— Verba Volant

Aunque duela un poco

Paloma. Cortina

Hoy, volvemos a ser subjetivos, porque no todo en el monte es orégano. Porque de todo tiene que haber en la viña del Señor. Porque las calles ayer se nos vistieron de fiesta con pequeños retazos de blancura. Porque la vida duele a dosis imperfectas. Porque los culebreos de los coches sobre la nieve han desvelado –una vez más– que todo el orbe, que toda la urbe es una metáfora de nuestras vidas, flageladas por las ráfagas del frío en nuestros rostros. Cuando parecía que el aliento no nos llegaba a los pulmones, hemos descubierto la falsedad de las aceras y de las personas. Las medias tintas y los dobles raseros son más poderosas que las tetas, las carretas y todas las rimas en esa consonante tan fea. Lo mismo que otros días necesitábamos la imparcialidad, hoy necesitamos desatar nuestro dolor en gritos que la noche fría nos devuelva en un eco gélidamente perfecto. Porque la belleza anida tras los cristales, esquinada en cada objeto imperfecto. Porque los días y las noches nos devuelven lo que no le pedimos. Porque la carretera atronadora de Bruce Springsteen ha acompasado nuestro cuerpo con la madrugada. Porque el amanecer todavía no existe, aunque los blancos retazos vayan creando una ilusión anticipada. Porque las farolas devuelven la luz tímida y opaca que encubre las tinieblas. Hoy, con la coraza puesta para la nueva batalla que es cada jornada, volvemos a ser subjetivos. Aunque duela un poco. Porque no todo el monte es orégano. Porque las colinas de hierbas aromáticas quedan muy muy lejos y están cubiertas por el frío de la nieve, del hielo. Y de nuestro corazón.

5 comments
  1. Max Estrella says: febrero 12, 201011:12 am

    ¡Oh! Regresaron, burlones, los copos. No me mirán mientras caen, pero se ríen. Saben que me hacen pensar en Finlandia, la cual nunca me devuelve las llamadas, siempre tan puta, tan perra, que se deja querer por millones, ávida de atención, pero en la distancia se rinde ante el mejor impostor que la pisotee y se olvida de quien realmente la quiere.

    Bruce Springsteen, un gran músico, mejor escritor. Pero soy más de Sabina por parte materna, de Queen por paterna. Por juventud de Bunbury, por nostalgia de tiempos no vividos de Leño. Y me abandono noches, como esta, a The Animals.

    Y ahora me preparo. Me espera un examen que suspender.

    PD. Me estoy nuevamente animando a volver a escribir un blog. El problema reside en que a la larga los abandono para leer otros como "El guionista hastiado", el de Nacho Vigalondo, rememorar "Mi garrote y yo" -el cual recomiendo fervientemente-, y demás lugares en donde se me permita volar. La gravedad de la vida cotidiana, para muchos, es un gran problema.

  2. Gelu says: febrero 12, 20104:51 pm

    Buenos días, Raúl Urbina:

    He visto por la webcam -de Burgos- los tejados blancos y el jardincillo de la estatua del Cid con nieve. Y la gente, andando con un paso tan ligero, que parece que vayan corriendo.

    Y es lo lógico, con la temperatura que marcaban los termometros.

    Últimamente no se puede decir que tenga un aprecio por las palomas, pero a ésta que va a verte a la ventana ¿no te han dado ganas de ponerla un pequeño refugio, fuera?.

    Saludos.

    P.D.: Creo que Max Estrella debe abrir un blog, y presentárnoslo. ¡Y suerte, en su examen a aprobar!.

  3. Gelu says: febrero 12, 20104:54 pm

    Buenos días, de nuevo, Raúl Urbina:

    Con tu permiso:

    Sólo añadir un acento a "termómetro", en mi comentario.

    Saludos.

  4. Merche Pallar&eacute says: febrero 12, 20105:05 pm

    Veo que borraste mi comentario en tu anterior post. Mejor así, gracias. Me gusta lo que dice Max Estrella y Gelu. Los dos son estupendos y deberían abrir un blog–los dos ¿eh, Gelu? Estos dias de frios gélidos y de pasos ligeros, no son los más aconsejables para las depresiones. No. Pero ¡alegra esa cara, Raúl! pronto llegará la primavera con sus soles, flores y pajarillos. Muchos besotes, M.

  5. KOKYCID says: febrero 12, 20108:40 pm

    Porque no todo el campo es orégano y porque te da la gana. La objetividad es muy aséptica, muy neutral y muy recomendable, pero ayuda poco a sanar y a dejar atrás un escalón para enfrentarse al siguiente.

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