— Verba Volant

Servicio técnico. Profesionales. Personas

Informatique

La pantalla de mi MacBook parpadeaba sospechosamente mal desde hacía meses y la vagancia hizo que fuese posponiendo buscar una solución hasta que, al final, el asunto fue a mayores y me impedía trabajar. La directa fue buscar un servicio técnico en Burgos. Para aligerar el asunto y pasar otras cosas por alto, dejémoslo en que Burgos no cuenta con un servicio técnico integral de maquinitas de Apple. Las soluciones, desde mi ciudad, pasaban por ser intermediarios con un servicio técnico remoto e ignoto.

No me gustaba cómo olía el asunto, así que opté por buscarme la vida. iPhone y Google Maps dieron con una dirección en Valladolid. De ahí, a una página web y un teléfono. Marqué el número y hablé con una persona que, desde el primer momento, me dio una magnífica impresión. Así que empaquete el portátil y lo enfilé vía servicio de mensajería y paquetería hacia Valladolid. Hacía más de un año que me había comprado el ordenador y, por lo tanto, no contaba con que estuviese acogido por ninguna garantía. Era consciente, por tanto, que el asunto me iba a salir por unos cuantos euracos de, al menos, mano de obra. Fue el servicio técnico de Valladolid el que me insistió que les adjuntase la factura. Se dieron cuenta de que el problema de la pantalla no era ligero precisamente y mediaron con Apple para que la reparación entrase en la garantía de los componentes del ordenador. Así fue. Ellos, probablemente, hubiesen ganado más dinero con alguien que, ya de por sí, estaba resignado a pagar. Sin embargo, han demostrado que son unos extraordinarios profesionales que hacen bien su trabajo. En un mundo en el que muchas veces tendemos a desconfiar de la despreocupación profesional y personal de los demás, da gusto encontrarse con personas que contradicen este desvarío de nuestro descreimiento con la valía ajena. Esto también reconcilia al mundo con la rapidez de los medios actuales de comunicación que, en este caso, lejos de embrutecer posibilitan la agilidad y el contacto humano y directo.

Total, que mi MacBook descansa ahora en su maletín con una pantalla nueva y funcionando a las mil maravillas esperando para mañana un día ajetreado. Y yo estoy más que contento siendo consciente de que, detrás de todo este mundo de sombra, hay muchas personas que nos confirman que el mundo todavía puede funcionar, aunque sea defectuoso de fábrica. Aunque haga muchos años que nos lo regalaron.

(Y como detrás de cada profesional hay un nombre –Juan José– y una empresa –Ingraf–, gracias de corazón. La imagen es de Belgapixel’s.)

3 comments
  1. Merche Pallar&eacute says: junio 2, 20109:50 am

    Excelente saber que hay buenos profesionales. Se merecen la publicidad que les haces, pero, ¿qué es un MacBook? Besotes, M.

  2. KOKYCID says: junio 2, 201012:18 pm

    Gente como Juan José y empresas como Ingraf, gracias a Dios, hay muchas. Pero se comenta siempre más (no se muy bien porque) los casos contrarios.

  3. Inma says: junio 2, 20102:51 pm

    Porque es más fácil la crítica que el halago..

    Porque pensamos que conseguimos más con las quejas que con un "gracias" ..

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