— Verba Volant

46 ppm

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El otro día fui a una revisión médica. Tenía 46 pulsaciones por minuto, lo que significa que mi corazón late menos veces que el de una persona normal, pero de manera más intensa. Es el resultado de dedicarme durante años y años al entrenamiento duro, sobre todo en deportes de fondo como la natación o el atletismo.

Salí de la consulta médica reflexionando en lo que siempre había sentido de forma intuitiva: que una parte importante de mi vida ha estado entregada al deporte, que es el que me ha otorgado los únicos momentos en los que me puedo desembarazar de la realidad y, a veces, los únicos momentos en los que puedo colocar las piezas de mi desvivir en su sitio más o menos justo. Y pensaba lo agradable que es sufrir durante unas horas en los entrenamientos para sentir, de alguna manera, que dominas parte de tu mundo.

Le di vueltas a las vueltas que tienen nuestras historias, nuestras vidas. En el final que todos tendremos. Y pensé que, de alguna manera, un corazón con la suficiente capacidad de bombear sangre para que llegue de forma inexorable a todas las partes de su cuerpo puede colaborar a que las pulsaciones, como las teclas de una máquina de escribir o de un ordenador, puedan escribir parte del destino de las historias que se sienten y no se cuentan. Con los ojos cerrados. Porque, a veces, el corazón late menos veces que el de una persona normal. Pero de manera más intensa.

(Imagen de Henar Lanchas.)

1 comment
  1. Aldabra says: mayo 6, 201312:27 pm

    me gusta mucho eso de que «el corazón late menos veces que el de una persona normal. Pero de manera más intensa.»

    es como eso de ser diferente pero no tan distinto a los demás, sólo que se necesita otro ritmo.

    me gusta mucho.

    biquiños,

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