— Verba Volant

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Bitácora

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Como soy un desastre, se me pasó celebrar los tres años de Verba volant. Como cuando miras los kilómetros que llevas recorridos en el coche y esperas ver el mágico 111.111 y te ha pillado en medio de la autovía Burgos-Vallolid, algo debió pasar para que me olvidase completamente de la efeméride. Mañana va a ser otro día de celebración muy diferente, así que hoy me voy a limitar a un análisis cuantitativo y (más o menos) externo.

Verba volant nació un ya lejano 19 de agosto de 2007. Como aparece en la entrada, esto supone el paso de 3 años, 2 meses y 9 días. Es decir, 166 semanas. Es decir, 1.166 días. Es decir, 27.984 horas. Es decir, 1.679.040 minutos. Es decir, 100.742.400 segundos. ¿Sólo números? No. Escribir un blog durante años no supone vivir por y para él todos esos días, pero sí tenerlo presente en la cabeza día tras día (a veces, hora tras hora). Buscar motivos, ideas, imágenes, ángulos, perspectivas. Por lo tanto, creo que no es azaroso decir que, en tres años de blog, uno le ha dado una pequeña parate de su vida.

¿Más datos objetivos? Como todo blog que se precie, los inicios son titubeantes. Verba volant nació para uso y consumo de su autor, sin ninguna pretensión de ir mucho más allá. Entonces, gracias a una magnífica iniciativa académica de mi compañero (y amigo) Pedro Ojeda, la Universidad de Burgos albergó unas interesantísimas jornadas en las que tuve la oportunidad de conocer la Burgosfera y alguno de sus más eximios representantes. Un efecto de contagio y una empatía con algunos de esos blogueros me llevó a subirme al carro. Fui muy bien acogido y, además, excelentemente asesorado, y gracias a la marca del Sr. K, Blogófago (¿qué hubiese hecho si el decano de los bloggers burgaleses no hubiese tenido la santa paciencia de enseñarme los vericuetos técnicos del asunto?), La acequia, Caminando en el desierto (y otros muchos, que conste). La Burgosfera, por lo tanto, dio un empuje y una difusión al blog. Los números de las visitas aumentaban, pero de momento, era un blog más o menos local.

Nunca pensé que fuese a durar tanto. Lo digo sinceramente. Soy vago e inconstante por naturaleza, pero también es cierto que soy duro de pelar cuando me pongo en serio a hacer algo. Creía que el blog no iba a ser esa «cosa» suficientemente seria, pero los datos parecen avalar lo contrario.

Luego llegaron las estadísticas: de no queres trascendencia, a la inevitable curiosidad por cuánta gente habría al otro lado. Algunas de los lectores respiran a través de los comentarios (y en este blog han respirado bien Bipolar, Merche Pallarés, Kokycid, Judit, Gelu, Pedro, el añorado Manzacosas, Mafaldia y otros muchos). Pero otros muchos esperan agazapados al otro lado de la pantalla y no queda otro remedio que los analizadores estadísticos. Éstos me dicen que el blog ha crecido exponencialmente (sin que vea yo la causa de tanto éxito, lo digo sinceramente). También me dicen que Verba volant nació siendo un blog en Burgos (aunque no «de/sobre Burgos). Los puntitos del mapa me indicaban que casi todo el tráfico se generaba en mi ciudad. Poco a poco, a lo largo del segundo año, cada vez se extendían más por España (y, tímidamente, por el extranjero). Ahora mismo, es un blog un poquito menos provincianos. Aunque mantiene aproximadamente la mitad de las visitas desde España, la otra mitad se desperdiga por México, Argentina y Chile (con una presencia relativamente importante) y, dentro de los países de habla no primordialmente España, se encuentra Estados Unidos. Dentro de España, las visitas desde Burgos son las más numerosas, pero ha crecido mucho en Madrid y Barcelona (mi querida Merche seguro que tiene algo que ver). Luego están Sevilla, Valencia, Zaragoza, Bilbao, Murcia, Málaga y Vigo.

