{"id":6872,"date":"2019-02-13T09:30:12","date_gmt":"2019-02-13T08:30:12","guid":{"rendered":"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/?p=6872"},"modified":"2019-02-13T10:15:33","modified_gmt":"2019-02-13T09:15:33","slug":"historias-de-alumnos-el-chico-mexicano-que-leia-el-periodico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/index.php\/2019\/02\/13\/historias-de-alumnos-el-chico-mexicano-que-leia-el-periodico\/","title":{"rendered":"Historias de alumnos: el chico mexicano que le\u00eda el peri\u00f3dico"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image\"><a href=\"https:\/\/flic.kr\/p\/23BSVm2\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"519\" src=\"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/39787418493_f1ac85b662_z.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6873\" srcset=\"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/39787418493_f1ac85b662_z.jpg 640w, https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/39787418493_f1ac85b662_z-300x243.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\">Esta es la primera vez en la serie en la que cuento una historia relacionada con un alumno universitario. Habr\u00e1 muchas m\u00e1s, por supuesto, y con vertientes y variedades suficientes. Obviamente, la relaci\u00f3n con los alumnos universitarios no es la misma que la que se mantiene en la educaci\u00f3n secundaria. De alguna manera, en la educaci\u00f3n secundaria conoces muchos m\u00e1s aspectos de los alumnos, te da tiempo a verlos desde muchas perspectivas y, en cierto sentido, tienes m\u00e1s oportunidades de llegar al fondo (o casi al fondo) de sus vidas. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\">La historia que cuento sucedi\u00f3 en los primeros a\u00f1os como profesor de universidad. Daba clase de \u00abAn\u00e1lisis del lenguaje publicitario\u00bb, una de mis asignaturas favoritas. Por primera vez, pod\u00eda combinar y compaginar aquellas cosas sobre las que investigaba y sobre las que escrib\u00eda con una pasi\u00f3n que me ven\u00eda de lejos, ya desde peque\u00f1o, puesto que mi padre era creativo publicitario. Pero eso es otra historia que tendr\u00e1 que esperar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\">Como creo que sab\u00e9is, acuden a la universidad muchos estudiantes extranjeros con programas de intercambio. El curso en el que se ubica esta historia, acudieron unos cinco estudiantes mexicanos a mi asignatura. Tengo muy buen recuerdo de ellos: algunos de ellos buenos estudiantes (en concreto, dos alumnas brillant\u00edsimas), todos ellos muy educados, atentos e interesados en la materia. Bueno, no todos. Tambi\u00e9n estaba el chico mexicano que le\u00eda el peri\u00f3dico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\">Obviamente, el t\u00edtulo de esta entrada no est\u00e1 suficientemente especificado y quiere jugar, en cierto modo, con la duda, la intriga y la indefinici\u00f3n. Me imagino que el resto de los compa\u00f1eros tambi\u00e9n le\u00eda el peri\u00f3dico, lo mismo que otros alumnos que no eran mexicanos. Es probable que algunos se extra\u00f1en de mi fe en la lectura de prensa escrita por parte de los j\u00f3venes, pero hay que subrayar que esto sucedi\u00f3 hace ya unos cuantos a\u00f1os y que, por aquel entonces, el peri\u00f3dico <em>El Mundo<\/em> repart\u00eda de forma gratuita cientos de ejemplares en mi universidad. A la entrada del aulario donde estaban los alumnos de Comunicaci\u00f3n Audiovisual hab\u00eda un sinf\u00edn de peri\u00f3dicos y, lo primero que hac\u00edamos todos, era aprovecharnos de la gratuidad para leer el peri\u00f3dico en nuestros ratos libres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\">Esto de los ratos libres no se aplica al chico mexicano del que hablo, al que llamaremos Alfonso. En una clase de cerca de cien alumnos, \u00e9l se sentaba al fondo de la clase. Jam\u00e1s le vi sacar una carpeta, ni una libreta, ni unos folios en blanco. Jam\u00e1s un bol\u00edgrafo o un lapicero. Lo \u00fanico que hac\u00eda, al empezar la clase, era abrir el peri\u00f3dico, siempre atento a sus noticias y nunca a lo que yo dec\u00eda. En una clase en la que hay tantas personas, suelen ser extra\u00f1os los momentos de silencio completo, pero, de forma milagrosa, se abr\u00edan esos espacios de calma chica justo en el momento en el que Alfonso pasaba las p\u00e1ginas