{"id":6947,"date":"2019-03-14T08:59:20","date_gmt":"2019-03-14T07:59:20","guid":{"rendered":"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/?p=6947"},"modified":"2019-03-14T08:59:29","modified_gmt":"2019-03-14T07:59:29","slug":"historias-de-alumnos-el-chico-que-me-compraba-caramelos-golia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/index.php\/2019\/03\/14\/historias-de-alumnos-el-chico-que-me-compraba-caramelos-golia\/","title":{"rendered":"Historias de alumnos: el chico que me compraba caramelos Golia"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/flic.kr\/p\/2aikZiH\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"461\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/44172183791_495261fdc9_z.jpg?resize=640%2C461&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-6948\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/44172183791_495261fdc9_z.jpg?w=640&amp;ssl=1 640w, https:\/\/i0.wp.com\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/44172183791_495261fdc9_z.jpg?resize=300%2C216&amp;ssl=1 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p style=\"font-size:18px\">Vuelvo despu\u00e9s de unos d\u00edas en los que no he podido contar historias de alumnos, aunque un contacto muy intenso con ellos a trav\u00e9s de sus trabajos acad\u00e9micos y tutor\u00edas me ha dejado alguna an\u00e9cdota que ser\u00e1 necesario dejar apuntada para el futuro. Dejo aqu\u00ed alguna palabra evocadora: empat\u00eda, desencuentro, revelaci\u00f3n, firmeza, (mala) educaci\u00f3n, chispa, gracia, ligereza, reflexi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:18px\">Hoy voy a escribir sobre el chico que me compraba caramelos Golia venciendo la tentaci\u00f3n de hacerlo sobre alguien al que he recordado mientras desayunaba. Se trataba de un alumno crucial en un grupo de los que yo denomino m\u00e1gicos: de repente, en una clase, hay un conjunto de alumnos con los que se establecen unos lazos estrechos de confianza para trabajar y progresar de maravilla. Tengo que hablar de ellos porque ah\u00ed se encuentra el chico que apareci\u00f3 de madrugada desnudo en una piscina, el chico que se apost\u00f3 conmigo mil morenitos y los perdi\u00f3, el chico al que dediqu\u00e9 una entrada cuando sali\u00f3 el \u00faltimo libro de la saga de Harry Potter o la chica que lo comprend\u00eda y todo lo explicaba con una sonrisa. Pero hablar de ese alumno que, despu\u00e9s de unos a\u00f1os de profundidad, colaboraci\u00f3n y yo cre\u00eda que amistad se ha desvinculado por completo de esas conexiones me suscitaba demasiadas preguntas como para intentar abordarlas ahora que un potente rayo de sol entra por mi ventana.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:18px\">La historia de hoy, en cambio, responde a esa luz potente que vivifica esta ma\u00f1ana de invierno. Los que no sois de Burgos no sois conscientes de que el fr\u00edo, en nuestra ciudad invernal, se mezcla a veces con unos cielos azules y con unos destellos solares que hacen de las temperaturas bajo cero momentos de alegr\u00eda. Es un fr\u00edo que no se soporta, sino que se disfruta. Un momento atmosf\u00e9rico que, en el momento de salir a la calle, te hace inhalar con cautela peque\u00f1as dosis de vida que luego dosificas entre el vaho de tu espiraci\u00f3n. <\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:18px\">Pero vayamos con Tom\u00e1s. Tom\u00e1s fue un chico que lleg\u00f3 al instituto en 3.\u00ba de BUP (1.\u00ba de bachillerato). Como ya he dicho en alguna otra ocasi\u00f3n, no era infrecuente que, por motivos diversos, recibi\u00e9semos en el centro a muchos alumnos en el \u00faltimos a\u00f1os de aquel Bachillerato Unificado Polivalente, una vez que se escog\u00eda entre \u00abLetras\u00bb o \u00abCiencias\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:18px\">Siempre he intentado alg\u00fan recurso para acoger al \u00abnuevo\u00bb. Sin conocerlos todav\u00eda, siento lo que pueden sentir, situados en una clase en la que todos se conocen desde hace muchos a\u00f1os y en la que los lazos de uni\u00f3n entre muchos son muy estrechos. Durante todos aquellos a\u00f1os, segu\u00ed muchas estrategias, pero siempre hab\u00eda una com\u00fan: crear un v\u00ednculo. No iba a contar uno de esos v\u00ednculos porque s\u00e9 que me vais a poner a parir, pero ah\u00ed va: les pon\u00eda un mote. No exactamente un mote, sino que les llamaba de cierta manera. En este caso, Tom\u00e1s se convirti\u00f3 inmediatamente en Tommy. Sus compa\u00f1eros enseguida entraban en el juego y, de ser alguien relativamente desconocido para todos, ese nombre nuevo vinculado al antiguo supon\u00eda un ritual de \u00abbautizo\u00bb en el que alguien \u00abnac\u00eda\u00bb en esa nueva fe de chicos maravillosos que ya ser\u00e1n, de verdad, sus compa\u00f1eros. Para los m\u00e1s suspicaces, me veo en la obligaci\u00f3n de decir