
echas la vista atrás y ya ves contemplas décadas magnitudes considerables que a buen seguro habrán acogido millones de sensaciones recuerdos y te preguntas ahora si la vida puede ser algo más algo más que un pasatiempo en el que no hay manera que casen algunas consonantes por mucho que tengas pistas en horizontal y vertical
echas la vista atrás y eres consciente de que te resulta difícil reconocer las voces de tu pasado litros de melancolía y kilos de realidades que se te han caído encima hebras que se deshilachan peligrosamente hasta pender de eso de un hilo hebras en llamas que sujetan un puente que se caerá como en esas películas y sabes que tras el último hilo y el fuego solo quedan hectáreas de abismo
echas la vista atrás y compruebas que te engañaron con la teoría y los ejemplos que eran toreos de salón compruebas que la práctica es irresoluble laberinto con minotauros a montones y poquísimas ariadnas poquísimas porque no las hay o porque no las sabes ver echas la vista atrás y eres consciente de que el eterno retorno es vivir una y otra vez pero nada más y sí nada menos
echas la vista atrás y compruebas todo lo que te ha faltado por bailar en un cuerpo que quiere bailar y no puede en un cuerpo que quiera bailar y no sabe que quiere bailar y se quedó reducido a una estatua de sal echas la vista atrás y eres muy consciente de que eres un desobediente muy disciplinado o un obediente que se escapa por los quicios del cristal pero en todo caso te has quedado petrificado como ese convidado al lado del donjuán un fantoche invisible un espía con los ojos cerrados de par en par
eres consciente de que esas cosas importantes tienen una fecha de consumo preferente y tú las dejas en la nevera hasta que se te hace demasiado tarde eres consciente de que que sueñas y no te duermes de que tienes una brújula que está para lo que necesitas pero no la aprovechas porque nunca pides nunca dices nunca sugieres directamente sino que esperas a que la vida y los astros y todo lo demás se alineen y eres consciente del miedo que te produce vivir en un mundo con demasiada claridad precisamente por eso las sombras son más pronunciadas
eres consciente de que entre la cordura y el delirio hay medio milímetro de que naciste en un equilibrio entre silencios y vértigos y no sabías lo que eran porque ignorabas que el abismo está a la vuelta de todas las esquinas
eres consciente de que ves muy clara toda la oscuridad eres consciente de que todo el mundo todo el mundo te incomprende porque tú no te sabes explicar y de que la vida podría ser extraordinaria pero tú te caíste del columpio desde lo más alto
eres consciente de que te han pedido que hagas una tarea y no te ves capaz ya ves solo analizar para dejar de odiarte y buscar alguna cosa positiva que tengas y eres consciente de que por más que lo pienses no encuentras ninguna
Esta es la entrada número 25 de mis Blogólogos interiores. La imagen es de Andy Price .