— Verba Volant

La dignidad humana

Socrates

Recomendación para los perezosos: no dejéis de leer, aunque aparezca «Filosofía», palabra maldita.
Es conocido por casi todos que Sócrates, gran filósofo griego, murió obligado a ingerir cicuta. Acusado por sus enemigos de impiedad y corrupción de los jóvenes, fue un claro exponente de que pensar tiene sus peligros, y hacer pensar muchos más. Sócrates huía del dogma, ya que su propósito era que cada individuo sacara la verdad de su interior. Y ese fue su pecado.
Creo que unas pocas palabras de Sócrates en el juicio, trasladadas por Platón, su discípulo en la Apología de Sócrates, bastarán para iluminar lo que supone la dignidad humana. Me permito realizar pequeñas adaptaciones de un fragmento para acortar la entrada, pero aconsejo íntegra la lectura. (Y una pequeña confesión: me resulta muy difícil que, cada vez que leo este pasaje, mis ojos no se humedezcan):
En esto, tal vez es que me diferencio de la mayoría de los hombres, y,si debiera decir que soy más sabio en algo, sería en esto: sé que es malo y vergonzoso obrar injustamente y desobedecer al mejor, tanto a un dios como a un hombre. Y por los males que yo sé que son males, jamás temeré o evitaré las cosas que no sé si son buenas. Supongamos, pues, que ahora ustedes me absolvieran sobre esta [base]: nunca más pasarás el tiempo en esta investigación ni en filosofar; pero si eres sorprendido haciéndolo, morirás.” Supuesto tal caso, como he hecho, de que se me absolviera sobre tales, les contestaría: “Yo los respeto, señores atenienses, y los estimo, pero he de obedecer al dios antes que a ustedes, y mientras tenga un hálito de vida y [sea] capaz de ello, no cesaré de filosofar, y de exhortarlos a ustedes, y de explicarle a aquel de ustedes que encontrase, diciéndole cosas como las que acostumbro: “Querido amigo, que eres ateniense, ¿no te avergüenzas de preocuparte por tu fortuna, de modo de acrecentarla al máximo posible, así como a la reputación y a la honra, mientras no te preocupas ni reflexionas acerca de la sabiduría, de la verdad y del alma, de modo que sea mejor?.” Y si alguno de ustedes me disputara y afirmara que él se ocupa [de estas cosas], yo no lo soltaré enseguida y me marcharé, sino que lo interrogaré, lo examinaré, lo refutaré. Y si me parece no estar en posesión de lo que hace a su perfección, se [lo] diré, y le reprocharé que confiera mucho valor a lo que es inferior, y poco [valor] a lo que es superior. Y haré esto con quien sea que encuentre. En efecto, no hago otra cosa que ir de un lado al otro persuadiéndolos a ustedes, sean jóvenes o ancianos, de no preocuparse por [sus] cuerpos ni por [sus] fortunas sin antes atender intensamente a su alma, de modo que llegue a ser perfecta; diciéndoles que no es de la fortuna que nace la perfección, sino de la perfección que [nace] la fortuna y todos los demás bienes para los hombres, en forma privada o pública. Si corrompo a los jóvenes cuando digo esas cosas [nos encontraríamos con la sorpresa de que], esas cosas serían perjudiciales. Ahora, si alguien afirma que no digo esas cosas sino otras, habla por hablar. En este punto, señores atenienses, yo diría que, convencidos por Ánito o no, me absuelvan o no me absuelvan, en cuanto a mi no habré de hacer otra cosa, ni aunque esté mil veces a punto de morir.

(La fotografía de la entrada pertenece a Sebastià Giralt)

2 comments
  1. Alberto says: diciembre 25, 20073:03 pm

    Probablemente uno de los mejores textos que me entregó cierta persona en C.O.U. Creo que fue uno de los motivos que justifican cinco años de una carrera que algunos tachan de improductiva.

  2. Raúl says: diciembre 26, 200711:37 pm

    Es lo que tiene la Filosofía, Alberto. Que es improductiva. ¿Para qué sirve? ¿Nos hace ganar dinero? ¿Escalamos con ella en el ámbito social? ¿Nos ayuda a ser importantes? ¿Para qué sirve una disciplina tan vacía como para enseñar a pensar, a obrar con criterio, a contemplar lo bello, lo recto y lo justo? Sócrates, el pobre, no sería un triunfador en nuestra época. Pero tenía más razón que un santo. Es lo que tiene, Alberto: estamos trasnochados.

    (Por cierto, también hay mucho traidor entre los profesores de Filosofía…)

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