que, al menor atisbo de molestia o sentimiento negativo por parte del afectado, restauraba su nombre de inmediato. <\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:18px\">Otros v\u00ednculos se forjaban conociendo un poco m\u00e1s las costumbres de los chicos. En este caso, Tommy era un devorador compulsivo de caramelos Golia. Yo sol\u00eda llevar alg\u00fan caramelo en el bolsillo para aliviar la castigada garganta de alguien que se tiraba m\u00e1s de veinte horas semanales dando clase, pero un d\u00eda se me hab\u00edan olvidado y, como sab\u00eda que Tommy tendr\u00eda recambios en su cazadora, le ped\u00ed uno de esos caramelos. La excepci\u00f3n se hizo rutina y, al entrar en su clase, lo primero que hac\u00eda Tommy era ofrecerme un caramelo, que yo aceptaba muy agradecido. Luego pasamos a las bromas de los supuestos efectos laxantes que conllevaba, al parecer, un consumo excesivo de esos caramelos, para acabar haciendo encargos a Tommy. Le ped\u00eda en muchas ocasiones el favor de que me comprase unos caramelos en la tienda de golosinas de la esquina. No era ninguna obligaci\u00f3n, por supuesto, sino un favor que me hac\u00eda gustoso y que yo le agradec\u00eda ofreci\u00e9ndole alguno de esos caramelos en clase. En muchas ocasiones, la invitaci\u00f3n se hac\u00eda extensiva a otros de sus compa\u00f1eros. Ahora que no nos escucha nadie, diremos que el consumo de \u00absustancias\u00bb tales como caramelos, chicles, regaliz y derivados estaba totalmente prohibido mientras nos encontr\u00e1bamos dentro del recinto, pero yo tend\u00eda a saltarme esa regla un d\u00eda s\u00ed y otro tambi\u00e9n. <\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:18px\">Al poco tiempo, Tommy ya estaba totalmente integrado en clase. Era un tipo encantador, con una voz profunda y un coraz\u00f3n cargado de buenos sentimientos mezclados con una fina iron\u00eda, de esas que hacen sonre\u00edr un poco de lado. Compart\u00edamos el baloncesto como una afici\u00f3n com\u00fan y, como adem\u00e1s era conocedor del baloncesto de los a\u00f1os en los que yo jugaba, debat\u00edamos sobre jugadores antiguos y nuevos, compar\u00e1bamos y establec\u00edamos nuestras diferencias, gustos y preferencias.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:18px\">Como se deduce de todo lo que comento m\u00e1s arriba, siempre tuve una gran simpat\u00eda por Tommy. A todo esto se a\u00f1ad\u00eda un poso de melancol\u00eda, un atisbo de sufrimiento que \u00e9l escond\u00eda, pero que estaba arraigado en un hueco muy profundo que yo notaba y que no sab\u00eda identificar. Al margen de su car\u00e1cter socarr\u00f3n y sociable, Tommy, en los \u00faltimos tiempos, sufr\u00eda. Al a\u00f1o siguiente, en su \u00faltimo a\u00f1o en el centro, ya avanzada la noche durante la fiesta de despedida que se celebr\u00f3 en una discoteca que ya no existe y que evidencia lo mayores que nos hemos hecho, Tommy me cont\u00f3 cu\u00e1l era su problema, aquello que le hac\u00eda sufrir y que yo, evidentemente, no voy a contar aqu\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p style=\"font-size:18px\">Me encuentro mucho con Tommy.  Estudi\u00f3 en Salamanca, ahora tiene una ni\u00f1a encantadora, cuenta con un trabajo muy vocacional. Y coincidimos en muchas carreras. Porque Tommy, desde hace a\u00f1os, ha descubierto que correr es el mejor b\u00e1lsamo para la mente, un momento de escape y un momento para la mejora. Un reto que espera siempre y que sobrevive a las lesiones y a los d\u00edas en los que nos encontramos un poco m\u00e1s bajos. No son pocas las ocasiones en las que, entrenando, Tommy vuelve y yo voy, y viceversa. Por supuesto, ahora le llamo Tom\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta entrada pertenece a la serie\u00a0<em><a rel=\"noreferrer noopener\" href=\"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/index.php\/tag\/historias-de-alumnos\/\" target=\"_blank\">Historias de alumnos<\/a><\/em>. Para salvaguardar las identidades, los nombres no son los reales y puede que se cambien algunas circunstancias contextuales, si ello es necesario para no revelar el secreto profesional. Tambi\u00e9n es conveniente recordar que, como puede suponerse, las historias se cuentan aqu\u00ed de una manera resumida y que, en la vida real, tuvieron muchos m\u00e1s matices.. Imagen de <a href=\"https:\/\/flic.kr\/p\/2aikZiH\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\" aria-label=\" (opens in a new tab)\">Ana Villar<\/a>.<br \/><br \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vuelvo despu\u00e9s de unos d\u00edas en los que no he podido contar historias de alumnos, aunque un contacto muy intenso con ellos a trav\u00e9s de sus trabajos acad\u00e9micos y tutor\u00edas me ha dejado alguna an\u00e9cdota que ser\u00e1 necesario dejar apuntada para el futuro. 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