— Verba Volant

Me gustan. No soy clasista

Manteniendo una réplica hacía mí mismo y lo que escribí hace más de un año, hoy digo y proclamo ante todo el que me quiera escuchar:

Me gustan los cantantes y los músicos, porque hablan del amor como si éste hubiera desaparecido; porque afirman que podemos reencontrarnos con otros, con nosotros mismos; porque puedo escuchar sus acordes y sus ritmos a ritmo frenético y diabólico y olvidar, por un momento, que existo. Me gustan los directores y los actores porque adoro ver representado el mundo que no existe como si existiera; porque amo ver representado el mundo que existe como si no; porque el humo del tabaco se convierte en algo bello fotografiado en blanco y negro; porque convierten los finales en un adiós digno de recordar; porque los títulos de crédito me quitan la sincronía con el inútil ritmo de mi vida. Me gustan los pintores porque poseen el secreto que nunca me será revelado; porque las formas endiabladas consiguen devolver al mundo su forma más auténtica, más perenne, más efímera. Me gustan los escritores porque me encandila pasar páginas para encontrar historias no siempre ejemplares, no siempre felices, no siempre congruentes; porque las páginas crujen al ritmo de la  respiración, bajo una luz, en un sillón, alejado prudentemente del mundo.

Me gustan las personas que sonríen aunque estén tristes. Me gustan las personas que dominan sus miedos, aunque las procesiones vayan por dentro. Me gustan las personas que se enfadan con desenfreno y, sin embargo, son capaces de decir las palabras justas. Me gustan las personas que tienen una voz profunda y bella. Me gustan las personas que van por la calle decididamente hacia algún sitio y, de repente, giran y se dan la vuelta. Me gustan las personas que, en el silencio secreto de su vida, dialogan consigo mismas en voz alta. Me gustan las personas para las que vivir es una aventura. Me gustan las personas a las que les gusta explorar otros mundos más allá del trayecto, más allá del viaje mismo. Me gustan las personas que bucean por sus aristas.

Me gustan las personas tan desinhibidas como para sentir pudor. Me gustan las personas tan pudorosas como para sentirse deshinbidas. Me gustan las personas creativas. Me gustan las personas a las que se les va el santo al cielo.

Me gustan las panaderas que saben envolver la barra recién sacada del horno con desenvoltura. Me gusta la precisión milimétrica del corte de los carniceros. Me gustan las pescateras que quitan las espinas como quien resuelve un problema fácil. Me gustan los conductores de autobús que dicen «Buenas tardes». Me gustan los carteros que empujan ese carrito de facturas y esperanzas como si esperaran algo de la vida. Me gustan los funcionarios que no saben que lo son. Me gustan los profesores viejos a los que la maraña del tiempo no les ha restado la ilusión. Me gustan los vendedores sinceros, que venden porque aportan algo de su sabiduría a los productos con los que comercian.

Y, en fin, puestos a hacer balance, me gusta tanta gente como la que no me gusta. Aunque no se note, aunque no lo diga.

(Imagen de Lammasu.)

6 comments
  1. Merche Pallar&eacute says: junio 27, 20109:06 am

    Pues me alegro de que te gusten tantas cosas y tanta gente (un dia tendrás que escribir sobre lo/los que no te gusta/n…). Besotes, M.

  2. Judit Esteban says: junio 27, 20101:21 pm

    Jooodeerrr…me has quitado el tema de mi próxima entrada. Pero yo lo iba a hacer al contrario: "No me gusta…". Ése se me da mejor. ¬¬

    A todo " me gusta" le sigue un "pero no me gusta" así que al lío.

  3. labea says: junio 28, 201012:16 am

    Tomo nota de la tarea para casa

  4. KOKYCID says: junio 30, 20102:24 pm

    Cabronazo (dicho con admiracion, ojito) que bien escribes.

  5. Cristina says: septiembre 30, 20107:59 pm

    Me gusta recordar aquel profesor que nos divertía, que nos enseñaba a aprender , que nos comía las gominolas, que hacía de Celestino, que se enfrentaba con maestría a los chicos duros, que regañaba disfrazando sus palabras, que caminaba con mocasines durante los exámenes, que se reía, que contagiaba su amor por la literatura y filosofía, aquel profesor que no ha perdido su maestría a la hora de escribir y relatar sino que la ha aumentado.

    Descubriendo tu blog he vuelto al instituto, época irrecuperable e inolvidable…. Por cierto , no tardé muchos años en darrme cuenta de que las canciones de Alejandro Sanz no permitían un ánálisis muy profundo en cuanto a recursos literarios se refiere.

    Gracias por todo lo que me enseñaste.

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