— Verba Volant

Como la vida

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– Esta es una casa real. Es vieja y rota y maltratada porque aquí pasan cosas reales […]. Las cosas se caen, se rompen. Así es la vida.
– Ya veo. ¿Entonces la vida tiene que ser triste y rota?
– Sí.                                                                                                                                                                      (Californication, 2.ª temporada, episodio 11)

 

Las casas como metáfora de las vidas. La obsesión por el diseño. Conocí un día a una persona a la que nunca vi con un libro abierto -miento: El código Da Vinci habitó entre sus manos-. Solía estar sentada muy tiesa, una pierna sobre la otra. O quizá también sentada cómodamente en el sofá. La revista El mueble como único material escrito -miento: también era persona adicta a Cocinas y baños– sembraba ideas siempre selectas. No llegué nunca a saber si las cosas le gustaban porque eran selectas o eran selectas, simplemente, porque eran distintas, como es distinto el sashimi del chuletón. De hecho, entre ambas cosas hay una gran diferencia. El sashimi es más trabajoso para mí, que he tenido que poner el enlace a Wikipedia. Para el chuletón no hace falta. Lo que no llegué a entender nunca es qué significaba ser distinto. Nunca entendí el colectivismo del “Todos somos iguales”. Porque somos todos distintos. Lo que no comparto es la forma de entender la vida de todos somos distintos y nosotros somos mejores. Porque nos gusta esto. Y esto otro. Y lo de más allá. Sí a ti no te gustan estas cosas, eres distinto, pero raro. Y de inferior calidad. En cualquier caso, las casas reales son como las vidas. Para las vidas tristes y rotas, hay personas que intentan borrar sus problemas. Y lo único que hacen es cambiar de muebles.

(Imagen de Sixio, vía Pasa la vida)

4 comments
  1. KOKYCID says: enero 2, 20098:24 pm

    Mi casa es mucho más que un mueble de diseño o un espacio premeditadamente minimalista, diafano y luminoso. Yo soy muchísimo más que mis tendencias, mi paladar y mi buqué. Por mucho que pretendan simplificarnos algunos cabrones.

  2. Bipolar says: enero 3, 200912:39 am

    lo malo de todo esto es cambiar un sofá sin muelles por un relax sin mecanismo… así nos va

  3. Alberto Gamarra Gonz says: enero 3, 20092:52 pm

    Mi mente es ni hogar. La llevo a todos los lugares y la amueblo a mi gusto. No hay facturas ni comunidad de vecinos ni cotillas a la puerta del ascensor, solo neuronas que me ruegan que escriba sobre su superficie. Mi mente es mi casa, mi cuerpo es mi nación.

    Saludos

  4. Silvia says: enero 3, 20098:38 pm

    Desgraciadamente, muchos viven de las apariencias; es lo único que tienen…

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