{"id":6958,"date":"2019-03-17T13:33:40","date_gmt":"2019-03-17T12:33:40","guid":{"rendered":"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/?p=6958"},"modified":"2019-03-17T13:33:47","modified_gmt":"2019-03-17T12:33:47","slug":"es-domingo-por-la-manana-y","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/index.php\/2019\/03\/17\/es-domingo-por-la-manana-y\/","title":{"rendered":"Es domingo por la ma\u00f1ana y"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><a href=\"flounder\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"480\" src=\"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/15910735070_7bf64d5169_z.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6959\" srcset=\"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/15910735070_7bf64d5169_z.jpg 640w, https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/15910735070_7bf64d5169_z-300x225.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\">Es domingo por la ma\u00f1ana y he desayunado mientras escuchaba un <em>podcast<\/em> de humor. En una ocasi\u00f3n, la risa ha provocado un peque\u00f1o conflicto entre el cruas\u00e1n, la leche y mi faringe. He le\u00eddo durante un rato, aprovechando una extra\u00f1a paz y una luz preciosa que entraba por la ventana. He apagado la aplicaci\u00f3n de \u00abLibros\u00bb y me pasado a jugar un rato m\u00e1s largo del previsto a <em>Toy Blast<\/em>. Mientras jugaba de forma intensa, casi compulsiva, me preguntaba si no hab\u00eda otra manera de matar el tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\">He ido al despacho y me he puesto a contestar a correos del trabajo. A corregir pr\u00e1cticas. A mandar mensajes a los foros de las asignaturas. A preparar las pr\u00f3ximas tareas. Sin transici\u00f3n mental que lo justificase, me han venido a la cabeza unos or\u00e1culos del Libro de Isa\u00edas. Dicho as\u00ed, parezco un personaje de las ficciones estadounidenses, que conocen la Biblia al dedillo y profieren algunas de sus m\u00e1ximas de modo eficaz, pero cr\u00edptico, herm\u00e9tico. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\">Estaba luego con los auriculares, escuchando a un grupo que no me atrevo a confesar. Luego he pasado a Joe Crep\u00fasculo, lo confieso sin culpa y con dicha. Y a Ismael Serrano, como casi siempre. Y a Manuela Vell\u00e9s y a Los Caligaris. He corregido otras dos pr\u00e1cticas y he notado las piernas agarrotadas. Despu\u00e9s de una semana intensa de entrenamientos, los d\u00edas en los que toca descanso me duelen los m\u00fasculos de tal manera que suelo romper la abstinencia en forma de kil\u00f3metros o de pesas o de largos de piscina. Pero he vencido a la tentaci\u00f3n y he seguido en casa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\">He empezado a leer un relato de Alice Munro. Me lo recomend\u00f3 C\u00e1rol el pasado viernes. Para revisar la memoria, la vuelta atr\u00e1s y la prospecci\u00f3n de nuestros recuerdos. La mezcla ha sido perfecta porque estoy leyendo ahora <em>El dolor de los dem\u00e1s<\/em>. Lo pensaba el otro d\u00eda, cambiando el t\u00edtulo: la felicidad de los dem\u00e1s. Esa felicidad que aparece en las redes sociales, en las fotos de comida ex\u00f3tica, en las calles de una ciudad siempre lejana, en la sonrisa de un grupo, en el salto a la de tres. Gente que solamente ha saltado para la foto. \u00bfSe puede ser feliz contando toda la p\u00e1tina de nuestra vida, sin escarbar, sin explicar los momentos en los que tienes unas ganas tremendas de llorar? \u00bfSin pensar en esos momentos en casa, con el pantal\u00f3n de ch\u00e1ndal, la camiseta medio rota y esa mancha que no se quita, en los que cualquier vida te parece m\u00e1s deseable, m\u00e1s apetecible?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\">Es domingo por la ma\u00f1ana y he estado a punto de escribir una entrada. Estaba escrita con un recurso que me gusta mucho, la segunda persona que equivale al yo. Hablaba de llegar tarde a todos los lugares que no dependen de un reloj, de los reflejos de lo que no soy, de los momentos en los que desaparezco dejando entrever que estoy detr\u00e1s de una servilleta. Infantil, sin duda. Reflexionaba sobre el momento de mi vida en el que me resist\u00ed por primera vez a dejar que el acto de llover resbalase por mi cabello, mi cara, mi cuello. Y calase toda la ropa. El d\u00eda, en suma, en el que se te olvida cualquier otra cosa que no sea el acto de sobrevivir. Dec\u00eda tambi\u00e9n que nunca he estado en el campo en una noche de agosto, con una manta extendida en el suelo para esperar el milagro de halos de fuego cruzando el cielo. Y me reprochaba, me reprocho, ser demasiado impaciente, demasiado urbano. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\">Las coincidencias existen. Porque en esas l\u00edneas que exist\u00edan en borrador pero que suprimir\u00e9 dentro de poco hablaba de correr y saltar y no sentir el aire bajo mis pies. Ese que habita en las fotos de las que hablaba unos p\u00e1rrafos m\u00e1s arriba. Lo escrito, le\u00eddo ahora, en su conjunto, no me ha gustado nada. Solo algunas l\u00edneas, ideas sueltas. Quiz\u00e1s el final, en el que dec\u00eda algo as\u00ed como \u00abSiente la llamada de lo dulcemente, de lo apasionadamente salvaje\u00bb. No era esa la manera de acabar. Sin tener ninguna idea de lo que se me pasar\u00eda por la cabeza al escribirlo, remataba con un \u00abQue, a veces, es \u2014como el cielo\u2014 azul. Alg\u00fan d\u00eda lo utilizar\u00e9 para una entrada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\">Se me olvidaba decir que tambi\u00e9n me hac\u00eda algunas preguntas. Por ejemplo, si alguna vez perder\u00e9 el control (ese que me atenaza, ese que me estrangula), ese con el que uno no consigue disfrutar de todo hasta el instante m\u00e1s extremo. Lo leo ahora y no entiendo lo que quer\u00eda decir, a no ser que me refiera a momentos muy concretos que tienen alguna presencia importante en mi vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\">Y estaba mirando mirando por la ventana de mi vida cuando he pensado en los peces pleuronectiformes. No hab\u00eda nada en la calle que justificase ese acto. Miraba, simplemente, con los ojos de la imaginaci\u00f3n. He pensado lo que me gustan las platusas, los gallos y los lenguados. Me gustan por su sabor y por su forma, por su carne m\u00e1s o menos prieta. Por habitar en el fondo marino, entre la arena. Sabiendo permanecer mim\u00e9ticos, acordes con el entorno, aparentemente discretos. Capaces de vestir con elegancia cualquier tipo de ropajes, ajustados a lo que les circunda en su propia excepcionalidad. No necesitan gritar a las cuatro corrientes marina que est\u00e1n ah\u00ed. Pero, cuando los encuentras, sientes que has hallado algo realmente importante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:18px\">Es domingo por la ma\u00f1ana y, como pod\u00e9is comprobar, no ha pasado nada digno de contar. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La imagen es de <a href=\"https:\/\/flic.kr\/p\/qeYFds\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\" aria-label=\"Roban Kramer. (opens in a new tab)\">Roban Kramer.<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es domingo por la ma\u00f1ana y he desayunado mientras escuchaba un podcast de humor. En una ocasi\u00f3n, la risa ha provocado un peque\u00f1o conflicto entre el cruas\u00e1n, la leche y mi faringe. He le\u00eddo durante un rato, aprovechando una extra\u00f1a paz y una luz preciosa que entraba por la ventana. 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