¿Por qué no a mí?

Teoría para una descomposición de la Gioconda

¿Por qué no se me ocurrió a mí afirmar que la belleza no es sino el principio de lo terrible? Las notas se encogen en acordes de una tarde que estrecha, poco a poco, los horizontes. ¿Por qué no llegué nunca a moldear adecuadamente la idea de sustancia? ¿Por qué no pinté en los primeros años del pasado siglo y enmarqué de firmes trazos negros a los colores primarios de una belleza que construye y esconde las cosas todas ? La vida, más insulsa sin vida, más insulsa todavía con la muerte de por medio. ¿Por qué no nací en el Reino Unido, y fui saltimbanqui, y fui de gira por Estados Unidos, y enamoré a Mae West, y besé a Ingrid Bergman, y mantuve la compostura de la elegancia incluso en las situaciones más absurdas? ¿Por qué no dije nunca las palabras justas cuando discutía?Los ojos del corazón ensombrecen la tímida luz que se abrió ayer entre dos nubes en un espejo tristemente inverso. ¿Por qué no inventé el arte de la fuga, o el contrapunto, o una nueva manera de concebir el ritmo? ¿Por qué no bauticé las enfermedades en función de los desequilibrios corporales? Una fuerza que procedía del interior, más pura que las siete galerías del Paraíso me devolvió uno a uno los interrrograntes.  ¿Por qué no me enfundé el traje de faena, y me fui por los pueblos recónditos de España para representar a Calderón, o por qué no escribí para quedarme en el injusto lugar donde habita el olvido? ¿Por qué nunca se me ocurrió ser sincero conmigo mismo?¿Por qué no se me ocurrió asociar la infancia y la felicidad a un trineo, por qué no mostré la putridez de la carne o la caída de un coche de niño por unas empinadas escaleras?  ¿Por qué no pensé en lo escondían los sueños, o lo que ocultaba la sociedad capitalista, o lo que ocultaba mi vida, que no era sino la razón?  ¿Por qué me revuelvo para no aceptarme? Muchas respuestas para demasiadas preguntas. ¿Por qué? Ni yo mismo puedo dar respuestas. Quizá esa sea la respuesta a todos los interrogantes.

(Escrito una bajo la embriagez del adagio «Agnus Dei» de Samuel Barber, que traslado aquí tal y como aparece en Platoon, de Oliver Stone… y recompuesto con mucha menos lucidez en una mañana repleta de cansancio.)

6 comentarios en “¿Por qué no a mí?”

  1. Buenas tardes:

    La vida nos puede sorprender de tal manera, que para nuestro desconcierto, lo que tenemos hoy, quizás no lo tengamos mañana.

    Por eso, día a día, hay que sacar el mayor rendimiento a las pequeñas cosas, y disfrutarlas, como un regalo. Tal vez, lo que no hemos apreciado en su justo valor, en su momento, luego lo añoraremos.

    Saludos.

  2. Seguramente porque vivir para cada uno es un acto heroico, que exige mucho cada día y que impide hacer todo lo demás de lo que da tiempo a hacer. Elegimos poco, la verdad, la posibilidad de equivocarnos no es tan alta y anhelar nos resulta sencillo. Pero vivir otras vidas no es garantía de mayor felicidad, a veces lo que parece muy bueno tiene un montón de letra pequeña que su brillo no deja ver.

  3. Pues porque si fueras perfecto no serías tú, porque el mundo a medida sólo existe en los sueños y porque lo fantástico es que te quieran como eres, así, un desastre, como todos. 😉

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