Por Raúl, hace 2 días

Ilusiones

Un trou pour le cadeau

En los días de frío cerrado, de esos que se mete por los abrigos hasta llegar al tuétano de nuestros deseos, llega una noche cargada de vacíos y de ilusiones. Una paloma agotada se ha apoltronado hoy en mi ventana, tan reposada como para dormitar, tan atenta como para huir con fuertes aleteos al menor ruido en el cristal de la ventana. Grandes y pequeños adornan sus ansias con galas envueltas en forma de carta, de calcetín y de árbol navideño. Es la noche de los ladrones en los trasteros y en la trasera de los coches.  Bisbiseo, nocturnidad y alevosía. En la noche mágica del año, las repúblicas independientes proclaman el armisticio, buscando nexos a golpe de cinta de un papel de regalo cada vez peor envuelto. Los minutos de la noche pasarán para buscar un amanecer de zigurat bizarro, multicolor y hueco. Nuestras sonrisas sonarán cada vez más forzadas, o más escépticas, con un panorama en el que molesta más el grito ridículo de los mayores que las carcajadas de los pequeños, pendientes todavía del curso del tiempo. El día irá pasando a ritmo de plástico enrarecido y de pelotas inmensas de celulosa enfocadas al reciclaje. Es lo único que irá quedando de todas las ilusiones, buscadas desviadamente en esta noche, en el día de mañana. Por salirme por la tangente, escéptico como estoy últimamente al optimismo, pido sólo una cosa. Pido, suplico y ruego que 2009 sea un pelín mejor que 2008, que me deje respirar el ánimo con más fuerza.

(Imagen de Reflets de vert)

Por Raúl, hace 3 días

De soldados listos y chicas fáciles

dunechaser

Dos entradas del blog La lógica del titiritero, sin ningún vínculo entre sí, me han hecho reflexionar sobre el eros y el thánatos. La primera, una evidencia estadística: de un estudio estadísitico de los soldados escoceces que batallaron en la Segunda Guerra Mundial se desprende que la proporción de efectivos muertos fue más alta entre los que tenían mayor cociente intelectual. Sabemos el dato, pero no la teoría de por qué occurió esto. Por otro lado, en este blog tan interesante encontramos que las chicas fértiles son más fáciles. En este caso, la teoría es más sencilla: en el momento en el que una mujer es más fértil aumenta la «accesibilidad» a requiebros amorosos.

El amor y la muerte están ahí para demostrar lo poco que vale nuestra cabecita en estas situaciones. Las mujeres, dejando inclinarse por las hormonas cuando están en situación natural para procrear (los hombres parece que el cerebro lo tenemos aparcado cuando se trata de cuestiones sexuales -también es una cuestión genética de perpetuación de la especie, frente a los dolores de cabeza-). Hombres y mujeres, dejando -parece- que sus instintos asesinos no queden mediatizados por ningún elemento racional de alto nivel y obedeciendo la escala de mando y el protocolo.

Esto, claro está, no dejan de ser conclusiones mías de salida-de-pata-de-banco, pero ahora me asalta unas cuantas cuestiones. Por ejemplo, es obvio que elijo el amor y no la guerra. Por ejemplo, que doy gracias a haberme librado de la mili por inútil total. Por ejemplo, que no sé si es mejor el IQ o la testosterona y los estrógenos. Por ejemplo, que no sé cuándo elegir esa en vez de aquél.

No sé. En definitiva, amar es combatir.

(Imagen de Dunechaser)

 

Por Raúl, hace 5 días

Como la vida

sixio_01

- Esta es una casa real. Es vieja y rota y maltratada porque aquí pasan cosas reales [...]. Las cosas se caen, se rompen. Así es la vida.
- Ya veo. ¿Entonces la vida tiene que ser triste y rota?
- Sí.                                                                                                                                                                      (Californication, 2.ª temporada, episodio 11)

 

