— Verba Volant

Un gran tipo

Niebla

Después de algunas entradas jocosas o cabreadas, hoy voy a cambiar de tercio y os voy a hablar de un gran tipo. Fue escritor de blogs y lanzador de materiales multimedia antes de que existiesen los ordenadores. Con su imaginación, una máquina de escribir a la que le acabarían bailando las letras, papeles y pegamentos, componía en retazos apasionantes todo un concierto de su gran mundo. Era un apasionado y gran conocedor de las películas del cine que más me gusta, esa época dorada del cine norteamericano de los años cuarenta y cincuenta. Se deleitaba con lo más selecto de los más selectos de la música clásica, que se permitía escuchar a gran volumen en el salón de su casa en los pocos momentos que su cabeza quería relajarse. Escribió más cartas que San Pablo, permitiendo así compartir sus experiencias, sus neuras y sus obsesiones con su grupo de amigos, con los que siempre estaba en contacto al alcance de un sobre y un sello, estuvieran donde estuvieran. Tenía un talento innato para el trabajo creativo: supo inventarse un trabajo en el que se inició desconociéndolo todo para acabar siendo un gran creativo publicitario. De haber vivido en una gran ciudad, seguro que hubiese realizado campañas para las firmas más importantes.

Nunca se resignó a ser como los demás, para bien y para mal. En vez de buscar el camino de lo que hacía todo el mundo, realizaba todas sus tareas y aficiones de modo diferente. Siempre le gustó rodearse de un áurea de distinción y selección. Quería ser distinto y lo conseguía siempre, a veces incluso a pesar de sí mismo. Era un tipo alegre y exhibicionista, aunque muy pocos saben que cuando hacía reír él tenía motivos más que suficientes para llorar amargamente por dentro, como el payaso de la ópera de Leoncavallo («ridi, Pagliaccio, e ognun t’applaudirà! / Tramuta in lazzi lo spasmo ed il pianto; / in una smorfia il singhiozzo e il dolor. / Ah, ridi, Pagliaccio sul tuo amor infranto! / Ridi del duol che t’avvelena il cor!»).

Era un tipo elegante por definición y por vocación, con porte dandi en cualquier trabajo, en cualquier momento del día, en invierno o en verano, con dinero o pasándolas canutas. Supo estar en lo más alto, pero también supo bajar con dignidad los escalones. Jamás permitió que el escalafón social le destrozase la vida, ni tampoco quiso perpetuarse en aquello que podía darle buen nombre pero no la felicidad que buscaba con ahínco. No le importó cambiar de trabajo, cambiar de horarios, cambiar de forma de vida, cambiar la tarjeta de visita con el cargo y la empresa a otra diferente, en la que apareciese solamente la dirección y el número de telefóno.

Se enfrentó durante veinte años a la muerte y le ganó todas las partidas a la muy puta, menos la vez última. La definitiva. Como habréis deducido por el día que es hoy, se trata de mi padre, claro está. Pero juro que si no lo hubiese sido y hubiese tenido la suerte de haberlo conocido, habría firmado también todas estas líneas. Una por una.

Tenía varias frases, varios lemas que exponía, recolectaba y que escribía, y que servían de guía de lectura para su vida. Uno de ellos, dedicado a sus hijos, decía: «Cuando eras pequeño, decías que tu padre era el mejor. Dile que sigues creyéndolo». Nosotros no solamente se lo dijimos y se lo escribimos, sino que seguimos creyéndolo a pies juntillas todos los días de nuestra vida.

7 comments
  1. uno says: marzo 19, 20093:25 pm

    😉

  2. GELU says: marzo 19, 20095:26 pm

    Buenos días, Raúl Urbina:

    Valoramos más a nuestros padres cuando en nuestra propia piel notamos lo que cuesta, día a día, vencer los obstáculos en medio de las nieblas que se nos presentan. Las buenas películas de los años 40 y 50, ayudaban a evadirse de la realidad, a menudo tan gris.

    Con tu recuerdo, emocionado y agradecido, has devuelto un poco -a modo de pequeño homenaje- de lo mucho que te dió.

    Yo acabo de felicitar a mi querido padre. ¡Qué gran suerte poderlo disfrutar!.

    Y desde luego que hay que expresar con palabras nuestro aprecio a los que queremos.

    Saludos.

  3. Alberto Gamarra Gonz says: marzo 19, 20098:53 pm

    Me alegro de que la relación entre tu padre y tú fuera la descrita por Eurípides en esta frase: <> y no la descrita por Homero: <>

    Un saludo¡¡¡¡¡

    PD Me gusta esta entrada. Es un bonito homenaje a tu padre.

  4. Alberto Gamarra Gonz says: marzo 19, 20098:56 pm

    No se que ha pasado;

    Eurípides: "¿Qué adorno más grande puede haber para un hijo que la gloria de un padre, o para un padre que la conducta honrosa de un hijo?"

    Homero: "Hay padres tan antinaturales que toda su vida parece estar consagrada a dar motivos a sus hijos para que se consuelen de su muerte."

  5. Merche Pallar&eacute says: marzo 19, 20099:38 pm

    ¡Qué bello homenaje le rindes de nuevo a tu padre! Es que me acuerdo el que escribiste el año pasado que tambien me pareció una pasada… ¡Qué gran hombre! y ¡Qué gran hijo! Enhorabuena, mi querido Raúl. Me ha encantado tu post porque para mi, mi padre tambien fue MUY especial. Muchos besotes, M.

  6. KOKYCID says: marzo 19, 200911:35 pm

    Por lo que cuentas de él (esta y otra vez que hablaste de él y de sus postales) estoy seguro de que fue una persona muy especial.

  7. pablo miguel sim&oac says: marzo 20, 200911:33 pm

    Bello homenaje. Cualquier padre desearía que sus hijos le pagaran su esfuerzo sólo con ese reconocimiento.

Tu comentario

*