{"id":6919,"date":"2019-02-28T08:50:05","date_gmt":"2019-02-28T07:50:05","guid":{"rendered":"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/?p=6919"},"modified":"2019-03-01T08:21:33","modified_gmt":"2019-03-01T07:21:33","slug":"historias-de-alumnos-la-chica-hikikomori","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/index.php\/2019\/02\/28\/historias-de-alumnos-la-chica-hikikomori\/","title":{"rendered":"Historias de alumnos: la chica hikikomori"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/revistareplicante.com\/wp-content\/uploads\/2012\/11\/hikikomori-2.jpg?w=600&amp;ssl=1\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"600\" height=\"339\" src=\"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/hikikomori-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6920\" srcset=\"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/hikikomori-2.jpg 600w, https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/hikikomori-2-300x170.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\">Me doy cuenta de que esta serie va tejiendo una tela de ara\u00f1a en la que las historias van entrelaz\u00e1ndose, organizadas en un tejido en el que una cosa lleva a la otra, una persona a la de m\u00e1s all\u00e1. Aunque yo no lo pretend\u00eda, van adquiriendo un orden causal en el que un hecho hace que salte una chispa, una persona hace que se piense en la siguiente, la mirada de una persona evoca la de otra. En este caso, el espacio me ha puesto delante de los ojos a la chica <em>hikikomori<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\">Antes que nada, quiz\u00e1s sea bueno recordar que los <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Hikikomori\"><em>hikikomoris<\/em><\/a> son personas que abandonan todo trato social para permanecer recluidas en su casa. En un estado de aislamiento casi total, debido a su inseguridad, cade vez mantienen menos relaciones con las personas, se vuelven t\u00edmidos y, en un estado de retroalimentaci\u00f3n que toma la forma de pescadilla que se muerde la cola, suelen ser objeto de burlas en los colegios, lo que les empuja m\u00e1s y m\u00e1s a la reclusi\u00f3n. Su \u00fanico contacto con el mundo exterior son las pantallas del ordenador y de la televisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\">Se llamaba Julia. Me he acordado de ella porque se sentaba en la misma clase y en el mismo sitio en el que a\u00f1os antes, se hab\u00eda sentado uno de los alumnos de esta historia. Si ya viene a ser un t\u00f3pico hablar de sonrisas, la de Julia era sospechosamente hier\u00e1tica, un tipo de risa permanente que no devolv\u00eda al que la ve\u00eda la sensaci\u00f3n de que existiese una felicidad detr\u00e1s. Permanec\u00eda muy recta en la silla y su mirada rara vez estaba centrada en las cosas de este mundo. Cuando pasabas cerca de su pupitre, descubr\u00edas que dibujaba manga de forma casi compulsiva. Estaba obsesionada por todo lo que ten\u00eda que ver con Jap\u00f3n: series de dibujos en televisi\u00f3n, juegos de ordenador, c\u00f3mics&#8230; Nuestro mundo, en definitiva, no era el suyo y los pensamientos de Julia estaban a m\u00e1s de diez mil kil\u00f3metros de distancia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\">Intentar rescatar a Julia para devolverla a la clase se convirti\u00f3 para m\u00ed en una causa perdida. Lo m\u00e1s que consegu\u00ed es que hiciese  los ejercicios de Lengua de forma mec\u00e1nica, que me respondiese siempre con una calma nerviosa pero educada que ven\u00eda a significar un pero d\u00e9jame en paz y d\u00e9jame volver a mi ensimismamiento. Le preguntabas y dibujaba. Le preguntabas y levantaba la cabeza, la bajaba y dibujaba. Le preguntabas, esbozaba su sonrisa mec\u00e1nica, levantaba la cabeza, la bajaba y dibujaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\">En una \u00e9poca en la que no hab\u00eda conexiones de banda ancha en las casas y se acced\u00eda a internet a trav\u00e9s del tel\u00e9fono, Julia se pasaba todo el tiempo que pod\u00eda en su casa jugando con el ordenador y conectada a internet. No quiero ni imaginar la factura de tel\u00e9fonos que pagaba su madre. Incluso en los dos recreos de la ma\u00f1ana, que duraban 20 minutos, Julia, se iba a su casa (viv\u00eda justo enfrente del instituto, a menos de veinte metros) y se encerraba en su habitaci\u00f3n para disfrutar con su enajenada obsesi\u00f3n por el ordenador. Luego volv\u00eda a clase (en este sentido, hay que decir que su reclusi\u00f3n nunca fue total, puesto que jam\u00e1s faltaba a su cita con las aulas) soportando esos intervalos de tiempo interminable hasta que llegaba la hora de volver a su casa, dibujar y jugar, jugar y dibujar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\">No se le conoc\u00edan amigos. Yo no era su tutor, pero, al parecer, su madre no reaccionaba (las circunstancias vitales de la familia no parec\u00edan ser las mejores). Y no tengo m\u00e1s recuerdo de Julia que el vivir presa de su t\u00edmida, persistente y destructora obsesi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\">Como hab\u00e9is podido comprobar, esta historia ha sido corta. Nunca supe m\u00e1s cosas de Julia. Nunca, obviamente, me la encontr\u00e9 por la calle. Nunca supe si consigui\u00f3 superar sus problemas, si un d\u00eda consigui\u00f3 salir a la calle, coger todo el aire posible en los pulmones, con el sol en el rostro, y liberar su sonrisa de todas las soledades. Y no sabr\u00e9 nunca si mand\u00f3 Jap\u00f3n a la mierda para vivir \u2014de verdad\u2014 consigo misma, junto a otros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta entrada pertenece a la serie&nbsp;<em><a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/index.php\/tag\/historias-de-alumnos\/\" target=\"_blank\">Historias de alumnos<\/a><\/em>. Para salvaguardar las identidades, los nombres no son los reales y puede que se cambien algunas circunstancias contextuales, si ello es necesario para no revelar el secreto profesional. Tambi\u00e9n es conveniente recordar que, como puede suponerse, las historias se cuentan aqu\u00ed de una manera resumida y que, en la vida real, tuvieron muchos m\u00e1s matices. Imagen de&nbsp;<a href=\"https:\/\/flic.kr\/p\/9je5Ks\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Pimthida<\/a>.<br \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Me doy cuenta de que esta serie va tejiendo una tela de ara\u00f1a en la que las historias van entrelaz\u00e1ndose, organizadas en un tejido en el que una cosa lleva a la otra, una persona a la de m\u00e1s all\u00e1. 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