— Verba Volant

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Redes sociales

Profe

Dando un paseo por aquí, me he encontrado con un par de sitios curiosos que desconocía. Los alumnos han pasado a la acción y han creado el portal Rate my Professors para evaluar la actividad de sus profesores y compartir la opinión que tienen de ellos con sus compañeros y con el resto del universo. Incluso han creado una lista de Los cincuenta principales en la que se barema y desmenuza en apartados, emoticonos y breves observaciones (como, por ejemplo, «Se aconseja llevar una almohada a sus clases») la actividad docente de sus profes y su actitud con respecto a los alumnos. Y la cosa se ha extendido y aplicado en Facebook. En contrapartida, los profesores contraatacan con su web Professors Strike Back, en la que aparecen vídeos en los que se defienden de las «acusaciones» y reproches de sus alumnos. A algunos, seguramente, les parecerá fatal que los alumnos «evalúen» de forma informal, graciosa y, probablemente, algo injusta a sus profesores en la red. Y a otros, con total seguridad, les parecerá una salida de tono el que los profesores salgan en su defensa empleando las mismas armas de la interactividad. A mí, que soy poco serio y poco amigo de ponerme trascendente, me parece fenomenal y, sobre todo, muy divertido. Es más que comprensible que el juego y dialéctica entre profesores y alumnos se extienda a las redes sociales. En suma, me parece totalmente lícito que la «lucha» (nunca realmente excluyente y combativa) que siempre ha existido entre profesores y alumnos se extienda a las redes sociales. De hecho, el artículo del New York Times que ha inspirado esta entrada habla, fundamentalmente, de la manera en la que los profesores han abierto a la esfera de Internet sus múltiples intereses y actividades: blogs, páginas web, fotografías…

Hay que subrayar todo esto como algo positivo: supone defender la reciprocidad y la igualdad fuera del mundo académico, lo que no quita para que, dentro de las escuelas e institutos y universidades, sigan funcionando unas normas elementales para que unos enseñen y otros aprendan… teniendo en cuenta que, en este mundo global, es cada vez más difícil encontrar a alguien que tenga como única función enseñar y otros tengan como única obligación aprender. Esto es lo que tiene el mundo académico de desafío: nuestra capacidad de enseñar y ser enseñados, nuestra capacidad de aprender y «ser aprendidos».

Lo que ya no son tan divertidas son otras noticias relacionadas con el mundo de la enseñanza que se ven y que no se ven, que se saben pero se ignoran. Legislaciones deficientes y carentes de presupuestos; alumnos desmotivados, desubicados e incontrolados. Profesores desorientados, sepultados por trámites burocráticos (otros, también, alejados de la realidad docente, sin preparación, sin actualización, sin reciclaje…). Estamos a la que salta, intentando arreglar las cosas con parches mal concebidos. A la administración le interesa mucho el fracaso escolar y, claro está, hay un modo de paliarlo: aprobando más. Si no, que se lo digan en Nueva York. Como el profesorado está mal retribuido, se incentivará económicamente a aquellos que contribuyan a reducir el fracaso escolar; como el alumnado está diluido en otros intereses, también se le ofrecerá dinero por sacar buenas notas. Es éste un proyecto aplicado con cierto éxito en otros países (Brasil, México), pero siempre a familias y colectivos que se encuentran en peligro de exclusión social. ¿Mejorará el dinero (que no el presupuesto educativo) la situación global de nuestra educación? ¿Será la moneda, la propinilla, la brújula que oriente nuestro futuro? Como se entere alguno de nuestros políticos, a lo mejor todos los alumnos que saquen un «Conseguido muy bien» o «Progresa adecuadamente» se metan en el bolso cuatrocientos euros para comprar gominolas en la tienda de la esquina. Lo tendrán muy fácil, porque sus profes también se sacarán otros cuatrocientos por haber calificado a todos sus alumnos con un aprobadillo. Al final, el chollo lo van a tener los que son profesores y padres. ¡Viva la educación!

(Dedico esta entrada a los envidiosillos que se quejan de las vacaciones de los profesores. Pero he sido bueno y les he dado una idea para protestar: ¡a crear una web de protesta: menudasvacaciones.com, una red social y lo que haga falta! Pero no lo dudéis: los profesores contraatacaremos. Y, algún día, seremos ricos.)


(Imagen de restrinxido)

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