— Verba Volant

El tiempo que me queda

 Hacia arriba

¿De cuánto tiempo hablamos? ¿De cuánto tiempo aún? ¿Años, días, horas? Cuando pienso en esto, mi corazón empieza a latir todavía con más fuerza. Mi patria es la vida. ¿Cuánto tiempo? ¿Cuánto? Tengo tanto aprecio por el tiempo que me resta todavía… Quiero reír, correr, llorar, hablar. Y ver, y creer. Y beber, y bailar. Gritar, comer, nadar, saltar, desobedecer. No he terminado. Os aseguro que esto no se ha acabado. Volar, cantar, ir, volver. Sufrir, amar. Le tengo tanto cariño a este tiempo que aún me queda… Ya no sé donde ni cuándo he nacido, pero creo adivinar que todo esto pasó no hace mucho tiempo. Al menos, no demasiado. Pero sí estoy seguro de que mi patria es la vida. Soy tan consciente de ello como de lo que me decía mi padre: “El tiempo es como el pan. Guarda siempre un trozo para mañana”. Me queda todavía parte de ese pan, he sabido guardarlo. ¿De cuánto tiempo hablamos? ¿De cuánto tiempo aún? Todavía quiero jugar, quiero reír a borbotones, quiero llorar con una torrentera de lágrimas, quiero beberme el vino a cántaros. Y bailar, gritar, volar, nadar en todos los océanos, en todas las aguas. Esto no se ha acabado. No he acabado. Quiero cantar. Quiero hablar hasta que ya no me queden fuerzas. ¿Me gusta tanto ese tiempo que me queda…!  ¿De cuánto tiempo hablamos? ¿De cuánto tiempo aún? ¿Años, días, horas? Quiero historias y viajes. Me quedan tantas personas por conocer, tantas imágenes por contemplar. Niños y mujeres. Personas grandes, humildes, divertidas, tristes. Inteligentes y gilipollas… Será divertido lo de los gilipollas, como las ramas entre las rosas… ¿De cuánto tiempo hablamos? ¿De cuanto tiempo aún? ¿Años, días, horas? Me veo enloquecer, cariño. Cuando la orquesta se detenga, yo seguiré bailando. Cuando los aviones dejen de volar, yo seguiré flotando en el aire. Y cuando el tiempo se detenga, yo te seguiré amando. Todavía. No sé dónde, ni cómo. Pero aún te seguiré amando. ¿Te parece bien? ¿Estás de acuerdo?

(Versión prosificada, traducida y adaptada a conveniencia de “Le temps que reste” de Serge Reggiani)

 


5 comments
  1. Mercedes Pallar&eacu says: agosto 24, 200812:38 pm

    No sabemos el tiempo que nos queda, querido Raúl, por eso hay que exprimir la vida al máximo. Hoy estamos aquí y ¿mañana? Qui lo sa… Besotes, M.

  2. manzacosas says: agosto 24, 20087:47 pm

    Eso del vino a cántaros… Un saludo. Manzacosas

  3. Silvia says: agosto 24, 20088:32 pm

    La clave está en saber disfrutar y valorar cada segundo que tenemos.

  4. Raúl says: agosto 24, 20088:36 pm

    Merche y Silvia. La valoración del tiempo, es cierto.

    Manza. Y el original de la canción dice, creo, un barco de vino… Y me he saltado que decía de Burdeos o de Italia. Se lo perdonamos, teniendo en cuenta su historia vital.

    Saludos a todos.

  5. Bipolar says: agosto 25, 20084:24 pm

    Creo que aún no ha tenido tiempo de conocer a la destinataria de su carta, de ahí su agobio.

    Así deben pasar los días las personas en los manicomios.

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