Las casas como metáfora de las vidas. La obsesión por el diseño. Conocí un día a una persona a la que nunca vi con un libro abierto -miento: El código Da Vinci habitó entre sus manos-. Solía estar sentada muy tiesa, una pierna sobre la otra. O quizá también sentada cómodamente en el sofá. La revista El mueble como único material escrito -miento: también era persona adicta a Cocinas y baños- sembraba ideas siempre selectas. No llegué nunca a saber si las cosas le gustaban porque eran selectas o eran selectas, simplemente, porque eran distintas, como es distinto el sashimi del chuletón. De hecho, entre ambas cosas hay una gran diferencia. El sashimi es más trabajoso para mí, que he tenido que poner el enlace a Wikipedia. Para el chuletón no hace falta. Lo que no llegué a entender nunca es qué significaba ser distinto. Nunca entendí el colectivismo del «Todos somos iguales». Porque somos todos distintos. Lo que no comparto es la forma de entender la vida de todos somos distintos y nosotros somos mejores. Porque nos gusta esto. Y esto otro. Y lo de más allá. Sí a ti no te gustan estas cosas, eres distinto, pero raro. Y de inferior calidad. En cualquier caso, las casas reales son como las vidas. Para las vidas tristes y rotas, hay personas que intentan borrar sus problemas. Y lo único que hacen es cambiar de muebles.

(Imagen de Sixio, vía Pasa la vida)

Por Raúl, hace 6 días

Dijes

cinderella

Las uvas son los dijes de nuestras convenciones. El hilo -obvia, clásicamente- es la vida. Acercamos a ritmo de campanadas los talismanes a nuestra boca, ansiosa de engullir siempre lo mismo para que sea siempre diferente. Nunca somos más tontos que empapuzados a moflete hinchado, con la televisión, el carillón, los cuartos, los ritos tontos de los creídos seguros de su suerte. Envueltos íntimamente por lo rojo, circuncisos por los deseos que nunca tendremos. Llenos de parafernalia alegre, escoltados de platos. Somos la alquimia de lo grotesco, al ritmo del sentido que nunca encontraremos, ansiosos de ser selectos, diferentes, majaderos. Una vez oí a alguien muy tonto que se negaba a escuchar el segundo del límite traspasado por el satélite: llegaba con retardo. Como si el último segundo mágico fuera el segundo orgiástico del resto de nuestros días. Nos gustan los objetos y las secuencias ordenadas, sin duda. Simulanto tal vez que esas secuencias, por ser ordenadas en sucesiones anuales, fuesesn más lógicas. Más perfectas. Ebrios de blanco, tinto y rosa, nos acostamos con el orgullo del objetivo conseguido. Como un ejército imperialista e invasor, confiado en la indefensión del enemigo, la auténtica alimaña digna de ser pisoteada. Es bello. Sin duda es bello ver las ordenadas existencias desordenadas. El bendito año pasado nos regaló un segundo extra en nuestra vida que ya hemos consumido. Cada uno -esa noche- estuvo con sus seres queridos. Nos perpetuamos en el petardo que un día nos reventará la yema de los dedos. 

(Imagen de siniset_nihil)

Por Raúl, hace 7 días

A partir de mañana. Tal vez

skyline

Ahora, que estás un poco más alejada de mí. Ahora, que ya no soy importante, me iré sin hacer nada de ruido. Un día no muy lejano, verás que ya no estoy a tu lado. Un día no muy lejano, quzá pienses que has soñado que compartí todo contigo. Tal vez en Nueva York, tal vez por las orillas del sur vuelva a jugar al amor. Tal vez, tú ya ni preguntes por mí. 

Ahora, que estás empezando a disimular y que yo no te dejo en paz, me iré buscando aire limpio. Mañana verás que ya no estoy a tu lado. Un día muy cercano, seguro que piensas que tu peor pesadilla fue compartir todo conmigo. Tal vez en Nueva York, donde tengo muchas tareas pendientes. Tal vez en California, el paraíso del sol y las mozas patinando en bikini. No sé, tal vez vuelva a jugar al amor y, tal vez, tú ya ni te molestarás en preguntar por mí.

El aire limpio es saludable para la salud, para los pulmones, para los tormentos del amor. Mañana, ya no estaré a tu lado. Quizá mañana mismo se te habrá olvidado que he existido. Tal vez, volvamos al mismo lugar. Cambié las caras, pero tú te vas. Y ayer me hiciste llorar.

Tal vez la vida comience en la ciudad de la cristal y el sacrificio, tal vez la vida comience en las largas olas de la playa templada. La urbanidad de los urbanitas o la urbanidad de la urbanización. La nieve o la luz. Tal vez, mañana te darás cuenta de que yo ya no estoy a tu lado.

(Prosificación libérrima de «Tal vez» de Nena Daconte y forma más libre todavía de felicitar a todos el Año Nuevo, ese de la paz y de los corazones de los cojones. Y se lo dedico a todos mis enemigos, que me estarán leyendo, por cabrones. Los amigos siempre los he tenido a mi lado.)