del peri\u00f3dico. Tambi\u00e9n hay que decir que no lo hac\u00eda de forma delicada, sino que se deleitaba con el doblez del papel y se enfrentaba a la resistencia de la superficie del material con decisi\u00f3n y rudeza. En resumen, hac\u00eda un ruido del carajo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\">Yo nunca le dije nada. Le miraba en muchas ocasiones con cara entre neutra y \u2014digamos\u2014 amistosa, y \u00e9l, cuando se daba cuenta, me devolv\u00eda la mirada sin hacer acuse de recibo de una posible intenci\u00f3n impl\u00edcita por mi parte. Pasaron las semanas y se acercaba el momento del examen (no est\u00e1bamos a\u00fan en el Plan Bolonia y, por lo tanto, solo hab\u00eda que realizar un trabajo antes de la prueba final). Antes de nada, he de decir que, siempre que he tenido estudiantes del plan Erasmus u otros planes de intercambio, he intentado adaptarme a sus circunstancias. Cuando el idioma es distinto, por razones evidentes. Y, cuando el idioma es com\u00fan, como era el caso, intentando comprender de qu\u00e9 tipo de estudios proced\u00edan (algunos llegaban desde Escuelas de Negocios) para ajustarme a sus necesidades. Eso s\u00ed, jam\u00e1s les regalaba una nota, aunque les facilitase el camino. Es algo que todos los profesores hacemos en la universidad y que es f\u00e1cil de comprender por cualquiera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\">Pero Alfonso, entendiendo de prensa escrita como el m\u00e1s experto, dado su consumo intensivo de peri\u00f3dicos durante horas y horas, sab\u00eda poco de todo lo dem\u00e1s, empezando por la educaci\u00f3n y acabando por el sentido com\u00fan. Un d\u00eda, unos diez d\u00edas antes del examen, me dice, de forma un tanto brusca: \u00abEscuche, profesor, que cu\u00e1ndo podemos hacer el examen\u00bb. Yo le contest\u00e9 lo \u00fanico que pod\u00eda contestarle: \u00abPues el d\u00eda del examen, el 15 de junio\u00bb. \u00abEs que el d\u00eda 15 de junio estoy ya en M\u00e9xico, profesor\u00bb. \u00ab\u00bfY c\u00f3mo es que est\u00e1s en M\u00e9xico, si est\u00e1s de ex\u00e1menes, Alfonso?\u00bb. \u00abEs que tom\u00e9 los boletos del vuelo hace unas semanas, profesor\u00bb, me dijo. A lo que yo le pregunte: \u00ab\u00bfY c\u00f3mo coges los billetes del vuelo antes de los ex\u00e1menes, Alfonso\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\">Para ahorro de l\u00edneas y de paciencia por parte del lector, abrevio el di\u00e1logo diciendo que hubo otros muchos \u00abProfesor\u00bb y otros muchos \u00abAlfonso\u00bb. Que a Alfonso se le fue mudando el rostro cuando vio que no iba a regalarle un aprobado que no se merec\u00eda desde ning\u00fan punto de vista (a todo esto, hay que decir que a ninguno de sus compa\u00f1eros mexicanos les sucedi\u00f3 lo mismo, dado que cogieron los billetes, l\u00f3gicamente, en una fecha posterior a los ex\u00e1menes, salvo una de las alumnas, que me avis\u00f3 con mucha antelaci\u00f3n de sus circunstancias, me hab\u00eda realizado un trabajo excelente \u2014Alfonso nunca entreg\u00f3 el suyo\u2014 y con la que qued\u00e9 para hacerle el examen dos d\u00edas antes de salir para M\u00e9xico). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\">En ese momento, le dije a Alfonso algunas cosas sobre las clases, los ex\u00e1menes, las normas elementales de comportamiento y la educaci\u00f3n. Creo que no ven\u00edan en ninguno de los peri\u00f3dicos que hab\u00eda le\u00eddo durante cuatro meses.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta entrada pertenece a la serie&nbsp;<em><a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/index.php\/tag\/historias-de-alumnos\/\" target=\"_blank\">Historias de alumnos<\/a><\/em>. Para salvaguardar las identidades, los nombres no son los reales y puede que se cambien algunas circunstancias contextuales, si ello es necesario para no revelar el secreto profesional. Tambi\u00e9n es conveniente recordar que, como puede suponerse, las historias se cuentan aqu\u00ed de una manera resumida y que, en la vida real, tuvieron muchos m\u00e1s matices. Imagen de <a href=\"https:\/\/www.flickr.com\/photos\/pedrosimoes7\/\">Pedro Ribeiro Sim\u00f5es<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta es la primera vez en la serie en la que cuento una historia relacionada con un alumno universitario. 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