{"id":7014,"date":"2019-04-02T19:49:01","date_gmt":"2019-04-02T18:49:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/?p=7014"},"modified":"2019-04-02T19:49:44","modified_gmt":"2019-04-02T18:49:44","slug":"mcmillan-y-esposa-y-otras-lecturas-de-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/index.php\/2019\/04\/02\/mcmillan-y-esposa-y-otras-lecturas-de-la-vida\/","title":{"rendered":"&#8216;McMillan y esposa&#8217; y otras lecturas de la vida"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"577\" src=\"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/MV5BOGNhOWU0OWEtMTNlZC00ZTcyLThiNDgtMWY4YTM1ODNlNWIwXkEyXkFqcGdeQXVyMTk2MzI2Ng@@._V1_-1024x577.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7015\" srcset=\"https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/MV5BOGNhOWU0OWEtMTNlZC00ZTcyLThiNDgtMWY4YTM1ODNlNWIwXkEyXkFqcGdeQXVyMTk2MzI2Ng@@._V1_-1024x577.jpg 1024w, https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/MV5BOGNhOWU0OWEtMTNlZC00ZTcyLThiNDgtMWY4YTM1ODNlNWIwXkEyXkFqcGdeQXVyMTk2MzI2Ng@@._V1_-300x169.jpg 300w, https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/MV5BOGNhOWU0OWEtMTNlZC00ZTcyLThiNDgtMWY4YTM1ODNlNWIwXkEyXkFqcGdeQXVyMTk2MzI2Ng@@._V1_-768x433.jpg 768w, https:\/\/www.urbinavolant.com\/verbavolant\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/MV5BOGNhOWU0OWEtMTNlZC00ZTcyLThiNDgtMWY4YTM1ODNlNWIwXkEyXkFqcGdeQXVyMTk2MzI2Ng@@._V1_.jpg 1261w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tengo tantas cosas que escribir&#8230; Empezar\u00eda por la impresi\u00f3n que me ha causado la versi\u00f3n que ha realizado Pablo Auladell en c\u00f3mic de <em>El para\u00edso perdido de Milton<\/em>. He paladeado cada vi\u00f1eta, disfrutado con cada dibujo y con cada sombra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante estas \u00faltimas semanas, de forma casual, muchas de los libros que he le\u00eddo, muchas de las pel\u00edculas y series que he visto trataban, de alg\u00fan modo, sobre la muerte. Y sobre la memoria. Y sobre el recuerdo. Escribo hoy precisamente de esto, un d\u00eda doloroso con una muerte acaecida hace 41 a\u00f1os. De alg\u00fan modo, marc\u00f3 mi vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Acab\u00e9 ayer <em>Ordesa<\/em>, de Manuel Vilas, que habla, claro, de la muerte y del recuerdo. De lo que perdura y de lo que fallece. De lo que es polvo y se convierte en polvo y de lo que no era polvo y en polvo lo convertimos. Me siento identificado en muchas cosas con Vilas, con su forma de ir y de volver sobre lo mismo, que es lo distinto. Con el hondo sufrimiento de vivir y el dolor como \u00abintensificaci\u00f3n de la conciencia\u00bb. Y, como Vilas, noto c\u00f3mo se fue hundiendo la vida con la muerte de mis seres queridos. Sobre todo con esa muerte tan temprana, tan poco prevista, tan injusta. Cuando yo ten\u00eda solo 12 a\u00f1os y tendr\u00eda que haber sido feliz. Pero, desde entones, he contemplado la vida con cierta distancia, como si ella y yo tuvi\u00e9semos una relaci\u00f3n tortuosa porque yo no me fiase mucho de ella. El personaje de <em>Ordesa<\/em> no acude nunca a los entierros. Yo los evito siempre que puedo. Me aterra pensar el d\u00eda en que vi levantar un ata\u00fad con unos esqu\u00eds cruzados encima. Me da un miedo aterrador el silencio y siento todav\u00eda un aluvi\u00f3n tambi\u00e9n de voces acechantes. Qu\u00e9 te pasa. Por qu\u00e9 gritas. Por qu\u00e9 no duermes. Por qu\u00e9 no reaccionas. T\u00fa, que ten\u00edas toda la vida de alegr\u00edas. Quiz\u00e1s no vuelva a ir nunca m\u00e1s a un entierro. Sabedlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estos d\u00edas he estado mirando fotos. Algunas no las hab\u00eda visto hasta hace poco, aunque sean antiguas. Y contemplo vidas que ya no lo son. En blanco y negro. Un tenebroso blanco y negro que no me devuelve m\u00e1s