Imagen de Joiseyshowaa.

Por Raúl, hace 9 días

en CRISIS - A modo de blogólogo interior #8

Blue or green

Poner crisis en el título de un blog es para no leerlo, a no ser que repasemos todos sus significados. Pero tal vez no sea lo que parece porque tal vez Nueva York no esté en Wall Street tal vez esté en los palillos chinos del Joe's Shanghai Restaurant al que pienso ir antes o después mi corazón dice que todas las cosas peores no han pasado sino que están pasando están pesando sobre nuestras conciencias sobre nuestros cuentos y sobre nuestros pies que son los que soportan nuestro maldito peso por eso creo que nunca es tarde para poder derrumbarse todo desparramado por un asfalto con grava que ya no roce porque todos perdemos pero no voces elevadas sino esas que sólo se susurran con perversas intenciones porque los silbidos de las bonitas canciones hacen sufrir porque estas canciones tristes eran bonitas porque eran ajenas pero ahora son el centro de tu triste existencia porque tu cabeza rueda sobre fondos de hechos rotos a ritmo frenético de fiebre y soplidos que intentan insuflar algo de vida en una caja torácica que está hueca la muy cabrona porque las noches son vacías y demasiado negras con la nada porque esperabas que la vida es una fiesta y la ves convertida en un esperpento de carnaval llena de figuras grotescas gente perdida por el mundo pero con brújulas en forma de gepeses y navegadores al volante porque sólo esta mañana te has dado cuenta de que sufres porque se te ha ocurrido mirar por la ventana y la avalancha de luz te impide convertirte en vampiro ahora que se habían convertido en abstemios porque te gustan los acordes de los sonidos que se alejan del ruido de tu sistema nervioso para buscar un aire sin viciar y por eso solo eso aire porque las palabras se descontrolan al ritmo mismo de los silencios y por eso dicen lo que todos quieren y lo que nadie piensa porque supiste que eras daltónico  con las tonalidades de la vida y no con la puñetera escala cromática y éstas y aquéllas te hacen ver que para ti es mucho más difícil porque quieres llenar tu vida y no puedes porque intentas aguantar los torrentes de días y de noches con las manos vacías y te caen en cascada sobre la frente porque querías recordar las idas y las venidas de las personas y de las ideas y te quedas en pleno en arcén sin ganas y sin molestias porque seguirías y seguirías escribiendo pero el cristo que la fundó no llegaría hasta esta frontera. Por eso los vagos os habéis quedado sin un punto y seguido porque los puntos son puntos y punto final

(Imagen de Maaco)

Por Raúl, hace 12 días

navidad, navidad, dulce Navidez

Christmas #1

Hoy ha salido un de esos días favoritos para mí, con suficiente frío como para estar apaciblemente cobijado bajo la soledad, el abrigo del ya demasiado oneroso gas natural. Siento también en mi pantorrilla izquierda el halo de mi procesador, que no ha parado de trabajar durante dos días en busca de El Dorado. He hecho muchas cosas, ninguna de ellas esencial para la Humanidad: prescindibles y por ello importantes. Por ejemplo, me he levantado de la cama. Me he enchufado al zumo de naranja y la leche con tostadas. Hoy tocaba que la margarina estuviese escoltade por mermelada de fresa (la de los días pares de mi caótica cabeza cuadriculada). Un cepillado de dientes y al asalto del teclado para que me encuentren las noticias.

De momento, el Papa, que advierte «en un mensaje de esperanza» que el mundo se encamina hacia la ruina. Menos mal que es un mensaje esperanzado. Mi vida, en cualquier caso, hace los honores de ser el adelanto de ese futuro. Lo que no sabe el Sumo (Pontífice) es que le quedan dos telediarios: por culpa del rugby, sabemos que las victorias de Gales aumentan las probabilidades de que el Papa esté en contacto más estrecho con las llaves de San Pedro. Entre las ruinas, las victorias deportivas y demás, los humildes mortales, que se mueren aunque gane Escocia, se alejan de los dogmas, y empiezan a desaparecer como los practicantes empezaron a desaparecer para convertirse en ATS.

