— Verba Volant

Cola Cao vs. Nesquik

Cola Cao vs. Nesquik

Sí amigos, esta es una entrada sobre las concepciones del mundo. Teodicea aplicada. Creía que no era maniqueo, pero me doy cuenta de que, desde hace años, acudo entre los que me aguantan a un tópico recurrente: el Cola Cao vs. el Nesquik. Es el combate de la lucha misma, diría Heráclito. La vida no se decide en las grandes frases ni se explica con las cosas demasiado trascendentes: algunos pequeños detalles nos definen. Lo que acompaña a nuestra leche de cada día es, para mí, la más definitiva de las definiciones. No entraré hoy en los cafeteros a taza completa o partida, ni en los adictos a las hierbas (en infusión, se entiende), ni a los que optan por la leche sola. Hoy me refiero al mundo que tiene un disco duro en dos particiones: la de los partidarios del Cola Cao y la de los fanáticos del Nesquik. Su opción les define como seres humanos: los del Nesquik aman la vida fácil, dado que se conforman con la rapidez de la disolución en detrimento del sabor suculento; los del Cola Cao, en cambio, son personas pacientes, saben que la paciencia es recompensada porque siempre es mejor ir vertiendo poco a poco la leche para que la disolución sea perfecta y, además, son perfectamente conscientes de que, más allá, les espera el reino del sabor infinito.

Ni que decir tiene que los amantes del Nesquik no reconocen que lo que afirmo es cierto. Vosotros ya sabéis de qué cacao cojeo yo.

Y ojo, que el mundo es más complicado de lo que parece. Basta ver una taza de desayuno por la mañana y comprobar si se mojan las galletas una a una o de dos en dos (eso ya pertenece al universo de otra entrada). Mis condolencias a los nesquikeros.

11 comments
  1. Alberto Gamarra says: noviembre 2, 200911:24 pm

    La lucha Cola Cao vs. Nesquick pronto dividirá a las mesas españolas…ya se están viendo las trágicas consecuencias: botes de Nesquick tiroteados frente a la impoluta tapia de un cementerio, colacaos paseados por la cocina para luego pudrirse en la oscuridad de una alacena contryendo hongos y tuberculosis.. Estamos en un momento crucial de la historia de la alimentación española. Sólo uno de ellos puede sobrevivir…

  2. KOKYCID says: noviembre 3, 200912:13 am

    Hace dos años (como mucho) me cambié de chaqueta y me pasé al Neskuit. Sólo me arrepiento de una cosa: no haberlo hecho antes.

    Eso sí: ante la autentica "GRAN DECISION" (aunque yo no consuma habitualmente) espero seguir siendo siempre fiel a la Coca Cola y pasar de la Pepsi.

  3. pedro ojeda escudero says: noviembre 3, 200912:43 am

    Cola Cao. Y si aún fuera niño, migado.

  4. Leyre says: noviembre 3, 20091:02 am

    Nesquitera, y orgullosa de ello.

  5. Bipolar says: noviembre 3, 20093:01 am

    espero ansiosa el debate entre el calzoncillo de Abanderado tradicional de toda la vida y el slip de fantasía. 😛

  6. JrJusto says: noviembre 3, 200911:08 am

    Para no tener que tirar tanto de memoria , que tal un Rolling VS Beatles.

    Propongo

  7. Merche Pallar&eacute says: noviembre 3, 20098:30 pm

    Yo soy mas de Nesquick porque, en mi infancia canadiense, el Cola-Cao no existía pero al volver a España volví a la tradición Cola-Caoera. A mis raices, si señor. A mis niños, siempre les di Cola-Cao con galletas. ¡No faltaba más! Besotes, M.

  8. pablo miguel sim&oac says: noviembre 3, 200911:19 pm

    No entro en esa guerra, detesto la leche con o sin aditivos. Pero mi hija vota por el Cola Cao sin ninguna duda, eso sin ser nada paciente.

  9. Gelu says: noviembre 4, 20095:08 am

    Buenas noches, Raúl Urbina:

    Este tema requiere un debate en profundidad, analizando bien los productos lácteos a mezclar y demás.

    Personalmente, como soy de desayuno necesitando el añadido de café, no puedo opinar.

    Saludos.

  10. Estético peri says: noviembre 4, 20095:35 pm

    Yo, de HACENDADO. Que, para aclarar a la burguesía, es instantáneo. Además, no me gustan las hormigas en el Colacado.

  11. Jerónima says: noviembre 10, 20095:33 am

    …joooo, llegué tarde a la merienda!!!

    Montañitas de colacao deshaciéndose en la leche, mmmmh qué ricas!

    y el vicio de buscar las pelotas compactadas cuando vacías el paquete, ¿eh?

    ¡¡Porras!! se me escapó.

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