— Verba Volant

Palabras tiradas en un pasillo, en un papel arrugado y que, si no lo evito, hubiesen acabado recicladas formando parte de una caja de cartón

Adolescencia y distancia; recuerdo de futuro con proyectos y de pasados sin ansiedades. Ventanas todavía no empañadas, puertas cerradas sin pestillos. Luz sin estertores. El azar como base para una de las últimas causas, personales e intransferibles. Ojos todavía no fatigados de sostener con la mirada el mundo. El aire matizado por las rendijas de las persianas. Pintarse los labios para enfrentarse al mundo y, sobre todo, para subsanar sus sequedades. Contar historias para no dormir, para quedarse dormido y para reflexionar debajo de las mantas. Comer con la moderación del inane y sobrepasarse con el exceso del compulsivo. Luchar para no quedarse en la cuneta, correr para avanzar despacio, saberse de memoria el trayecto para luego perderse por los quicios de las puertas que no se deben traspasar. Sacarse las espinas de todas las heridas laceradas, utilizar con moderación el yodo y el agua oxigenada. Fumar para intentar ser y beber para ser consciente de olvidar. Acudir a las citas para ver qué pasa. Temer y temblar frente a las sacudidas. Buscar lo que nadie ha encontrado y encontrar lo que no se busca. Estudiar por obligación, para comprender, para claudicar. Leer por pasión y por principios, desde el incio hasta que te pida el cuerpo más. Y la suerte, que no sabemos hacia qué precipicio nos llevará, ni cuándo, ni dónde. Para nunca pensar en un después.

(Imagen de R-Queso, palabras robadas y transformadas de un papel arrojado a la nada.)

1 comment
  1. KOKYCID says: marzo 4, 20112:09 pm

    Quién tiro ese papel al suelo (era un pelín guarr@, ¡que hay papeleras!) pero tiene alma de poeta. Cuando leo a mi sobrina de 15 años, envidio esa forma de sentir tan visceral y tan real, tan poco intoxicada.

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