¿Lo bonito de todo lo referido a los países, regiones y localidades? Que me consta que en algunos sitios se entra en Verba volant porque me conocen (normalmente para bien). Pero me agrada mucho también la llegada al blog por vía de los buscadores, encuentros azarosos que, a veces, perduran. Incluso me agrada que alguien llegue y se plante a leer un minutito una entrada para no volver jamás. Además de la lógica llegada de los visitantes diarios a través de las suscripciones RSS o por correo electrónico, a la que se suman también Twitter, Facebook y Tuenti, la búsqueda de algunos términos en la web hace que se llegue, por ejemplo, a través de la fiesta de pijamas, del peso de la lana, de las frases de El secreto de sus ojos, de los besos torcidos o de la noche en que descubrí el miedo. Dentro de las categorías, se llega a Verba volant muy frecuentemente a través de la soledad (¡qué bonito que la expresión de la soledad haga que nos encontremos juntos a través de ella!).

¿Más cosas curiosas? Refiriéndome tan sólo a las visitas de estos dos últimos días, el que alguien teclease pijama, libro, beso, «cómo llenar una postal», retruécano, papelitos o politesse condujo a alguien a mi blog. Y son, no me lo neguéis, palabras bonitas.

Podría aburriros con más cosas, pero la entrada se está haciendo larga. Tengo que dar las gracias a tantas personas que sólo me caben en el corazón. Pero lo de hoy ha sido un análisis cuantitativo, pero la próxima entrada será la número 700, así que os emplazo a mañana (o pasado) para que, si queréis, os unáis a la fiesta. Me gustaría liarda parda. Las palabras llevan volando muchos días, amigos.

Y lo que queda.

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Amigos de Verba volant, vosotros no sois conscientes, pero este blog está cerquita de las cuatrocientas entradas. Os quiero avisar con tiempo, porque va a ser una entrada diferente a todas las anteriores. Creo firmemente en el blog como vehículo de comunicación, pero tengo siempre en cuenta que un lapicero, una máquina de escribir, un pincel o una cámara de fotos también lo son. Lo que pretendo, con suerte dispar, es intentar explotar algunos ángulos del formato para «comunicar más» -no sé si mejor- y para explorar desde ópticas diferentes aquello que quiero transmitir. Lo malo es que no siempre tengo claro qué cosa es ésa. A veces me da por tirar un ladrillo para ver si da a alguien, otras veces intento vestirme de fiesta y muchas otras saco a la pantalla aquellas cosas que me interesan o me obsesionan. No sé dónde llegaré con todo esto, pero me conformo con llegar a algún lado.

Así que avisados estáis. Esta es entrada capitúa -393- y, hasta que llegue esa ansiada entrada número 400, no volveré a decir nada. Pero quizá cuando llegue el 25 de febrero, fecha más que probable para Das Experiment, quizá alguno se lleve una sorpresa.

Hasta entonces, disfrutemos de las palabras.

Hoy, como la cosa va de intriga, paso de fotos.

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El Infierno de Marina Núñez

Algunos se habrán extrañado de haber celebrado con la boca pequeña mi entrada número 200 en Verba volant. Pero ya decía entonces que seguiría la sugerencia de Chipirón negro (recordad ir en orden inverso de lectura para descubrirla…) para celebrar la entrada 202, que parecía mucho más bonita. Aunque voy a hablar de otros mensajes que me ha enviado (su presencia en el blog llevaba en estado latente casi un mes), empezaré por su cibermensaje privado de felicitación: «Vaya, Garbanzo Negro. Parece que has conseguido superar esa segura inseguridad que destilas y te has marcado ya 200 entradas. Qué machote. ¿Para cuándo un libro? ¿Serías capaz de hilvanar argumentos o razones con el hilo coherente de la narrativa o de la disertación? No te felicito por escribir 200 entradas. Eso sería una gilipollez monumental. Te felicito por haber hecho algunas (no todas, para qué te voy a mentir… ) que merecen la pena, por haberme hecho pasar algún que otro rato divertido: me río mucho con tus bobadas. Por sentirme, como te dije en algún otro comentario, la reina de la fiesta de las palabras. Contemplarme en Verba volant me ha hecho sentir contigo cosas que jamás había sentido. Y no pienses mal, so guarro. Y lo último, para que no te lo creas mucho, tú que acostumbras a pasarte de listo: ¿sabes mucho o no sabes nada y disimulas?».

Vayamos por partes. ¿Para cuándo un libro? Probablemente, para nunca. Creo que el blog es un medio de expresión perfecto para mí. Mezclo cosas, escribo de lo que me viene en gana: un día de una cosa, otro día de la contraria; un día en serio y otro en broma; unas veces con placidez y otras con agresividad. Un día tengo fotos mías y otro escojo otras mejores. Me gusta. ¿Un libro? Escribo cosas, rollos teóricos y académicos sobre pragmática, retórica, publicidad o cine. Ya me gustaría a mí tener el talento de juntar palabras del modo adecuado, bello y coherente que se requiere para escribir esas hojas cosidas por el lomo y con tu nombre en la cubierta. Además, esto del blog sale casi gratis: puede que no te lea ni «el Tato», pero no se entera casi nadie.

