— Verba Volant

Elogio de la música dance

La música, como el cine, como la literatura, como la vida, es clasista. Cada uno habla desde el canon sociocultural esperable en una persona de sus circunstancias y alabará la música clásica, o el jazz, o la música étnica, o el rap, el indie o la jota aragonesa. Yo, sin disentir de lo anterior, anticipando que ni en el arte ni en la vida todo está al mismo nivel, reconozco que, para mí los niveles absolutos son casi imposibles de establecer: lo denostado un día para a ser referencia futura, lo hiperalabado y prestigiado otro cae en el más absoluto de los olvidos, el ni fu ni fa de la lista de éxitos horizontales pasa a estar entre la lista de clásicos más verticales. El cantautor de referencia pasa a ser un cronista de lo trillado, el acogotado folclórico para a tener un hueco nostálgico en el corazón… En fin, que soy partidario de que, aunque hay que ser muy cuidadoso con el uso de los minutos, hay un tiempo para cada cosa.

Por eso, hoy voy a hacer un elogio de la música dance. Sí, dance, disco, eso. La música ha estado perpetuamente vinculada al baile, desde la música popular a la música de la corte, desde la verbena popular al agarrado libidinoso del guateque que nos mostró el cine, desde el rock’n’roll revolucionario hasta el agitado twist, pasando por el guitarreo ficticio heavy. Y lo mismo que ocurre con el cine, en el que se pone en escalafones más altos las tragedias que a las comedias, en el que el género musical fue concebido por muchos como un género de segunda, la música dance ocupa un lugar esencial en algunos momentos de nuestras vidas. En casa o en un local, se agradece que, por unos momentos, los latidos del corazón se aceleren sin que medien sustos. Estimula que, por un instante, decidamos subir el volumen que contrasta con el silencio de nuestras vidas. Nos agrada que nos cuenten historias en las que la letra sea solo un acompañamiento (a veces trivial, a veces más profundo) que podamos bailar girando y girando, con los ojos cerrados, olvidando unos segundos los parámetros, las referencias.

Hay días que es necesario poner música, respirar hondo y bailar. Aunque sea por dentro.

(Imagen de Spectrum Textures.)

1 comment
  1. Aldabra says: mayo 25, 201210:43 am

    Adoro la música, todo tipo de música según el momento, porque como bien dices, hay un tiempo para cada cosa.

    Ahora mismo estoy enamorada del último CD de Marlango, y vengo cada día al trabajo, tarareando y cantando con Leonor.

    Pero la música bailable, sea dance o otra… es lo más. Porqu si me gusta la música, bailar todavía me gusta más. Soy de las que puedo pasarme bailando toda la noche.

    Y pensando en música dance, recuerdo a la tristemente fallecida, Donna Summers, la de veces que habré bailado sus canciones, sobre todo en casa, mientras hacía alguna tarea doméstica…

    «Last dance
    last dance for love
    yes, it’s my last chance
    for romance tonight
    i i need you by me
    beside me, to guide me
    to hold me, to scold me
    ‘cause when i’m bad
    i’m so, so bad
    So let’s dance the last dance
    let’s dance the last dance
    let’s dance this last dance tonight
    repeat i

    biquiños,

  2. Aldabra says: mayo 26, 20128:50 pm

    http://www.youtube.com/watch?v=5VevHkaL6T4

    apuesto lo que sea a que no has podido escucharla con los pies y manos quietos.

    y ésta también me volvía loquita cuando iba a la discoteque…

    http://www.youtube.com/watch?v=kfdG1h9wL0Q&feature=related

    biquiños,

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