— Verba Volant

El cielo de Madrid

Desde la azotea del Círculo de Bellas Artes, por Manuel

A medida que pasaban las horas, las horas frescas de la mañana se han convertido en una contundente descarga de sol y de calor. Te encuentras en el centro de la ciudad, abarrotado de paseantes y de turistas. Asciendes a duras penas por la Gran Vía y te atreves a entrar en alguna tienda para salir harto de aglomeraciones y con las manos vacías. Ni siquiera La Casa del Libro consigue que te quedes más de diez minutos: has elegido mal las estanterías y los aparadores, llenos de mercancía que no te atrapa. La suerte no te acompaña, porque deambulas por la literatura policíaca y te encuentras con obras ya deglutidas. Te has desviado hacia Chueca para regalarte el estómago con una cerveza bien fría y unas tapas que la acompañan de forma generosa.

Ha pasado el tiempo y han caído las primeras horas de la tarde. Te has cansado de andar hacia ninguna parte. Te agobia el paso rápido, ansioso, de todos los que caminan con algún sentido. Cuando te sentías al límite, has recordado la forma recomendable de escapar. Has cogido el ascensor, que ha trepado hacia la azotea del Círculo de Bellas Artes. El sol quedaba tamizado por harapos de sombras, en las que te has cobijado de forma agradecida. Te has tumbado y has cerrado los ojos, escuchando una música ambiental que acompañaba de forma agradable el momento. Cuando sentías que el sueño te vencía, te has resistido, te has puesto en pie. Te has acercado a la barandilla y has visto la ciudad calmada desde el silencio. Y, envuelto en la serenidad y la belleza, has pensado en esa llama eterna.

La imagen es de M a n u e l

3 comments
  1. Magdalena says: abril 7, 20159:43 am

    Mi relación con Madrid tiene grandes altibajos. Me apasiona y me estresa tanto que siento amor-odio por ella.

  2. Joselu says: abril 8, 20151:52 pm

    Reconozco que no he transitado mucho por Madrid. Solo lo más típico que suele ser lo relativamente relevant. Madrid es una ciudad arcana para mí. Para conocer una ciudad tienes que ir con gente que te la haga viva, que te lleve a sus secretos, a sus bares, a sus rincones de sombra. Eso sí los cuatro úlitimos días que pasé en Madrid, desayuné churros como toca.

    Gracias por la sugerencia hace dos años del libro Terapia de David Lodge. He venido a devolverte la visita de entonces.

    Saludos.

  3. Raúl says: abril 28, 20157:59 pm

    A mí me pasa algo parecido, Magda. Sí he tenido la suerte de conocer Madrid en diferentes etapas de mi vida, algunas más intensas. Y me gusta ese Madrid tranquilo, casi provinciano, de algunas calles del centro no muy transitadas.

    Gracias por la visita, Joselu: siempre es un placer verte por aquí.

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