que momentos que yo no viv\u00ed o momentos en los que viv\u00ed, cuando ahora estoy perdido, perdido como siempre estuve. El blanco y negro. Hace un par de semanas, pude revisitar <em>De repente, el \u00faltimo verano<\/em>. Una pel\u00edcula de Joseph Leo Mankiewicz. Casi nada, Mankiewicz: <em>Carta a tres esposas, Eva al desnudo, Operaci\u00f3n Cicer\u00f3n, La condesa descalza, la huella<\/em>&#8230; Creo que solamente hab\u00eda visto una vez <em>De repente, el \u00faltimo verano<\/em>. Yo, que soy de ver y ver y ver una y otra vez las pel\u00edculas, solamente la hab\u00eda visto una vez. Y, desde luego, no la hab\u00eda asimilado. Veo las escenas iniciales y me fijo en los fondos de jard\u00edn salvaje, c\u00f3mo luego llevan los fondos de una librer\u00eda ordenada. Y no hago m\u00e1s que fijarme en las figuras y en los fondos. Qu\u00e9 pel\u00edcula, dios. Todas las pasiones soterradas se nos revelan, se nos rebelan. Qu\u00e9 magn\u00edficos los actores, Katharine, Elizabeth, Montgomery. Almas atormentadas, cada una a su manera. Qu\u00e9 pensar\u00eda Montgomery, qu\u00e9 ideas se le pasear\u00edan por la cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s de Munro, adem\u00e1s de otros relatos, he vuelto a G\u00f3ngora por una extra\u00f1a circunstancia que solo puede saber \u00d3scar Esquivias, a \u00e9l se la confes\u00e9 el otro d\u00eda en Twitter. Fue una casualidad. Voy leyendo a trompicones y me encuentro con el verso:  \u00abbreve flor, hierba humilde, tierra poca\u00bb C\u00f3mo me gusta, madre m\u00eda. Releo pasajes del Polifemo y me siento en mi salsa, cuando comienzo a adentrarme en la caverna del monstruo, ese lugar que es la ant\u00edtesis del lugar ameno. Y tambi\u00e9n he le\u00eddo <em>El dolor de los dem\u00e1s<\/em>. Miguel \u00c1ngel Hern\u00e1ndez. Otra vez esa autoficci\u00f3n que me agrada tanto, que ahora parece tendencia narrativa. De alguna manera, siempre ha sido. Tendencia. Otra novela sobre muertes y recuerdo. Y, como \u00e9l, me pregunto qu\u00e9 derechos tenemos sobre los dem\u00e1s, sobre la memoria de la familia. En qu\u00e9 medida soy ego\u00edsta porque sufro por alguien que no soy yo. Y que recuerdo todav\u00eda con dolor un 2 de abril, cuando \u00e9l ya no recuerda ni siente dolor ni sabe ya nada de nada. \u00c9l, que me ense\u00f1\u00f3 a construir castillos, a hacer circuitos el\u00e9ctricos con el Electro-L, a hacer magn\u00edficos aviones de papel. 19 a\u00f1os y toda una vida que no lo es. Ya. Entonces, como en la novela, \u00abSientes que todo empieza a acabar\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero no todo va a ser malo. La memoria me trajo ayer el recuerdo de la serie <em>McMillan y esposa<\/em>. La ve\u00eda cuando era peque\u00f1o, antes de cualquier atisbo de tragedia (aunque, desde los seis a\u00f1os, viv\u00ed tragedias en dosis prolongadas e intensas. Se me han quedado en el alma). Una serie de polic\u00edas, protagonizada por Rock y Susan, que eran Stewart y Sally. Los McMillan. Ellos salvaban mi infancia con historias tontas. No recuerdo ahora casi nada. Solamente que eran historias tontas, con ambientes elegantes. En el que la gente, todav\u00eda, sab\u00eda resolver los misterios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La imagen pertenece a un fotograma de <a href=\"https:\/\/m.media-amazon.com\/images\/M\/MV5BOGNhOWU0OWEtMTNlZC00ZTcyLThiNDgtMWY4YTM1ODNlNWIwXkEyXkFqcGdeQXVyMTk2MzI2Ng@@._V1_.jpg\">De repente, el \u00faltimo verano<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tengo tantas cosas que escribir&#8230; Empezar\u00eda por la impresi\u00f3n que me ha causado la versi\u00f3n que ha realizado Pablo Auladell en c\u00f3mic de El para\u00edso perdido de Milton. He paladeado cada vi\u00f1eta, disfrutado con cada dibujo y con cada sombra. 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