Me alegro de que este blog ayude a algunos a pasar buenos ratos, a reírse o a pensar en las bobadas que se me pasan por la cabeza. Todavía no puedo imaginarme que alguien esté atento en la pantalla leyendo las palabras que han pasado por mi cacumen y piense que merece la pena volver. Me cuesta comprenderlo, pero me cuesta todavía más entender por qué que algún que otro clan ha disfrutado de la lectura de cada entrada buscando algo con lo que enfadarse… no sé si para descubrir que me odian o para sentirse aludidos en cada línea en un afán de protagonismo que nadie merece sin buscarlo con el mérito personal. En fin, de personas que confunden la dignidad de los manteles con la hondura de la muerte real y verdadera no se puede merecer más que el olvido. Por lo que aparece en mi cuenta de Google Analitics, parece que, afortunadamente, se han cansado. Es el único momento en el que me he alegrado de perder lectores. Así están aquí sólo los que quieren estar. Espero, por lo tanto, que a nadie le moleste compartir un rato con un garbanzo negro, una escoria social y personal digna del rechazo y castigo de las mentes serenas, brillantes y buenas.

Chipirón, es muy lógico que tengas protagonismo en este blog. Sin saberlo (o sabiéndolo: no sé), has sido un hilo conductor que ha enhebrado muchas de sus entradas. No sé cómo me conoces tanto sin conocerme (me pareces la extensión emocional de Blog80burgos, que sabe perfectamente quién soy pero no se revela). No te puedes imaginar la de gente que sabe de tus intervenciones en este blog y lo intrigados que están. Más que yo, te lo aseguro. Has creado debates, controversia, admiración callada o manifiesta… Y, sin tú quererlo, eres un elemento importante: el diálogo del autor a un narratario real de lo contado. Creo, por lo tanto, que te debo aún muchas entradas.

¿Sé mucho? Taxativamente: no. No podría, porque mi cabeza da para lo que da. Pero soy muy curioso, picoteo de un lado y de otro, trasteo desde pequeño con cada libro que cae en mis manos y no me gusta cerrarme en ser un selecto especialista de la nada. Esa es mi virtud, ese es mi defecto.

Bueno, amigos. Esta conmemoración va a ser larga, así que va a ser mejor repartirla en alguna otra entrada más. Os aconsejo que las leáis, porque quedan muchas líneas de Chipirón prometidas. Os dejo una, para hacer boca:

«Algún día te contaré la historia de la noche en la que descubrí el miedo»

(La imagen pertenece a la interpretación del Infierno de Marina Núñez para la exposición Luz y Tinieblas de la Catedral de Burgos)

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Verba volant, en Palabra de Mac

Hay momentos en los que uno está contento de tener ombligo y de no tener abuela, instantes en los que ves que las palabras, como las palomas mensajeras, vuelven con un mensaje agradable enganchado a la pata. Este momento llegó ayer, cuando el inefable MacGregor tuvo la amabilísima gentileza de comentar este humilde blog en la sección Palabra de Mac (presente y ampliadísima en un blog homónimo) del periódico La palabra de Burgos. A mí me gusta ser sincero, así que no me queda otro remedio que decir que me halaga «verme» reflejado en un medio de comunicación. Pero la vanidad es un globo que lo mismo se hincha que pierde aire por los poros, así que diré por qué estoy orgulloso de verdad. Estoy orgulloso porque estas palabras vienen de una mente inquieta y no de espíritus acomodaticios que se pasean por las líneas como quien sigue la peregrinación eterna del paseo de domingo, calle arriba, calle abajo. Palabra de Mac es un blog inquieto, abierto y ambicioso (por aquello de desear acoger muchas cosas dentro). Y eso es lo que me gusta.

