00e1n su historia tambi\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\">Hoy toca escribir de Juan Miguel con la an\u00e9cdota que adelanta el t\u00edtulo de la entrada, pero la vida de Juan Miguel estaba entrecruzada con otros compa\u00f1eros suyos, entre los que destaca Julio, que ahora es director de orquesta, y Octavio, que me ha solucionado mil y una veces problemas inform\u00e1ticos y del que adelanto que ten\u00eda un gato al que sacaba de paseo por la calle y que le segu\u00eda como un perrito diminuto. Tengo muchas ganas de contar una historia que me ocurri\u00f3 con Julio y Juan Miguel, un d\u00eda en el que estuvieron en mi casa para discutir cosas sobre el comentario de texto y en el que acabamos por diseccionar las canciones del \u00faltimo disco de Mecano (que, de hecho, fue el \u00faltimo disco de Mecano). Pero tendremos que esperar a otro momento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\">Dec\u00eda que Juan Miguel siempre destacaba en clase por reflexiones profundas y bastante poco previsibles. Su pensamiento era tremendamente original y no estaba mancillado por ideas preconcebidas. Por esa raz\u00f3n, alumbraba siempre los \u00e1ngulos menos iluminados de lo que podr\u00eda haber sido una clase llena de evidencias y de rutinas. Era, en suma, un motor generador de pensamiento fresco.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\">Un d\u00eda, lleg\u00f3 a la sala de profesores el compa\u00f1ero de Matem\u00e1ticas. Con una sonrisa autosuficiente, me comenta en plan confidencial que ha expulsado de clase a Juan Miguel. Yo qued\u00e9 tremendamente extra\u00f1ado porque Juan Miguel no era en modo alguno impertinente ni maleducado. Muy al contrario, siempre era respetuoso y calmado en sus intervenciones. El profe de Matem\u00e1ticas me dijo, sin embargo, que era un listo, que siempre quer\u00eda perder tiempo, que se ocupaba por preguntar por cosas in\u00fatiles. Como adelantaba en el t\u00edtulo de la entrada, Juan Miguel lo \u00fanico que hizo es levantar la mano en clase y preguntar por qu\u00e9 exist\u00edan los n\u00fameros pares y los impares. Mi compa\u00f1ero, que estaba en el dif\u00edcil trance de explicar las integrales, no pod\u00eda siquiera imaginar lo genuino y aut\u00e9ntico que supone preguntarse por las cosas m\u00e1s simples.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\">De hecho, as\u00ed recuerdo yo siempre a Juan Miguel, intentado comprender lo que otros nunca se han preguntado. Nunca cre\u00ed que Juan Miguel fuese un listo. Muy al contrario, siempre he pensado que era muy listo. Y sensible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta entrada pertenece a la serie\u00a0<em><a href=\"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/index.php\/tag\/historias-de-alumnos\/\">Historias de alumnos<\/a><\/em>. Para salvaguardar las identidades, los nombres no son los reales y puede que se cambien algunas circunstancias contextuales, si ello es necesario para no revelar el secreto profesional. Tambi\u00e9n es conveniente recordar que, como puede suponerse, las historias se cuentan aqu\u00ed de una manera resumida y que, en la vida real, tuvieron muchos m\u00e1s matices. Imagen de\u00a0<a href=\"https:\/\/flic.kr\/p\/9Sgawd\">Sean McEntee<\/a>.<br \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El primer curso que di clase de Filosof\u00eda en la educaci\u00f3n secundaria fue un a\u00f1o m\u00e1gico. Era mi segundo a\u00f1o en el instituto y ya conoc\u00eda a la mayor parte de los alumnos por haberles dado clase de Educaci\u00f3n F\u00edsica. 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