Como las genialidades surgen de ideas estúpidas, podemos llegar a entender que haya notarios que digan que son como confesores. Como los notarios son unos tiparracos que se han dedicado tres años de su vida a permanecer encerrados durante tres años para inhalar aire depurado por los billetes, parecen no haberse enterado de lo obvio. Que están para leer con desgana un documento en voz alta, mirarte el carné con la parsimonia de un guardia civil y volver la cabeza cuando toque pagar con el dinero negro. Los notarios han tenido compañeros incansables: los jueces con los que se iban de parranda cuando estudiaban la carrera y que también permanecieron otros tres años, con sus días y sus noches, con el culo en el asiento e hincando codos. Por eso, muchos jueces españoles amparan a los de su gremio y esconden sus vergüenzas, aunque hay que concederles que están un escalón superior a los saudíes, que se niegan a invalidar el matrimonio de una niña de ocho años.

Los mitos se derriban a docenas. Por ejemplo, el «eres más corto que la picha de un virus» queda derrocado. Somos tan guarros y depravados por culpa del acoso y derribo de un virus asaltando a una mísera alga.

Ahora, en Navidad, seguimos derribando fronteras. Las estadísticas juegan también en contra del Rey y las audiencias. Su rollito navideño es muy esperado y comentado, pero poco visto en vivo y en directo. En un mundo en el que son jóvenes los menores de treinta y uno (a efectos de largarse de viaje a cargo de los impuestos y otras cosas), los juguetes de los niños se asemejan más al mundo de los adultos. Por eso podría ser posible lo imposible: que el primer anuncio del año no sea un anuncio. Como lo imposible es imposible, todo se debe a la publicidad, que es la única reina de la casa y gracias a la cual todavía gano mucho (muchísimo, dirían algunos mucho más millonarios que yo). Como nada es lo que parece, Papá Noel, ese enemigo de los Reyes, se lía a tiros y mata a gente. Sin duda, sale mucho más barato que alquilar un trineo y renos con opción a compra e ir asaltando casas para hurgar en los calcetines y las ilusiones. Menos mal que nos queda el Señor K. y el villancico de las navideces: no os lo perdáis.  He dicho.

La imagen, de kevindooley.

Por Raúl, hace 14 días

Sin título

Bola de Navidad

Hoy las noches son más cortas vestidas de largo, estampando las manos sobre las mesas y con el filo de los cuchillos haciendo mella en las tablas de las conciencias. Hoy salta el alborozo, la gracia chistosa, la voz grave desgastada por los envites del alcohol. Hoy suenan los petardos de los niños que perderán la inocencia, los bisbiseos de las verdades a medias y, en su centro, el gran interrogante que tienen los todos los misterios. Hoy estaremos contentos a fuerza de olvidar todas nuestras penas, arrastrándolas por todo el aparato digestivo acompañadas de langostinos y turrón. Hoy no nos haremos preguntas. Hoy no nos revolveremos sobre nosotros mismos. La vida da giros, como las palabras, en los retruécanos constantes de las montañas rusas. Pese a todo, hoy padezco más de un síndrome. Entre otros, éste. Como me decían ayer, nuestra mesa cada vez es más pequeña. Va a ser cosa de ir a una tienda e ir encargando un mantelito individual. Y que sea lindo. Por favor.

(En homenaje a todos los que vayan a leer esta entrada esperando mis aviesas intenciones, diré que he sido buen chico, que no he dicho palabrotas. Espero, por lo tanto, que esta entrada sea tomada como un buen propósito. Aquí y en China, con permiso de los chinos. De aquí a Lima, con su permiso. La imagen, de J. Salmoral.)

