— Verba Volant

Bromas y veras. Sobre la canción del verano y Georgie Dann

Dann

Cualquier tipo de manifestación artística tiene sus sucedáneos necesarios. Tan bueno es asumirlo como tener muy presente que son eso, sucedáneos que quizá no estén manufacturados con los mismos materiales que la obra de arte. Y mearía fuera del tiesto quien intentase encumbrara Georgie Dann como genio de la música del mismo modo que mearía fuera de todo terreno mingitable el que defendiese que la quinta de Mahler debería formar parte de los bises de las verbenas populares.

Dicho esto, diré que esta entrada  va medio en broma medio en serio –más de lo primero que de lo segundo– y que quizá no sea tan disparatada como pueda parecer en una primera lectura. Así que empiezo.

Todo español que ronde la cuarentena ha tenido la ocasión de ver en televisión miles de veces a Georgie Dann en los periodos estivales, del mismo modo que la expresión del «Rey de la canción del verano» ha sido prácticamente simultánea con su uso más o menos razonado de la razón. Verle cantar su éxito del verano causaba en mi mente infantil un auténtico desagrado: no me gustaban las canciones, me ponían de los nervios sus trajes, pensaba que tenía una pata de madera. Esa sensación negativa me ha acompañado cada vez que el francesito sacaba un nuevo «éxito»… y todo ello hasta el día de hoy, en el que le concedo más mérito que el quizás tenga, quizá por aquello de la compensación. Probablemente Georgie Dann sea una de las manifestaciones evidentes de éxitos prefabricados, pero he de decir en su favor que otros lo han intentado con un morro e ímpetu similar al suyo y no lo han conseguido. Por lo tanto, quizá haya algo dentro de esas canciones tontas e intranscendentes algo que la gente valora para hacer un rato el chorra con un estribillo vacilón y un baile facilísimo. La estrella de Georgie Dann pareció que se empezaba a apagar hace unos años, pero ahora que ha sacado un nuevo «éxito» le veo con más cariño –quizá la palabra más exacta sea la de una paternalista displicencia, que el no necesita ni se merece–. Quizá Georgie Dann sea ese extraño compañero de viaje, no deseado, que la vida te pone delante para recordarte que ya hace calor. Y para que tengas muy presente que te vas haciendo viejo, empezando y terminando por los principios.

(Aunque la entrada se haya acabado, quizá no esté de más tirar un poco de Spotify para sonreír con La banda dell Capitán Canalla, que nos deleitó con un «Que vuelva Georgie Dann»: » Como una Navidad sin Papa Noel es un verano sin él. / Como los Reyes Magos sin el negro Baltasar. Él fue el primer nota / que salía a actuar con gogós medio en pelotas bailando detrás. Él fue el que se inventó los bailecitos del verano te enseñó a mover el culo, los pies, las manos. Lo tocaban las orquestas en la fiesta patronal. ¡Que vuelva ya Georgie Dann!». Y, en efecto, ha vuelto. Y, en efecto, las letras no las ha escrito Walt Whitman.)

La Banda Del Capitan Canalla – Que Vuelva Ya Georgie Dann

Georgie Dann – Los Huevos

5 comments
  1. KOKYCID says: julio 18, 20102:01 am

    No coincido en absoluto contigo. Ni pude ni podré nunca con él. Además para mi la autentica reina de la canción del verano es Rafaella Carra. Me marco aquel "Caliente, caliente eo", "Que dolor una mujer en el armario", "Mamá dame 100 pesetas"… Esa si sabia alegrarnos el verano, y sus coreografias, tenian más merito que las del de la barbacoa.

  2. KOKYCID says: julio 18, 20102:02 am

    Coño, como que en cuanto tenga tiempo le dedico una entrada en mi blog.

  3. Raúl says: julio 19, 201012:07 am

    Qué violento, Koky… 🙂 Piensa que esta entrada tiene la categoría de "Burlas"… Georgie Dann no me gusta NADA (pero reconozco que uno no construye años de éxitos saliendo de la nada, así que algo tendrá que le gusta a la gente).

    Para congraciarme contigo, te diré que estaba escuchando esto:

    Un saludo veraniego.

  4. Gelu says: julio 19, 20104:10 am

    Buenas noches, profesor Urbina:

    Confieso que llegué a odiar todas las canciones de Rafaella Carra. Y casi a ella, de rebote. La temía.

    Desde las nueve de la mañana, tenía que soportar todo su repertorio completo, canción tras canción, una tras otra, sin parar, en el potente estéreo de un vecino. Me sabía hasta el orden. Eran pisos nuevos, y él no vivía allí, y no tenía muebles. Pero llegaba puntual, enchufaba el aparato y a limpiar. Y mientras limpiaba, y limpiaba, y limpiaba durante toda la mañana, era imposible escuchar otra música que no fuera la suya, hasta dentro de los armarios.

    A las dos cerraba las ventanas, apagaba y se terminaba la tortura. Un día a la semana, llegaba con su novia. Y entonces, limpiaban los dos, el piso entero, por separado

    No tenían tiempo de hablar. Nunca discutían, ni tenían diálogos como los de la pareja de Coelho. Mientras limpiaban acompañaban las canciones con las letras completas.

    ¡Qué pareja más bien avenida!. Y Rafaella Carra les unió durante unos años, y la limpieza imagino que todavía.

    ¡No sé lo que habría ocurrido si uno de los dos hubiera querido escuchar a Giorgi Dann!.

    Saludos.

  5. Merche Pallar&eacute says: julio 21, 20105:50 pm

    Estoy a años luz de tus recuerdos… Ni estaba al tanto de Georgie Dann ni de Rafaela Carrá. En Ibiza no se les escuchaba. Besotes, M.

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