Compendio de petulancia aplicada
Sí, en efecto, la petulancia es una presunción vana y exagerada. Pero eso no significa que no sea mejor que vosotros (vosotros, sí, no al público en general). Y soy mejor que vosotros por muchas razones. Entre otras muchas, citaré estas:
- abcdefghijklmnñopqrstuvwxyz.
- qqwweerrttyyuuiiooppooiutyrewiwiw.
- asdasdasdfghfghfghjkhkñlkkklññdkdhgg.
- zxcvfdfkjgqewridkgkdghc, dhfa vsrpmrd fr mortfs.
Como no tenéis ni puñetera idea de criptografía, os quedáis con las ganas. Pero os estoy esperando. Soy como el boxeador medio derrotado, que aguanta en pie hasta el último asalto y pega el golpe definitivo. Y he castigado mi cuerpo y mi mente de manera intensa durante muchos años, así que soy capaz de sufrir y esperar. Y no soy de los que se descuida, ni de los que tiene miedo, ni de los compasivos. Así que cuidado conmigo.
(Imagen de slack12)




en efecto
No se puede decir más con menos palabras, Pedro. Es un comentario absolutamente brillante.
En el ring la petulancia se basa en un buen juego de piernas. Canción dedicada: Demasiadas hostias al aire. Como siempre, canción de los de siempre.
El juego de piernas, EN EFECTO, es un derroche de petulancia.
[...] un guiño premonitorio desde un día lejano para recordanos nuestro presente? Hacedme caso, que de criptografía se un rato: Liepman y su tío, en el fondo, quieren que nos tomemos unas cervezas a su [...]