A las siete de la mañana…
A las siete de la mañana, inevitablemente, sonará el despertador. Me levantaré y emprenderé la desordenada ruta hacia el cuarto de baño; enfilaré cinco metros de un pasillo que desciende al infierno y, entre sonido de ondas furiosas que calientan el vaso de leche, las tostadas emergerán de su obstinado escondite. Las comeré con desgana. … Leer más