{"id":6909,"date":"2019-02-25T08:47:58","date_gmt":"2019-02-25T07:47:58","guid":{"rendered":"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/?p=6909"},"modified":"2019-02-25T23:20:22","modified_gmt":"2019-02-25T22:20:22","slug":"historias-de-alumnos-el-hermano-del-chico-que-clavo-una-navaja-a-mi-companero-de-clase","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/index.php\/2019\/02\/25\/historias-de-alumnos-el-hermano-del-chico-que-clavo-una-navaja-a-mi-companero-de-clase\/","title":{"rendered":"Historias de alumnos: el hermano del chico que clav\u00f3 una navaja a mi compa\u00f1ero de clase"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/flic.kr\/p\/5Hg2pp\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"500\" height=\"333\" src=\"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/3092334809_ce7bacf07b_z.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6910\" srcset=\"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/3092334809_ce7bacf07b_z.jpg 500w, https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/3092334809_ce7bacf07b_z-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\">Hoy dudada entre publicar: \u00abEl chico que acab\u00f3 desnudo de madrugada en una piscina municipal\u00bb o \u00abEl chico que contestaba con perfecci\u00f3n y elegancia a una pregunta del examen y dejaba las otras cuatro en blanco\u00bb, pero me he decantado por esta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\">Para contar esta historia, tengo que explicar algo de mi pasado que conecta con lo que cuento hoy.  Yo tambi\u00e9n estudi\u00e9, como todos estos alumnos de los que hablo, en el instituto protagonista en muchas de estas entradas. Se trata de un centro situado en un barrio de Burgos. Ahora (tambi\u00e9n cuando daba clase all\u00ed) es un instituto normal, lleno de gente de todas las procedencias, en el que caben tambi\u00e9n los alumnos procedentes de or\u00edgenes modestos. Decir que es un centro normal lleno de gente normal quiere decir muchas cosas (creo que todas buenas) cuando hablamos de Burgos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\">Pero, cuando llegu\u00e9 a ese centro, el barrio en el que se ubicaba era mucho m\u00e1s conflictivo de lo que es ahora y algunos de los alumnos que estaban en el centro en los primeros cursos de BUP tambi\u00e9n lo eran. Hoy no toca explicar c\u00f3mo llegu\u00e9 a estudiar all\u00ed, pero s\u00ed tengo que decir que era frecuente que mis compa\u00f1eros fuesen se\u00f1alando, cuando sal\u00edamos del colegio, a unas cuantas personas que viv\u00edan en el barrio por su mote y con observaciones tan atemorizantes para un chico de 14 a\u00f1os que hab\u00eda vivido antes en otros mundos: \u00abEste sali\u00f3 de la c\u00e1rcel hace dos semanas\u00bb, \u00abMira, aquel siempre va con pistola\u00bb, \u00abEse trapichea con hero\u00edna. Est\u00e1 enganchado que no veas\u00bb. Ninguno de esos angelitos estaba dentro del instituto, pero algunos parec\u00edan dignos aspirantes a esos tronos. Quiz\u00e1s el miedo estaba m\u00e1s en mi imaginaci\u00f3n que en la realidad, pero, en la primera semana de clase, un compa\u00f1ero me pidi\u00f3 prestado un bol\u00edgrafo y yo no me atrev\u00ed a pedirle que me lo devolviera. Recuerdo tambi\u00e9n a dos chicas nuevas que se sentaban justo delante, desesperadas porque un tipo de la fila de al lado se volv\u00eda durante la clase y adornaba todo tipo de gesticulaci\u00f3n lasciva dirigi\u00e9ndose hacia ellas. Me mantuve durante unas semanas lleno de inquietudes, que se acabaron cuando, en una hora libre que tuvimos porque falt\u00f3 el profesor, cay\u00f3 en mis manos un bal\u00f3n de baloncesto. Con una de mis pocas habilidades, me convert\u00ed en un peque\u00f1o h\u00e9roe que ayud\u00f3 al instituto a ganar partidos en la liga escolar. Puedo decir que, con mi dominio de la canasta, se acabaron mis problemas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\">La clase que ten\u00edamos me parec\u00eda de otra d\u00e9cada. Acostumbrado como estaba a las mesas individuales, aqu\u00ed ten\u00edamos mesas en las que los dos pupitres estaban unidos. Yo me sentaba en la \u00faltima fila y a mi compa\u00f1ero le conoc\u00eda porque los dos proced\u00edamos del mismo colegio. Un d\u00eda, en el descanso entre clase y clase, yo estaba inclinado hacia la derecha hablando con una chica de la fila de al lado, cuando escuch\u00e9 un grito tremendo de mi amigo. Me di la vuelta y me dijo que le hab\u00edan clavado una navaja. Se apretaba el muslo con las manos. Llevaba un pantal\u00f3n de pana y yo no ve\u00eda nada (el azar hab\u00eda originado que el corte coincidiese con una de las l\u00edneas del pantal\u00f3n). En dos segundos, empez\u00f3 a brotar la sangre. El pinchazo no era profundo, pero sangraba de forma m\u00e1s que significativa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\">Como es habitual, no cabe aqu\u00ed contar toda esta historia, que precede a la que tiene justo protagonismo hoy, pero s\u00ed creo necesario decir que el chico que hab\u00eda clavado la navaja a mi compa\u00f1ero no lleg\u00f3 a ser expulsado ni un solo d\u00eda del instituto, todav\u00eda no llego a entender por qu\u00e9. No quiero ni pensar que estaban acostumbrados (que no lo era el caso). Tampoco quer\u00eda pensar que fuese el miedo a las represalias. Y otro apunte: decidi\u00f3 clavar la navaja a mi amigo, simplemente, porque se lo hab\u00eda apostado con un colega a cambio de un cigarrillo. Para que ve\u00e1is lo sencillas que son las cosas del clavar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\">Muchos a\u00f1os despu\u00e9s, trasladamos nuestra historia a una clase de 2.\u00ba de BUP (3.\u00ba de ESO). Cuando el primer d\u00eda me dispongo a pasar lista, reconozco esos apellidos al instante. Miro la cara del chaval y noto un inconfundible aire de familia. La misma forma de la cabeza, el pelo lacio y con un corte similar. Le pregunto: \u00bf\u00bbT\u00fa eres hermano de&#8230;?\u00bb. \u00c9l me contesta con una sonrisa que, inmediatamente, interpreto como sarc\u00e1stica. \u00abS\u00ed\u00bb, me dice. Al d\u00eda siguiente, cuando vuelvo a pasar lista, me dice: \u00abMi hermano te manda recuerdos\u00bb. Y yo vuelvo a pensar en pel\u00edculas de miedo y lleno mi cabeza de p\u00e1jaros de p\u00e9simos augurios. En los d\u00edas siguientes, Alberto, que as\u00ed se llamaba el hermano del navajero, siempre me mira de reojo y sonr\u00ede. Siempre contesta a mis preguntas de manera lac\u00f3nica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\">Mi asociaci\u00f3n de Alberto con su hermano y las navajas dur\u00f3 mucho m\u00e1s de lo que cuento aqu\u00ed. Con el tiempo, sin embargo, descubro que Alberto no tiene nada que ver con su hermano. Su sonrisa no es aviesa ni endiablada. Es, simplemente, una sonrisa. Y su forma lac\u00f3nica de contestar es, simplemente, una forma de ser. Alejado ya de los prejuicios, nunca vi un mal gesto en Alberto, nunca una mala intenci\u00f3n. Es cierto que no era muy buen estudiante y que le gustaba mucho m\u00e1s distraerse durante las clases que aprovecharlas, pero eso no hac\u00eda de Alberto deudor de ninguna de las malas ma\u00f1as que le precedieron. Esto me ense\u00f1\u00f3 lo perjudicial que es montarse una pel\u00edcula sobre la ense\u00f1anza con un guion preestablecido. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\">Por cierto, m\u00e1s tarde me enter\u00e9 de que el hermano de Alberto me mandaba unos saludos sinceros que nada ten\u00edan que ver con otra cosa que no fuera con el recuerdo de un compa\u00f1ero al que no se le daba nada mal jugar al baloncesto. Y ahora veo unas cuantas veces a Alberto durante el a\u00f1o. Trabaja en un bar al que voy con cierta frecuencia a comer unos pinchos que me encantan. Me recibe siempre con esa sonrisa que le caracterizaba ya a los 16 a\u00f1os. Y yo se la devuelvo con otra sonrisa, esa con la que ten\u00eda que haber recibido a Alberto desde el primer d\u00eda. Sin ning\u00fan tipo de prejuicios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta entrada pertenece a la serie&nbsp;<em><a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/index.php\/tag\/historias-de-alumnos\/\" target=\"_blank\">Historias de alumnos<\/a><\/em>. Para salvaguardar las identidades, los nombres no son los reales y puede que se cambien algunas circunstancias contextuales, si ello es necesario para no revelar el secreto profesional. Tambi\u00e9n es conveniente recordar que, como puede suponerse, las historias se cuentan aqu\u00ed de una manera resumida y que, en la vida real, tuvieron muchos m\u00e1s matices. Imagen de <a href=\"https:\/\/flic.kr\/p\/5Hg2pp\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\" aria-label=\"Guillermo Ruiz (opens in a new tab)\">Guillermo Ruiz<\/a>.<br \/><br \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hoy dudada entre publicar: \u00abEl chico que acab\u00f3 desnudo de madrugada en una piscina municipal\u00bb o \u00abEl chico que contestaba con perfecci\u00f3n y elegancia a una pregunta del examen y dejaba las otras cuatro en blanco\u00bb, pero me he decantado por esta. 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