— Verba Volant

Aquí te pillo…

Speed Dating

El invento es muy americano (con raíces en la numerosa comunidad judía estadounidense): en una sociedad en la que todos tenemos casi de todo menos tiempo, el Speed dating es un sistema de citas múltiples en el que un determinado número de participantes tiene la posibilidad de hablar con la que puede ser su media naranja durante siete minutos (podéis ver una divertida parodia en este vídeo). Si se gustan, hay buen rollo y esas cosas, los organizadores del encuentro se lo comunican a ambos posteriormente. Es muy difícil conseguir hablar con tantas personas del otro sexo por otras vías en tan corto espacio de tiempo, así que el asunto está teniendo un éxito sin precedentes. El sistema es rotativo: cuando se acaba el tiempo, las parejas van cambiando obligatoriamente al ritmo de una campana o una cuchara en la copa. A mí esto me suena a baile de granero en las películas del Oeste: «La señora agarra al caballero, juntan sus manos, dan media vuelta y… ¡Cambio de pareja!». Pero falta la maravillosa arpa de boca y el toing, toing, ton-ton toing. Como no hay mucho tiempo para utilizar las manos y éstas nos pueden delatar, dicen los entendidos que los encuentros suelen hacerse con una pizza en la mano (advierto que este es un blog pretendidamente serio, así que huelgan los comentarios sicalípticos….). El Speed dating ya ha llegado a España: el portal 7citas7.com organiza todo el tinglado. Te inscribes por Internet, pasas el mal trago del «¡Cambio de pareja!» y te impregnas la mano de la grasilla de la pizza. Probablemente, te encontrarás con otra alma perdida en situación ortopédica. Y lo más seguro es que asistan a esta velada Eva Longoria y Ana Ivanovic y otras tantas bellezas que deseen ardientemente pasar siete minutos contigo para conocerte de manera profunda y exhaustiva.

Las malas lenguas, en cambio, dicen que es cierto que la primera impresión es la que cuenta, que nuestras afinidades emocionales se cuentan por segundos y no por lustros, pero que en siete minutos no llegas a saber si tu pareja perfecta es de las que espachurra la pasta de dientes o de las que procede a un metódico recogido, si espolvorea sus pelos de distinto pelaje en la ducha o los funde con las aguas pluviales, si deja la taza con el Cola-Cao bien seco en el fregadero, prefiere un insípido Nestquick o le da por tomar ginebra con vodka a grandes sorbitos desde por la mañana. Quizá te prefiera a ti durante siete minutos, pero prefiera a su madre durante toda una vida. Y es que madre no hay más que una. Y siete por siete son cuarenta y nueve (creo).

4 comments
  1. Alberto says: marzo 18, 20082:42 pm

    Este tema me sonaba, aparece en un capítulo de la serie C.S.I. En este vemos lo peor, como no podía ser de otra manera, de estos encuentros.

    De todas las maneras, si van las distinguidas señoritas que mencionas, no me lo pensaré dos veces y me animaré al encuentro. Aunque supongo que algo tendrá que decir mi respectiva…

  2. manzacosas says: marzo 18, 20088:17 pm

    Hola. Los yanquis no han inventado nada. En los antiguos bailes de los pueblos estabas bailando, se te acercaba un paisano, te decía: "favor", y tenías que dejarle a la moza. Claro que luego tú hacías lo mismo. Así se estrechaban relaciones entre humanos. Así y con lo que venía luego, si es que venía. Un saludo

  3. Brgs says: marzo 18, 20089:10 pm

    Estoy seguro que se liga mas en el Alcampo o en el patio del colegio del niño que en una sandez de ese tipo…

  4. Bipolar says: marzo 19, 20081:00 am

    ¡Caramba! no sabía que oir hablar a los hombres de estas cosas fuera tan divertido

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