Por Raúl, hace 15 días

El narrador tiene algo que contar - Fragmentos # 11

Something from Nothing

El narrador de esta historia cree que ya es hora de que diga algo. Aunque duda mucho de que este sea el momento justo, exacto. Cree estar demasiado influido por la teoría de la ficción y no cree que esto pueda tomarse al uso de un Cervantes, un Borges o un Nabokov. Ni quiere. El narrador no querría tampoco que este fuese un excurso sobre el acto de escribir ficciones, al que ha dedicado tantas horas de estudio. Total, para nada. Al narrador le han preguntado, desde una lectura individual, qué coño quiere contar y él ha dicho que no sabe. Pero el narrador se cree en la obligación moral -aunque sólo sea para sí- de explicar(se) ,que lo importante no es lo que quiere contar -ahora ya sabe que cuenta con ser denostado por los lectores ávidos de aventuras- sino para qué. El narrador no sabe qué es lo que quiere contar, pero sabe que en la vida no hay intermediarios: todos somos actores de nuestra propia historia. El narrador piensa que ahí está la explicación de la magia del teatro, mediación en lo que mediar es imposible. El narrador sabe que, llegados a este punto, ya no le quedarán lectores. De hecho, también otro lector le ha preguntado qué coño pintan los Fragmentos para una teoría del caos en Verba volant, si son una parte, o el que cuenta es el mismo o qué. El narrador no ha contestado a esta pregunta y sus subdivisiones, porque tampoco lo sabe. Bastante tiene con no entender su propia historia. Sólo sabe que algo tienen en común. Pero no todo. El autor del narrador le ha dicho que ahora lee más y eso le viene mal, porque significa muchas cosas. Y todas malas. Por ejemplo, que las ideas se le mezclan. Y que antes no escribía. Pero el narrador piensa que no puede contar la historia que cuenta la historia de un escritor que no escribía y que luego se pone a ello, porque esa es una historia ya escrita, y encima redactada por uno de los mejores. El narrador sí sabe que escribe porque algo le duele y él quiera que sus heridas le escuezan a sus personajes. Es un acto de malvada transferencia, lo sabe. Pero le da por el culo. Lisa y llanamente. El narrador se ha puesto a escribir esto antes de descojonarse de risa. Un día, su alter ego en el blog escribió sobre que si era hombre lobo y eso, y resulta que le mandan un comentario sobre un producto farmacéutico para tratar la hipertricosis lanuginosa. Luego lo ha pensado mejor y ha pensado que esto es el triunfo de la ficción. Que un día va a poner a parir a alguien y ese alguien va y se enfada. Pone morritos y dice ya no te ajunto (el narrador, como lee ahora más, piensa que si Auster pone los diálogos así, pues él va y lo hace. A ver si va a ser él -el narrador- menos). Una lectora le decía al narrador que tendría que perfilar a los personajes de estos Fragmentos. El narrador ha dicho que él espere que se perfilen ellos solitos, que para eso son mayores. Y otra lectora ha dicho que así, con todo revuelto, ella no se entera. Yo le he pedido paciencia. Que todo se andará. Y asegura que las historias de estos personajes van a ser tan verdaderas como su vida misma. O tanto como la enfermedad del hombre lobo. El narrador dice saber que le han escrito que a ver qué tal estás, y eso. Incluso un majadero le ha escrito un mensaje lleno de recovecos haciendo de mediador para felicitar las fiestas, como si las fiestas necesitaran intermediarios. El majadero no sabe que Verba volant ya es una fiesta. Porque aquí estamos tristes cuando queremos. No sabemos por qué, pero sabemos el para qué. El narrador no sábe quién dice esto, pero le han dicho que lo diga. Aunque al narrador no le gusta que le añadan cosas a lo que él dice que escribe. Sin ir más lejos, una vez escribió una cosa contando un suceso y a alguien le dio por añadir un párrafo para ponerse él como regalo. Pero al narrador le han advertido ya que la vida es así, sólo que él no lo sabía. Ha recibido otro mensaje de un amigo al que él tiene un aprecio infinito -esos que están siempre, aunque se vean poco- y le ha dicho: en estas situaciones, no tomes decisiones drásticas. El narrador se siente confortado con su corazón, pero no con el mundo. Y le ha dado por matar a alguien. Pero él, en el fondo, no es muy violento, aunque lo parezca. Los hombres lobo estarán todos protegidos, así que por matarlos igual te quitan seis puntos, así que, vist0 lo visto, matará a un personaje. Cuando le pregunten para qué, dirá que no lo sabe. Cuando le pregunten por qué dirá: se me ha salido de los cojones. Y punto.

(Imagen de ricdliqqle)

(Puedes ir leyendo la secuencia de Fragmentos para una teoría del caos de forma ordenada pinchando aquí)

Por Raúl, hace 16 días

Día de suerte

Lotería

Hoy, 22 de diciembre de 2008, es un bonito día. Ahora mismo estoy oyendo lejanamente unas letanías de números a ritmo machacón. Llevo días y días sin escribir entradas, sin leer -lo siento- ningún blog. Sólo he sentido la paz leyendo La carretera de  Cormac McCarthy. Como es mi día de suerte, os dejo un esbozo:

«Te refieres a que te gustaría estar muerto.
Sí.
No debes decir eso.
Pero lo digo.
No lo hagas. No es bueno decir esas cosas.
No puedo evitarlo.
Lo sé. Pero procura no hacerlo.
¿Y cómo?
No lo sé.»

(Imagen de Misscelophane)

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