Verba volant nació en silencio. De hecho, yo llegué a denominarlo en alguna ocasión escritura onanista, hecha por mí y para mí. Gracias a las iniciativas de Pedro Ojeda y Toño Álvarez, traducidas en la magnífica experiencia que fue (y será, imagino) Mutantes, tuve la suerte de conocer a un conjunto de tipos a los que admiro, germen de la Burgosfera, y que me ayudaron a sacar Verba volant de su reducido cerco para hacerlo volar. Jamás pensé que fuese a vencer mi carácter oscilante para sacar adelante cerca de 140 entradas. Y, gracias al consejo de alguno de mis amigos, he sido capaz de hacer el blog que yo quiero y no el que la gente quiera que sea. Esta es mi casa, y a veces me casco un post excesivamente largo cargado de conceptos, a veces saco mi espíritu canalla, en otras ocasiones me desnudo delante de la pantalla y acabo por sacar alguna gracieta. Sin ninguna pretensión, lo juro. Esa es su virtud, ese su defecto.

Aunque no soy esclavo de las estadísticas, intento seguir los vaivenes de estas palabras esparcidas por el todo y la nada de la Red. Me sorprenden muchas cosas. Por ejemplo, que tenga algún que otro millar de visitas mensuales. Y que, teniendo su núcleo en Burgos (a fin de cuentas, te leen los amigos…), haya crecido hacia prácticamente todos los lugares de España (me faltan Ceuta y Melilla…). Y que vea de vez en cuando que amigos de Camargo, de Llodio, de Hospitalet, Pozuelo de Alarcón, Madrid, Valladolid, Salamanca, Vitoria, etcétera, etcétera se acerquen por este rinconcito cada día. Todavía me sorprende más que estas palabras sean un nexo que me une a países como México, Argentina, Colombia, Estados Unidos, Chile, Portugal o el Reino Unido…

¿Qué tendré yo que contar que interese, qué tendré yo que aportar a esta esfera digital? Sinceramente, y mirando bien la calidad que tienen algunos blogs que visito y admiro, creo que poquito. Muy muy poquito. Pero esto es como ir de pinchos: picoteas por allí, visitas el de allá. Y siempre te ves reflejado en tus intereses y obsesiones, lo mismo que los intereses y obsesiones de los demás se dan cita aquí. Por eso me gusta este mundo. Y es lo que tienen los ombligos: todos tenemos uno, salido, metido o retorcido. Mirando el que tenemos enfrente, nos vemos a nosotros mismos. Gracias, amigos (visitantes anónimos, merodeadores, comentaristas públicos y privados). Intentaré seguir escribiendo de lo que me venga en gana. Estáis invitados a un cóctel de palabras voladoras, hasta que el cuerpo aguante.

(Y, para no perder esa acidez que tanto me gusta, sólo os pido que no toméis estas palabras muy en serio. No voy a citar una de mis expresiones favoritas, porque hoy me he prometido no caer en lo vulgar y soez. Pero os pongo el vínculo para que la disfrutéis (tendréis que buscarla en el cuerpo de la crítica de la peli). La dice El Lobo en Pulp Fiction: rememoradla y disfrutad).

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Pollock Blog 3: Down

Babelia, el suplemento cultural de El País, dedica todo un reportaje a la «Literatura sin papel». De especial interés para los aficionados al blog como nuevo medio de expresión cultural es el artículo de Edmundo Paz Soldán, titulado «El ‘blog’ y la literatura del siglo XXI». Así que nada, estudiantes y estudiosos del futuro: ¿analizaremos algunas manifestaciones de la Burgosfera como quien analiza el papel de las revistas literarias en el siglo XX? Las jornadas sobre literatura y periodismo de la UBU (Mutantes: las palabras en la Red) han sido una muestra de que la Universidad puede (y debe) estar atenta a las nuevas iniciativas culturales y literarias, y no sólo beber el agua del pasado.

 

(La fotografía es de sonojacker

 

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Antojaloguin

Si tu tambien aborreces la fiesta de Halloween, bien por ser una fiesta idiota, una norteamericanada importada lejana de nuestras costumbres, por parecerte aburrida, consumista o por el motivo que sea, para participar en esta liga solo tienes que copiar el banner, el texto y la siguiente lista de enlaces en una entrada e incluir al final la url de tu blog.

1. Blogofago

2. Trupitomanias

3. Codigo de Barras/Burgos

4. Terra Castellae

5. Recursos y Humanos

6. Invazor C¡¡¡

7. Verba Volant

8. Fenrique

9. Ucraniano Aniano

10. El blog del Pelujon

11. A vista de Cerdo

12. El Club de los Bloggetas muertos

13. This world is not for clever ones

14. Tiempo Perdido

15. En el angulo oscuro

15.(Tu URL va aquí! Pero antes, por favor, copia esta linea y múevela un espacio hacia abajo para que sea usada por la próxima persona).

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